Menú Principal | Quiénes somos? | Qué ofrecemos? | Contenido | Enlaces | Multimedia

Música y Músicos de Portugal: Noticia Cronológica ®

TABLA DE CONTENIDOS

Introducción y Antecedentes

Los Inicios

La Música en el reino de Portugal - A partir del Siglo XI

Los Albores del Renacimiento

El Siglo XV

Hacia el Barroco Temprano

La Gestión de Don Joao III

Fin de la Dinastía de Avis

La Escuela Polifónica Portuguesa o Escuela de Evora

Los Felipes: La unión de los Imperios

A Partir de la Restauración

La Transición al siglo XVIII

Compositores Portugueses del siglo XVIII

Desarrollo de la fabricación de Claves en Portugal del siglo XVIII

Auge operístico en la segunda mitad del siglo XVIII

Actividad Musical durante el reinado de D.Pedro III y Dña.María I. D.Joao VI. Traslado de la Corte al Brasil

La Música en Portugal a partir de 1828

Bomtempo, sus contemporáneos y sucesores

Fado, fados y fadistas

Apéndice: Breves Notas acerca de las Letras Portuguesas

Enlaces de interés en Internet

----------------------------
Esta página es cortesía de:

A partir de la Restauración

 

Cuando ocurre el movimiento restaurador de la Independencia portuguesa, la Contrarreforma religiosa estaba en plena vigencia y Portugal se encontraba alineado en ella debido a la profunda coalición de la Iglesia con España y Portugal. Como consecuencia en estos países, la música y las artes debían contribuir a la difusión del mensaje de la Iglesia, a través de los planes de una educación modelo pero al mismo tiempo, muy rígida.  Como señalamos en el capítulo anterior, el primer monarca de la nueva Dinastía de Bragança, es Don João IV, octavo duque de dicha casa; quien fuera proclamado por la nobleza portuguesa y con amplio apoyo popular, frente al rechazo de la política ejercida por España y la Casa de Hasburgo. Su reinado se prolonga desde 1640 hasta 1656. Con el apoyo de Francia e Inglaterra en la batalla de Montijo (1644), logra consolidar la independencia portuguesa frente a España; además, en 1654 expulsa a los holandeses del Brasil.

 

El rey Don João IV, hombre de excelente formación cultural, conocimiento y preocupación por las artes y las letras, era buen músico y compositor. Se distinguió también, como teórico, coleccionista y bibliófilo. Desde que heredó el Ducado de Bragança en 1630, se había preocupado con toda seriedad a trabajar e invertir dinero en la adquisición de obras teóricas y partituras musicales para su Capilla Ducal. Mantuvo contacto con los más destacados polifonistas portugueses y españoles que prestaban sus servicios en la Capilla Real como, Matthieu Rosmarin (c.1575-1647), más conocido por su nombre en español, como Mateo Romero, quien pertenecía a la Capilla Real Española desde 1594, y en 1598, había sido llamado por el rey Don Felipe III para suplir el cargo de Maestro de la Capilla Real dejado por el compositor, Philippe Rogier (c.1563-1596), autor de varias misas, motetes y otras obras; quien ocupaba el cargo desde 1587. En el año 1638, Rosmarin o Romero, fue enviado a la Capilla Real en Lisboa.

 

Otro maestro que había estado al servicio de la Capilla Ducal de Don João, fue el gallego Carlos Patiño (¿?-1683), quien a partir de 1633 fue maestro de coro en la Capilla Real de Madrid y entre sus numerosas obras, escribió una Misa para el Funeral del rey Don Felipe II en 1599. También prestaron servicios musicales en la Capilla Ducal de Bragança (en Villa Viçosa), los maestros Antonio Pinheiro (1550-1617), nacido en Montemos-o-Novo; Maestro de Capilla y compositor en la Sé de Evora, donde había sido alumno de Francisco Guerreiro (Guerrero). Luego se desempeñó como Maestro de la Capilla Ducal de Villa Vinosa y dejó una serie de obras, entre ellas un Magníficat a ocho voces y un Lætatus sum.

 

Francisco Garro, nacido en Navarra, España; se desempeñó como Maestro de la Capilla Real de los Duques de Bragança en 1594. En 1609 le fueron publicadas en Lisboa por Pedro Craesbeeck dos Colecciones de Obras de Polifonía Sacra: un libro de Coro con dos Antífonas a cinco y seis voces, respectivamente; y tres motetes a seis voces. En otra edición le fueron publicadas tres Misas a ocho voces y tres Aleluyas a ocho voces. Estos fueron los primeros volúmenes de Polifonía impresos en Portugal.

 

Francisco Guerreiro, llamado en España, Francisco Guerrero; nacido en Beja, Portugal, el 4 de octubre de 1528. Prestó servicios en la Capilla Ducal de Vila Vinosa. En 1546, con tan sólo 18 años, fue músico de la Catedral de Jaén; luego pasó a ser Maestro de Capilla de la Catedral de Sevilla en 1550; y cuatro años más tarde se trasladó a Málaga, donde sucedió a quien había sido su maestro, el gran polifonista Cristóbal Morales, como Director de la Capilla Metropolitana. En 1556 publicó en París su Libro de Nueve Misas. Fue a Roma y luego a Venecia donde encargó a Zarlino la edición de sus obras musicales. En 1582 publicó en Roma otro Libro de Ocho Misas. Dedicó su Liber Vesperorum (Roma, 1584) al rey Don Felipe II, cuando este era rey también de Portugal. Compuso más de un centenar de Motetes, publicados en Sevilla y Venecia; dos Réquiem; 61 Canciones y Villanescas; Salmos, etc. Viajó a Tierra Santa y regresó a Venecia el 9 de nero de 1589. Murió en Málaga, España, el 8 de septiembre de 1599.

 

El propio rey Don João IV, había sido alumno de fray Manuel Cardoso y condiscípulo, amigo y protector del compositor portugués de estilo manierista João Lourenço Soares Rebelo (1609-1661) y de su hermano Marcos Soares Pereira (1588-1655). Se destacó como compositor de varias obras entre ellas, los motetes Adjuva nos para cuatro voces; y Crux Fidelis, para cuatro voces, y en otra versión para cuerdas y arpa, conservada en la Biblioteca Nacional de Lisboa. Escribió también una Passio Domini para cuatro voces con acompañamiento de órgano y el tratado teórico Defensa de la Música moderna contra la errada opinión del Obispo Cyrilo Franco; obra publicada simultáneamente en portugués, italiano y español en 1649. Al asumir el trono, dio gran impulso a la Biblioteca Real a la cual dotó de una excelente Biblioteca Musical, lamentablemente destruida en gran parte el 1° de noviembre de 1755, cuando ocurrió el terrible terremoto e incendio de Lisboa.

 

A tal respecto nos comenta el musicólogo y cronista Platão L. De Vakcel: ...a Biblioteca musical de el-rei D.João IV encerrava-se em 40 caixas...Esta Biblioteca era pois o deposito de toda a musica composta em Portugal; os mestres deste pais quasi nunca imprimiam as suas composições e com muito escrupulo davam copias..Eis a razão porque jazem no esquecimento todos os musicos portugueses anteriores a esta data fatal, ao passo que os seus contemporaneos estrangeiros são conhecidos e admirados de todos... Una parte del Catálogo de esta Biblioteca se conserva aún.

 

Además de los ya nombrados, Manuel Machado, Manuel Rodrigues Coelho, Francisco Correia de Araujo; otros compositores portugueses que se destacaron durante este siglo XVII fueron:

 

Pedro de Araujo, quien fuera uno de los más importantes autores de literatura para órgano durante la segunda mitad del siglo XVII. Fue también maestro de coro y profesor de música en el Seminario Conciliar de Braga entre 1662 y 1668. Se destacó como compositor de Tientos (Tentos de meio registro) en los cuales se establecía la división de teclados, para resaltar una o más líneas melódicas. Desarrolló también las Batalhas (Batallas), en las cuales destacaba la gran riqueza de efectos rítmicos, armónicos y melódicos. Compuso, Consonâncias, Phantasias, y otras obras.

 

Agostinho da Cruz, nacido en Braga a finales del siglo XVI. Profesó como religioso y se destacó como músico maestro de coro del Convento de São Vicente de Lisboa. Fue reconocido también como excelente tañedor de rabel y organista. Entre sus obras destacan: Prado Musical para órgano; Duas Artes con obras de canto llano y otras obras para órgano (1632); el libro Lira de Arco ou Arte de Tanger Rabeca. Murió a mediados del siglo XVII.

 

                Antonio Jacques de Laserna, autor de un Arte de Viola da Arco, obra dedicada al rey Don João IV.

 

                Nicolau Doizi de Velasco, nacido en Portugal en 1600 y allí se destacó como guitarrista, luego se trasladó a España donde culminó su preparación. Sirvió como músico en la corte de Don Felipe IV. En 1630, le fue publicada en Nápoles su Nuevo modo de cifra para tañer la guitarra con variedad y perfección; esta obra sirvió para dar gran impulso en Italia a la difusión y popularidad de la guitarra española. Se cree que su verdadero apellido era Dias o Díaz de Velasco. Murió en la segunda mitad del siglo XVII.

 

                Francisco Manuel de Melo, autor de Obras Métricas publicadas en 1665; incluyen una colección de 26 Tonos Humanos, llamados así o también Romances, durante el siglo XVII, por ser su temática de carácter profano o humano.

 

                Filipe Madre de Deus, compositor y Maestro de Capilla del rey Don Alfonso VI, entre 1661 y 1668. Luego se desempeñó como Maestro de Capilla del Mosteiro dos Mercedarios Descalços de Madrid. Es autor de varias obras y numerosos Villancicos.

 

                Luis de Cristo o Christo, religioso carmelita y compositor nacido en Lisboa a comienzos del siglo XVII. Organista de la Catedral de dicha ciudad. Compuso Pasiones a cuatro voces, según los cuatro evangelistas. Murió en 1693.

               

                Gaspar dos Reis o Reys, nació en la segunda mitad del siglo XVI. Fue alumno de Duarte Lobô. Se desempeñó como Maestro de Capilla de una pequeña iglesia en Lisboa y luego pasó a ser Maestro de Capilla de la Catedral de Braga. Compuso muchas obras entre las cuales destacan Concerto a 3 com dous lás (meio registro), Concerto a 3 sem oitava, Concerto sobre O Sæculorum do 3° Tom, Nono Concertado sobre O canto chão as avessas, Oitavo Concertado sobre o Canto Chão de Ave Maris Stella, Tenção: Pues mi sol se ausenta moriré de pena, Tenção: Sobre O 5° Kyrie da Missa Sancta Maria, Variações sobre Ave Maris Stella, Concertados N° 22, 24, 30 y 31, y otras. Murió en Braga en 1679.

 

                Antonio Marques Lesbio, nacido en Lisboa en 1639. Fue nombrado Maestro de la Capilla Real de Don Pedro II en 1698, cargo que ocupó hasta su muerte en 1709, durante el reinado de Don João V. Fue también poeta destacado y miembro de la Academia dos Singulares. Se le llamó O mestre da mais rara harmonia; tocaba varios instrumentos y escribió muchas obras, entre ellas un Magnificat a ocho voces y varios Tono Humanos.

 

                Enrique de Faria, alumno de Duarte Lobô. Fue Maestro de Capilla de la Igreja de Santa Justa y luego de la Igreja dos Mártires en Lisboa.

 

                Filipe da Cruz, religioso y compositor. Actuó como Maestro de Capilla en la Casa de la Misericordia de Lisboa y luego se trasladó a Madrid, donde fue Capellán de la Capilla Real de Don Felipe IV. El rey Don João IV, que como dijimos, era gran protector y cultor de la música, lo llamó a Lisboa y le confió la dirección de su Capilla de Música. Compuso Misa a diez voces sobre el tema de una canción profana (como era usual entonces), un Motete de Difuntos Dimite me a doce voces, y otras obras. Murió en Lisboa en la segunda mitad del siglo XVII.

               

                Antonio de Jesús, religioso y músico fallecido en 1682. Se desempeño como profesor de música en la Universidad de Coimbra.

 

                Bernardino de Jesús, autor de varias obras de música religiosa; vivió entre 1599 y 1669.

 

                Gabriel de Jesús, organista, arpista y compositor. Natural de Alcobaça. Se conservan 15 de sus Motetes para las Estaciones del Via Crucis. Murió en 1708.

 

                Diogo Dias Melgás, Melgáz o Melgaço, nacido en Cuba, Baixo Alentejo en 1638, aunque hay autores que afirman que fue en Crato. Fue el último representante de la Escuela de Polifonistas Portugueses del siglo XVII. Realizó estudios musicales en Evora y se destacó como Maestro del Claustro, Rector del Seminario y Maestro de Capilla en esa ciudad. Autor de una vasta obra contrapuntística que se encuentra consignada en el Arquivo da Sé de Evora, sobresale su Motete a cuatro voces Rex Tremendæ Maiestatis. Murió en Evora en 1700.

 

                Durante el reinado de Don Pedro II, es decir entre 1683 y 1706, se dio impulso al Teatro Musical con texto en español, se puso de moda la Zarzuela, (p.e. Hazer cuenta sin ya huésped, presentada en Villa Viçosa) que tenía características similares a la ópera italiana, pero contenía partes dialogadas y temáticas costumbristas.