|
Menú Principal | Quiénes somos? | Qué ofrecemos? | Contenido | Enlaces | Multimedia |
|
|
Música y Músicos de Portugal: Noticia Cronológica ® |
|
| TABLA DE CONTENIDOS
La Música en el reino de Portugal - A partir del Siglo XI La Escuela Polifónica Portuguesa o Escuela de Evora Los Felipes: La unión de los Imperios Compositores Portugueses del siglo XVIII Desarrollo de la fabricación de Claves en Portugal del siglo XVIII Auge operístico en la segunda mitad del siglo XVIII La Música en Portugal a partir de 1828 Bomtempo, sus contemporáneos y sucesores |
Los Felipes: La unión de los Imperios
A la muerte del cardenal-rey Don Enrique I en 1580, el imperio portugués a través de las Cortes (las más importantes figuras del clero y la nobleza, así como también, 94 procuradores municipales en representación del Estado Llano) reunidas en Tomar, el día 16 de abril de 1581, reconoció sin mayores dificultades a Don Felipe II de España -hijo de Don Carlos I de España con Doña Isabel de Portugal, y en consecuencia, nieto de Don Manuel I El Afortunado-, como nuevo soberano de España y Portugal, con el nombre de Don Felipe I de Portugal, por seu incontestável direito à coroa portuguesa. Se iniciaba así, un período en el cual Francia e Inglaterra se enemistaron con la corono portuguesa en manos de Felipe II, quien gobernó Portugal hasta su muerte en 1598 y luego, de sus sucesores Felipe III, rey desde 1598 hasta 1621, y Felipe IV rey desde 1621 hasta la revuelta del 1° de diciembre de 1640, la cual culminó con la proclamación por parte de la nobleza portuguesa, de Don João de Bragança como rey de Portugal con el nombre de Don João IV. No obstante, a pesar de estas circunstancias, en materia de artes, letras y en especial de música, este período que va desde 1580 hasta 1640, es llamado La Edad de Oro de la Música Portuguesa. Ya que, como hemos visto entre otras cosas, coincide con el esplendor de las obras producidas por los maestros de la Escuela de Evora y sus alumnos. El intercambio con los compositores españoles se incrementó y el brillo y fervor hispano-lusitano se reflejó en todos los países que sufrieron su influencia. El rey Don Felipe II, hizo cantar a cada miembro del coro de las Capillas Reales con libro propio; también manifestó gran afición por las campanas franco-flamencas e hizo traer Carillones de Campanas a su reino. Centró sus preocupaciones en promover, estimular y difundir la música religiosa, que vivió un magnífico momento. Don Felipe III, su hijo y sucesor desde 1598 hasta 1621, siguió las mismas pautas del padre. Designó al maestro portugués Manuel Machado, discípulo de Duarte Lobô, como miembro de su Capilla Real y de la Cámara del Rey. Este destacado músico compuso unos Tonos Humanos incluidos en los Cancioneros Españoles y en el Libro de Tonos Humanos, algunos de ellos son Romances e canções a tres e cuatro vozes mistas (publicadas en moderna edición por la Fundación Gulbenkian); y murió en 1646. También, el rey envió un nuevo órgano a la Sé de Funchal el 30 de marzo de 1613, el cual había sido fabricado por João Manuel mestre de Córdoba; y se designó al padre Antonio Gonçalves organista de dicha iglesia. En 1619, con motivo de la visita del rey a Portugal, se presentó en el Colegio de Santo Antão de Lisboa la tragicomedia musical (teatro didáctico) A Conquista do Oriente del religioso jesuita y compositor de Santa Cruz de Coimbra, Dom Francisco de Santa Maria s.j. (†1597) de origen castellano. Este músico se desempeñó como Maestro de Capilla en el Monasterio de Santa Cruz y había escrito otra tragicomedia Sedecias, representada en Coimbra en 1570 durante el reinado de Don Sebastião I. En 1620, se imprimió en Portugal la obra Flores de Música para o instrumento de tecla e harpa del compositor Manuel Rodrigues Coelho; este fue el Primer Libro de Música Instrumental impreso en Portugal. Su autor había nacido en Elvás hacia 1583 y fallecido en 1659. Reconocido como excelente contrapuntista y considerado una de las figuras más grandes de la música en el siglo XVII; tocaba varios instrumentos, especialmente el arpa y el órgano. Se desempeñó como profesor en la Capilla Real de Don Felipe III y Maestro en la Corte de Lisboa. Organista en la Catedral de Badajoz desde 1573 hasta 1577, también en Elvás hasta 1602; en Lisboa, de 1602 hasta 1603, y de la Capilla Real desde 1604 hasta su reforma en 1633. Vale la pena acotar que la palabra Flores (Flora) era usualmente referida en música al floreo o glosas musicales. Sucedió en el trono a Don Felipe III, su hijo con Doña Margarita de Austria, Don Felipe IV quien reinó en Portugal, como señalamos antes, desde 1621 hasta 1640. El monarca, a pesar de haber desarrollado una política torpe, ofreció gran respaldo a las artes. Durante este período brilló, entre otras figuras de la música, el compositor portugués Francisco Correia de Araujo, nacido en 1581 y considerado uno de los mejores músicos de la Península en su época. Se distinguió como organista y maestro de música. Fue profesor en la Colegiata de San Salvador del Cid en Sevilla, de cuya hermandad sacerdotal fue rector. En Alcalá de Henares publicó en 1626, y gracias a la acción de Antonio Arnao, su obra Libro de Tientos y Discursos de Música Práctica y Teórica de Órgano, intitulado Facultad Orgánica, con el qual, y con moderado estudio y perseverancia, cualquier mediano tanhedor puede salir aventajado en ella, sabiendo diestramente cantar canto de órgano y sobre todo teniendo buen natural...; este libro contiene 70 composiciones originales para órgano, en ellas introdujo muchas innovaciones que marcaron pautas de avance para la escritura musical de dicho instrumento. Escribió también, el tratado Casos Morales de Música. Murió en Segovia el 3 de enero de 1663. En este tiempo, se hizo frecuente la presentación de Burlettas, paso previo a la ópera buffa italiana. Se pueden resumir las características de la producción musical para el siglo XVII en los siguientes cinco (5) criterios fundamentales: 1) Aceptación de los principios rítmicos de la música instrumental para vocal. 2) Adopción de una moderna escritura, que adquiere el aspecto de la practicada en nuestros días. 3) Introducción de las barras divisorias de compás, haciendo posible la partitura completa, unificada y superpuesta. 4) Unidad sistemáticamente rítmica de los compases, claramente marcados en la escritura. Y 5) Actuación de un Director que, con los elementos señalados y sentado ante el órgano o el clave, podía dirigir con seguridad a los cantantes e instrumentistas y solistas. Por supuesto, todo esto no ocurre simultáneamente, sino a lo largo de un proceso progresivo de innovaciones y modificaciones. |