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Música y Músicos de Portugal: Noticia Cronológica ®

TABLA DE CONTENIDOS

Introducción y Antecedentes

Los Inicios

La Música en el reino de Portugal - A partir del Siglo XI

Los Albores del Renacimiento

El Siglo XV

Hacia el Barroco Temprano

La Gestión de Don Joao III

Fin de la Dinastía de Avis

La Escuela Polifónica Portuguesa o Escuela de Evora

Los Felipes: La unión de los Imperios

A Partir de la Restauración

La Transición al siglo XVIII

Compositores Portugueses del siglo XVIII

Desarrollo de la fabricación de Claves en Portugal del siglo XVIII

Auge operístico en la segunda mitad del siglo XVIII

Actividad Musical durante el reinado de D.Pedro III y Dña.María I. D.Joao VI. Traslado de la Corte al Brasil

La Música en Portugal a partir de 1828

Bomtempo, sus contemporáneos y sucesores

Fado, fados y fadistas

Apéndice: Breves Notas acerca de las Letras Portuguesas

Enlaces de interés en Internet

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Auge operístico en Portugal durante la segunda mitad del siglo XVIII

 

El auge que alcanzó el desarrollo de la ópera en Portugal durante la segunda mitad del siglo XVIII fue notable. Entre los años 1764 y 1793 vieron la escena numerosas obras de autores portugueses y extranjeros. El destacado musicólogo Joseph Scherpereel nos provee en su libro A Orquestra e os instrumentistas da Real Cámara de Lisboa (J.Scherpereel, Ob.cit.,Edit. Fund. C.Gulbenkian, Lisboa 1958), de una larga lista de autores y obras; entre los portugueses se mencionan:

 

Francisco Antonio de Almeida: alumno de Davidde Pérez, y quien fue uno de los primeros compositores portugueses que escribió óperas al estilo italiano. Considerado como uno de los autores más destacados del siglo XVIII, presentó en Lisboa el año 1733, su ópera La Pazienza di Socrate. En 1734, La Spinalba, ovvero Il Vecchio Matto, cuyos manuscritos se conservan en la Biblioteca del Palacio de Ajuda.

 

João Cordeiro da Silva con sus óperas L’ Arcadia in Brenta; Il Natale di Giove; Edalide e Cambise; Il Ratto di Proserpina; Telémaco nell’Isola di Calipso; Megara; Lindane e Dalmira; Salome, Madre de sette Martiri Maccabei.

 

Luciano Xavier dos Santos, con Gli Orti Esperidi, La Danza, Il Palladio, y Ezione.

 

Pedro Antonio Avondano, con Il Mondo della Luna, Il Voto de Jefte, y la Cantata a tres voces L’ Defese d’ Amore.

 

João de Sousa Carvalho, quien se encuentra en este período en pleno apogeo, con L’Amore Industrioso, Eumene, Testoride Argonauta, Penélope nella Partenza da Sparta, Everardo II Re di Lituania, Tomiri, Adrasto Re degli Argivi, Alcione y Numa Pompilio, entre otras.

 

Jerónimo Francisco de Lima, presentó sus óperas Lo Spirito di Contradizione; Teseo y La Vera Constanza.

 

Antonio Leal Moreira por su parte, presentó Bireno ed Olimpia; Siface e Sofonisba; Artemisia, Regina di Caria; Gli Eroi Spartani; Gli Affetti del Genio Lusitano; Ester; A Sabia Enamorada (1793) y A Vingança da Cigana (1794), que fueron las primeras óperas con texto en idioma portugués presentadas en el Teatro São Carlos.

 

Bras de Lima, escribió y estrenó su ópera Il Trionfo di Davvide, y

 

Antonio da Silva, su obra Il Gioas Re di Giuda, estrenada en 1778 en la Real Câmara.

 

Como vemos, al ocurrir la muerte del rey D. José I, en 1777, los teatros fueron cerrados en señal de luto; en los años se retomaron las presentaciones pero con obras de dimensiones más modestas.

 

Muchos compositores de otros países también figuran en la lista de autores que presentaron sus óperas en Portugal durante estos períodos, entre ellos encontramos a:

 

Giovanni Battista Lampugnani (1706-1781), de quien se presenta su ópera L’Amore Contadino en Salvaterra, en 1764.

 

Giovanni Paisiello (1740-1816), con su drama giocoso I Francessi Brillanti, presentado en el Palacio de Ajuda en 1765; Lucio Papirio-Dittatore (1775); Socrate Imaginario (1788); L’Amore Ingegnoso (1790); y La Modista Raggiratrice (1792).

 

Davidde Pérez ó Peres (1711-1779), con Demetrio, presentada en Salvaterra en 1765; L’Isola Disabitata (1767); Solimano (1768); Le Cinese (1769); Creusa in Delfo, e Il Ritorno di Ulises in Itaca (1774);

 

Antonio Boroni (1738-1792), su drama giocoso L’Amore in Musica, presentado en 1766 en el Palacio de Ajuda.

 

Nicola Piccini (1728-1800), con L’Incognita Perseguitata, y Le Vicende della Sorte, dramas giocosos presentados en Ajuda el año 1766; Notte Critica (1767); La Scaltra Letterata (1772); Li Napolitani in America (1775);

 

Andrea Luchesi (1741-1801) quien fuera el último Maestro de Capilla en Bonn, presentó en el Palacio de Ajuda el año 1767, su drama giocoso L’Isola della Fortuna.

 

Pietro Guglielmi (1727-1804), con el drama giocoso Il Ratto della Sposa, representada en Ajuda en 1767.

 

Ferdinando Bertoni (1725-1813), presenta su drama giocoso Le Vicende Amorose en Salvaterra, el año 1768.

 

Niccolò Jommelli (1714-1774), presenta Enea nel Lazio (1767); Penélope (1768); Fetonte, e Il Vologeso (1769); La Schiava Liberata (1770); La Clemenza di Tito (1771); Ezio, y el drama serio-cómico Le Avventure di Cleomede (1772). L’Armida Abbandonata, y La Pastorella Illustre (1773); L’Olympiade, e Il Trionfo di Clelia (1774); Demofoonte (1775); Alessandro nell’Indie, y el drama giocoso Ifigenia in Tauride (1776); L’Endimione, presentada en el nuevo Palacio de Queluz; y L’Isola Disabitata (1780).

 

Michele Traëtta (1727-1779), de quien se presentó en el Palacio de Ajuda su drama giocoso Due Servi Rivali (1768).

 

Domenico Fischietti (1725-1783), presentó en Salvaterra su drama giocoso La Fiera di Sinigaglia.

 

Florian Gassmann, compositor bohemio nacido en Brüx en 1723 y fallecido en Viena en 1774, presentó su drama giocoso Il Superbo Deluso, en Salvaterra el mismo año 1774.

 

Gennaro Astaritta (1749-1803), presentó en Salvaterra (1775) su drama giocoso I Filosofi Immaginari. 

 

Luigi Marescalchi, destacado como editor y también compositor, nacido en 1745, presentó en 1776 su drama giocoso Il Tutore Ingannato, en el Palacio de Salvaterra.

 

Felice Alessandri, romano nacido en 1747 y fallecido en 1798, ese mismo año también presentó en Salvaterra, su drama giocoso La Cameriera per Amore.

 

Giuseppe Millico (1739-1802) destacado como sopranista italiano además de compositor, presentó en 1783 su ópera La Pietá di Amore.

 

Marcello da Capua (c.1740-1799), presentó en 1785 en Salvaterra su drama giocoso Il Conte di Bell’Umore.

 

Domenico Cimarosa (1749-1801) autor de numerosas e importantes óperas, presentó su drama giocoso L’Amore Constante, en 1785.

 

Pasquale Anfossi (1717-1797), su drama giocoso La Finta Giardiniera (1786).

 

Una mención especial merece, el estreno en el Palacio de Queluz, de la ópera del gran maestro Franz Joseph Haydn, Il Ritorno di Tobia, hecho que se llevó a cabo en el año 1784.

 

Por estos años, se destacan en los teatros europeos varios portugueses cantantes de ópera; como muestra de ello basta mencionar por ejemplo, a Maria Joaquina, quien gozó de mucho prestigio y fama durante el siglo XVIII; Policarpo da Silva, muy destacado durante el siglo XVIII; Joaquim de Oliveira, nacido en 1749, reconocido cantante de óperas; falleció en 1832. Y las tres hermanas D’Aguiar; Cecilia Rosa nacida en 1746, quien fue famosa actriz y cantante de óperas, muy recordada por sus actuaciones en el Teatro do Bairro Alto y en el Teatro da Rua dos Condes, a partir de 1761; Isabel Ifigenia, nacida en 1750 y fallecida en 1833; y por supuesto, la gran Luisa Rosa Todi D’ Aguiar, casada con el destacado violinista integrante de la Orquesta de la Real Cámara de Lisboa, Francisco Xavier Todi, llamado también Saverio, quien en 1772, renunció a su puesto para acompañar a su mujer en las grandes giras de conciertos por toda Europa.

 

Esta soprano, inició sus estudios musicales con Davidde Pérez y debutó como cantante en Lisboa a los 16 años. Debutó oficialmente en Londres en 1777. Triunfó en Madrid, representando La Olympiade de Giovanni Paisiello.

 

Se trasladó a París actuando allí en Versalles (1778); fue luego contratada por la Corte de Berlín y en 1783 retornó a París y más tarde, se trasladó a Rusia, contratada por la Corte donde cantó al servicio de la emperatriz Catalina La Grande. En 1786, regresó a Berlín donde permaneció durante tres años. En su carrera, rivalizó con la célebre cantante Marie Lipsius, conocida como La Mara, entablándose entre sus seguidores tan enconada lucha que llegaron a dividirse en dos bandos: Todistas y Maratistas. Triunfó también en San Petersburgo y otras capitales europeas; finalmente, debido a la pérdida de la visión se retiró a Lisboa, donde murió el 1 de octubre de 1833.

 

Por estos años, se destacan en los teatros europeos varios cantantes líricos portugueses; como muestra de ello basta mencionar por ejemplo, a las tres hermanas D’Aguiar; Cecilia Rosa nacida en 1746, quien fue famosa actriz y cantante de óperas, muy recordada por sus actuaciones en el Teatro do Bairro Alto y en el Teatro da Rua dos Condes, a partir de 1761; Isabel Ifigenia, nacida en 1750 y fallecida en 1833; y por supuesto, la gran Luisa Rosa Todi D’ Aguiar, casada con el destacado violinista integrante de la Orquesta de la Real Cámara de Lisboa, Francisco Xavier Todi, quien en 1772, renunció a su puesto para acompañar a su mujer en las grandes giras de conciertos por toda Europa.

 

Esta soprano, inició sus estudios musicales con Davidde Pérez y debutó como cantante en Lisboa a los 16 años. Debutó oficialmente en Londres en 1777. Triunfó en Madrid, representando La Olympiade de Giovanni Paisiello.

 

Se trasladó a París actuando allí en Versalles (1778); fue luego contratada por la Corte de Berlín y en 1783 retornó a París y más tarde, se trasladó a Rusia, contratada por la Corte donde cantó al servicio de la emperatriz Catalina La Grande. En 1786, regresó a Berlín donde permaneció durante tres años. En su carrera, rivalizó con la célebre cantante Marie Lipsius, conocida como La Mara, entablándose entre sus seguidores tan enconada lucha que llegaron a dividirse en dos bandos: Todistas y Maratistas. Triunfó también en San Petersburgo y otras capitales europeas; finalmente, debido a la pérdida de la visión se retiró a Lisboa, donde murió el 1 de octubre de 1833.

 

D.João VI, como Regente autorizó el acceso del público al Teatro de la Corte de poca capacidad de aforo; por tal razón, en 1792, el rey junto con una sociedad de capitalistas entre los cuales se contaba el Barón de Quintella, comenzó la construcción del Teatro São Carlos de Lisboa, cuyos planos se encargaron al arquitecto José da Costa e Silva, quien se inspiró en el modelos de la Scala de Milán pero con aforo de sólo 1200 puestos. Las obras duraron tan sólo seis meses y el 29 de abril de 1793 se inauguraba el nuevo Teatro que serviría de escenario a grandes figuras de la música. El rey también, desde 1973, autorizó la actuación de nuevo, de las mujeres en la escena; prohibición que estaba vigente desde la administración del reino por parte de D.Sebastião José Carvalho e Melo, mejor conocido como el Marqués de Pombal, durante la última parte del reinado de D.José I; esta medida se había mantenido durante los primeros años del reinado de Dña.María I; y había constituido un golpe terrible que incidió en la decadencia del arte lírico. Al retornar a la escena las mujeres, tiene lugar en Lisboa el 14 de mayo de 1793, un gran concierto con la participación de la gran diva del Bel canto Luisa Toddi (Luisa Rosa de Aguiar). Poco después, en 1798, se comenzaba la construcción del Teatro São João en Oporto.

 

En esta época se destacan varios compositores portugueses, entre ellos:

João José Baldi, ó también Baldy, nacido en 1770; reconocido como compositor y organista, autor de varias obras, Misas, Matinas da Conceição, Litania em Lá, etc.; Antonio José Soares; Fr. José Marques; Antonio Leal Moreira, el ya nombrado cuñado de Marcos Portugal; José Joaquim de Sousa; Eleuterio Franco Leal; Francisco Antonio do Nascimento Pinto; el lisboeta Joaquim Casimiro da Silva (1808-1862), autor de Um ensaio de Norma, A Batalha de Montereau, Opio e Champanhe, A filha do ar, varias operetas, música sacra y obras corales e instrumentales; Jacob Osternhold.

 

Hacia 1812, llega a la Isla Madeira el obispo Fr. Joaquim M. de Ataide, religioso y compositor de mucho talento, quien lleva a la Isla a numerosos músicos, entre los cuales destacan José Joaquim de Oliveira Paixão, destacado intérprete del violín en el Teatro de Funchal, donde desde 1811 hasta 1815 se presentaban Burlettas italianas. João Fradesso Bello, nacido en Vilaviçosa hacia 1799; se destacó como organista y Maestro de Capilla de la Sé de Funchal; además compuso varias obras. Murió en Funchal en 1861.

 

Se destacan también, numerosos cantantes de ópera, entre ellos el famoso tenor de la Capilla Real y virtuoso de la Real Câmara, Policarpo Da Silva, quien obtuvo gran fama a raíz de su actuación el 1° de septiembre de 1879 para celebrar el restablecimiento de ...S.A.Serenísima D.João, Príncipe do Brasil, in segno di umile ossequio de Diogo Inácio de Pina Manique... y otros cantantes famosos como: Antonio José da Silva (1747-1810) hijo del homónimo y célebre compositor; Joaquim de Oliveira (1749-1832), Duarte Cardoso de Sá y Caetano da Costa Martins (n.1796) destacado también como fagotista  y flautista; actuó en la Orquesta de João Domingos Bomtempo. Francisca Martins (1802-1872).

 

Vale la pena destacar que numerosos compositores de diversas nacionalidades viajarán a Portugal para presentar allí sus obras. Entre ellos, mencionamos la presentación de la reformada ópera La Testa di bronzo, del compositor italiano Saverio Francesco Mercadante (1795-1870), con libreto de Felice Romani, por encargo del ya nombrado Barón de Quintella, noble aficionado al Bel Canto, quien además formó parte del elenco cantando el papel bufo de Tollo. Mercadante se estableció durante un tiempo en Portugal y escribió otras óperas para el Teatro São Carlos de Lisboa: Adriano in Siria, y Gabriella di Vergy, ambas en 1828.