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Música y Músicos de Portugal: Noticia Cronológica ®

TABLA DE CONTENIDOS

Introducción y Antecedentes

Los Inicios

La Música en el reino de Portugal - A partir del Siglo XI

Los Albores del Renacimiento

El Siglo XV

Hacia el Barroco Temprano

La Gestión de Don Joao III

Fin de la Dinastía de Avis

La Escuela Polifónica Portuguesa o Escuela de Evora

Los Felipes: La unión de los Imperios

A Partir de la Restauración

La Transición al siglo XVIII

Compositores Portugueses del siglo XVIII

Desarrollo de la fabricación de Claves en Portugal del siglo XVIII

Auge operístico en la segunda mitad del siglo XVIII

Actividad Musical durante el reinado de D.Pedro III y Dña.María I. D.Joao VI. Traslado de la Corte al Brasil

La Música en Portugal a partir de 1828

Bomtempo, sus contemporáneos y sucesores

Fado, fados y fadistas

Apéndice: Breves Notas acerca de las Letras Portuguesas

Enlaces de interés en Internet

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Esta página es cortesía de:

Música y Músicos de Portugal: Noticia Cronológica

 

Luego de haber escrito cuatro trabajos previos sobre Música y Músicos de Portugal, una vez más, me he animado a abordar el tema. Esta vez, bajo la perspectiva de una noticia cronológica, a fin de tratar de presentar a través de la web, un listado ordenado y comentado, sobre la actividad desarrollada por importantes figuras del arte musical en dicho país, a lo largo de varios siglos de historia. Para ello me serviré parcialmente, de los trabajos que he publicado con anterioridad. Pido excusas anticipadas, como de costumbre lo hago, por cualquier error u omisión de datos y aprovecho la ocasión para solicitar a los lectores, las informaciones que puedan ayudarnos a  corregir, aclarar, ampliar y completar el presente trabajo.

 

 

Introducción y Antecedentes

 

Como sabemos, la Romanización del territorio portugués se llevó a cabo durante el siglo II a.C., y de manera definitiva, a partir del 139 a.C., cuando los romanos, a través del cónsul Cepión, negociaron con Audax, Ditalco y Minuro, antiguos compañeros de Viriato: pastor,  jefe de los Lusitanos, la traición y posterior asesinato del caudillo.

 

Hacia los inicios del siglo I de nuestra era, el proceso de romanización culmina cuando César y Pompeyo arriban a la Península en el año 15 a.C. Los romanos, como lo informa Plinio El Anciano, procedieron a imponer una nueva división administrativa basada en tres (3) provincias:

1.                    Galecia, capital Bracara Augusta (Braga) la cual comprendía la región portuguesa al norte del río Douro;

2.                    Lusitania, capital Scalabis (Satarém ó Mourao), entre los ríos Douro y Guadiana; y

3.                    Bética, capital Pax Iulia (Beja), que abarcaba una pequeña porción del territorio actual al este del Guadiana y se prolongaba hacia el sur de España.

 

Adicionalmente, se consolidaron otras ciudades importantes, algunas ya existentes para la época, como Portus (Oporto), Cale (Gaia), Aquæ Flavio (Chaves), Lamecum (Lamego), Conimbriga (Condeixa), Æminium (Coimbra), Colippo (Leiria), Olisippo (Lisboa), Cætobriga (Setúbal ó Tróia), Liberalitas Iulia ó Ébora (Evora), Mirobriga (SanThiago do Cacém), Lacobriga (Lagos), Myrtilis (Mértola) y Ossonoba (Faro), entre otras poblaciones.

 

Los romanos, desarrollaron vías de comunicación, comercio, moneda, construcción de termas, acueductos, murallas, puentes, templos y monumentos. También implantaron usos, costumbres, e instrumentos musicales que pronto se amalgamaron con los usos y costumbres autóctonas de la región. Así, pudieron aparecer la tuba, el cornu, el lituus, la bucina, la syrinx, la tibia, el tympanon, la cymbala, el scabillum, los crótala y otros instrumentos tradicionales de uso romano. Entre los años 489 y 525 se destacaron varios cantores en el territorio; así por ejemplo, tenemos noticias en Mértola, de un famoso y conocido Ioculator que gozó de mucho prestigio, llamado André, y se le solía llamar Príncipe de los Cantores.

 

Ahora bien, simultáneamente, durante los primeros siglos (II y III) de la llamada Era Cristiana, llegó a Roma, se estableció en ella y a pesar de las diversas persecuciones que sufrieron sus seguidores; se difundió rápidamente por otros pueblos del Imperio Romano, esta nueva religión, el Cristianismo; la cual, en sus comienzos traía rasgos rituales y tradiciones musicales judaico-hebreas mezcladas con melodías de ascendencia greco-romana y por supuesto, influenciadas también por cantos y melodías propias de las diferentes regiones o pueblos orientales donde se asentaba. El culto de los primeros cristianos era muy similar al desarrollado en las Sinagogas judías, y giraba en torno al rezo y canto de los Salmos (Salmodia), extraídos de la Torá o Biblia; pero existía otra variedad de melodías sencillas cuyos textos se inspiraban o basaban en partes líricas de otros Libros del Antiguo y Nuevo Testamento, llamados Cánticos (Cántica); otras más elaboradas aún y escritas por diferentes autores o himnógrafos, conocidas con el nombre Himnos (Himnodia), y existían también, las Antiphonæ y el Cantus Responsorius. Todas estas formas musicales eran cantadas originalmente, en griego y más tarde, a partir de finales del siglo II, en latín.

 

A partir del siglo IV, con la Cristianización del Imperio Romano por parte del emperador Constantino I El Grande con su Edicto de Milán en 313 y más adelante, en 380 con Teodosio I, se extendió la nueva religión del Imperio por el territorio lusitano y con ella, los usos y costumbres musicales de tradición judaico-cristiana que darían lugar a nuestro Sistema Musical Occidental.

 

La Salmodia, Himnodia y Cántica; y más tarde, el Officium y la Missa, se incorporaron a la tradición musical de la Península. En el siglo V, las invasiones de los pueblos llamados Bárbaros -alanos ó nómadas iranios procedentes del norte del Cáucaso; vándalos ó germanos que venían de las orillas meridionales del Báltico; y suevos ó germanos provenientes de la Alemania central-, se sucederán y dominarán el territorio de las provincias de Lusitania, Galecia y la región del Minho. Seguirá la invasión de los visigodos ó germanos godos del oeste capitaneados por Alarico, y los consecuentes enfrentamientos entre éstos y los suevos. Las raíces del cristianismo se afianzan en el territorio portugués con la creación de las diócesis de Evora y Ossonoba (Faro) durante el siglo IV.