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Hitos de Nuestro Sistema Musical ®

TABLA DE CONTENIDOS

La Actividad Musical del Hombre. Algunos antecedentes históricos de la Música en las Culturas Ancestrales avanzadas. Los Nexos con la Palestina Bíblica.

La música en la Antigua Grecia o el Preámbulo de la Música Occidental

La Música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental.

La Música en la Civilización Occidental. Importancia del Naciente Cristianismo en la Conformación de un Nuevo Sistema Musical Occidental. La crisis del siglo III.

Santa Cecilia: ¿Patrona de la Música y los Músicos?. Después de Constantino.

Fin de la Música Antigua e inicios de la Música Medieval. La Música al servicio de la Religión Cristiana.

Nuevos cambios a partir del Siglo III.

La Schola Cantorum. Otras influencias. El Canto Llano y la Música Litúrgica Cristiana. La Reforma Gregoriana del Siglo VI. El Siglo VII: Bizancio: De nuevo el griego. El Islam.

El Siglo VIII. Pipino “El Breve” y Carlomagno. Otros avances musicales a partir del siglo VIII.

El Desarrollo de la Teoría y la Escritura Musicales. La Música como Lenguaje. Nacimiento de Nuestro Sistema Tonal. Las Líneas de Altura. El Pentagrama. Representación por Notas. El uso de Compases.

La Música en la Civilización Occidental. La Música Medieval

La Antesala del Siglo XI. Juglares, Trovadores, Troveros, Minnesänger, Segreles. Nuevos Instrumentos Musicales del Medioevo.Goliardos, Archipoetas. Tropos y Secuencias

Ante una nueva visión cultural y musical. La Parroquia. Las Hermandades Musicales o Bandas. Las Universidades. El Organum. La Diafonía. La Escuela de Notre-Dame. Ars Antiqua. Principales Instrumentos y Géneros Musicales del Siglo XIIIl

Hacia el Renacimiento. El Tambor en Europa. Características del Ars Nova. Principales figuras del Ars Nova Francés. El Ars Nova Florentino.

A partir del Siglo XV. Desarrollo del Repertorio Bandístico. Otros cambios. Cualidades de la Música Renacentista

Las Escuelas Franco-flamencas. Los Meistersingers. La Chanson francesa

La Música desde el Renacimiento hasta el surgimiento de la Ópera. La Tradición Estética Europea hasta el Siglo XVII. La Música Profana. La Escuela Polifónica Italiana. Primer Período del Madrigal. La Música Reservata.

Segundo Período del Madrigal. Las Escuelas Peninsulares. La Escuela Española. La Escuela Portuguesa o Escuela de Évora. El Madrigal Dramático:Tercer Período.

La Escuela Inglesa. La Música Religiosa Reformista Luterana. La Escuela Francesa. El Repertorio Calvinista. El Repertorio Litúrgico Ortodoxo

La Teoría Musical y el desarrollo de la Música Instrumental en el S.XVI. La Teoría Musical.Villancicos y Pasiones. La Música Instrumental en el Siglo XVI.

Nuestra América y su Música Autóctona. La Música en Venezuela durante el Siglo XVI.

Desarrollo del arte violinístico. El Barroco. El Barroco Temprano o Frühnarock. La Opera y sus antecedentes. La Música Religiosa en el siglo XVII. Desarrollo del Oratorio y La Cantata.

La Música del Barroco al Clasicismo. El Concierto como Espectáculo Público y Negocio

La Música en Venezuela durante el siglo XVII

Aparición de la Orquesta. Los Grandes Violines y la Música Instrumental

El Barroco Pleno. La Opera Francesa. La Opera Alemana. La Ópera Inglesa. La Zarzuela Española

El Barroco Tardío

El Barroco Francés

El Barroco en la Península Ibérica

Características Estéticas del Barroco Musical. Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII. Música para los Príncipes. Los Sopranistas o Castrati.

La Música en la Venezuela del siglo XVIII

El Clasicisismo. Introducción y Antecedentes. Gluck: La Reforma de la ópera y su importancia.

Aparición y consolidación de la Sinfonía. La Orquesta Sinfónica. Haydn y Mozart. Francia y la Opéra Comique o Buffa. El Clasicismo vienés

La Gran Transición. Hacia el Romanticismo. Beethoven y los Primeros Románticos. El Romanticismo en Francia.

La Generación de 1810

La Era de los Grandes Virtuosos y La Nueva Dirección Orquestal

Venezuela y su música: siglo XIX e inicios del XX

Verdi, la Opera y la Música Italiana del siglo XIX e inicios del XX. El Drama Musical en Wagner: Grandes cambios después de la Generación de 1810

El Nacionalismo en la Música - Las Mujeres Compositoras

El Renouveau dramático y sinfónico francés.

Brahms, el Regreso al Sinfonismo y a la Música de Cámara

El Impresionismo Musical. Le Groupe des Six y las Nuevas Escuelas Francesas. La Jeune-France. La Escuela d’Arcueil. Los Aislados

Hacia la Música de hoy: rumbos y caminos.El sentido estético contemporáneo. Búsquedas, hallazgos y aportes

Nuevas Tendencias.Principales tendencias musicales contemporáneas consecuencias del modernismo

Latinoamérica y Venezuela dentro de las Nuevas Tendencias del Mundo. El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela

El Repertorio Litúrgico Católico en los inicios del siglo XX

El Jazz y el Rock

Algunos Hitos de la música en Norteamérica

Música y Musicología

De Musicología. La Musicología Histórica. La Musicología Sistemática. La Musicología Aplicada

BIBLIOGRAFIA CITADA Y RECOMENDADA

LA SCHOLA CANTORUM

 

La conformación de la llamada Schola Cantorum, primera Escuela o Escolanía de Cantores Litúrgicos, es propiciada y creada por el Concilio de Laodicea (Siria, Asia Menor) en el año 350, para: …proteger a los cantores legales contra los abusos de muchos usurpadores indeseables que adulteraban o modificaban los usos litúrgicos.

 

Sin embargo, su consolidación definitiva tiene lugar en el año 390 cuando el Concilio de Cartago* fija las Normas para el Oficio de Chantre, Cantor o Maestro de Capilla.  

 

La Schola Cantorum, es una organización concebida como un grupo de músicos expertos cantores y jóvenes aprendices que  preparan, componen e interpretan los cantos sagrados para los Monasterios, Basílicas, Catedrales e Iglesias mayores; se dedican a rescatar, retomar y estudiar las composiciones más antiguas para recomponerlas y además, amplían el repertorio con nuevas obras.

 

Constitución de la Schola

 

La Schola, al contrario de lo que muchos creen, no era una agrupación de numerosos cantores; constaba regularmente de siete (7) cantores, tres (3) de los cuales se desempeñaban también como Solistas. Al cuarto cantor o Cantor Secundario, se le solía llamar Archiparafonista o archi-cantante secundario; y los tres cantores restantes eran los Parafonistas o simples cantantes secundarios.

 

Todos estos cantores debían ser entrenados y luego, designados y ordenados canónicamente por la jerarquía eclesiástica para poder ejercer sus funciones. A partir de la libre profesión de fe de la Iglesia Cristiana, en Occidente se producirá un proceso progresivo de unificación litúrgica, mientras que en Oriente se tenderá a mantener y conservar las costumbres locales tradicionales del pasado.  

 

En sustitución de las mujeres, se empleaban también voces infantiles de las Escolanías para las octavas paralelas. Este modelo de agrupación se aplicó en casi toda Europa y de manera especial en Metz, St. Gall y Tours. La nueva manera de organizar el canto en la Liturgia Cristiana a partir del siglo V (c. 450), sustituyó la antigua costumbre del Canto Sinagogal judaico de los inicios del cristianismo. 

 

Será más tarde, en el Siglo VII, cuando el Papa Gregorio I, llamado Magno, le asegurará su perpetuación a la Schola Cantorum, destinándole dos edificios cerca de la Basílica de San Juan de Letrán.

 

En uno de ellos se alojaban los Cantores y el Clero de la Iglesia Papal; y en el otro, funcionaba un Orfanato u Hospital* (Schola Cantorum, quæ pridem orphanotrophium vocabatur) donde se educaba y entrenaba a los futuros coristas, es decir, donde se formaban las Escolanías.

 

Recordemos que SAN AGUSTÍN (354-430), inmerso en la ambivalencia tradicional de la Iglesia Cristiana de sus tiempos, a finales del siglo IV e inicios del V, en De Musica, dentro de sus Confesiones y también en De civitate Dei, formula sus reservas y precauciones con respecto al empleo de la música y de los instrumentos musicales en las reuniones litúrgicas de los cristianos de su tiempo, a quienes exhortaba a: ...desconfiar del arte y de la música por sus placeres sensuales creadores de adicción, su énfasis en la belleza terrenal y sus persistentes asociaciones con la cultura pagana; pero al mismo tiempo, exalta su excelencia intrínseca y su capacidad de representar la belleza eterna*.

 

...Siento que nuestros corazones son instigados a una devoción más ferviente si las palabras son cantadas y menos movilizadora si las palabras son sólo pronunciadas; que todos nuestros temperamentos tienen una capacidad específica que les es propia y a la cual corresponden determinadas melodías en canción y voz. Esta relación secreta es la que nos afecta. Pero, sin embargo, a menudo me siento sobrecogido por el placer de los sentidos*...

 

Sin embargo, los usos y costumbres rituales se oficializan y generalizan a partir del año 381, cuando, como dijimos, el emperador Teodosio I, con el Edicto de Tesalónica declara a la Religión Cristiana como Religión Oficial del Nuevo Imperio Romano*. 

 

Mas tarde, el emperador además prohibe todos los viejos cultos. Los últimos templos paganos dentro de las fronteras del imperio son destruidos, en Alejandría hacia el 389 y en Cartago en 399.

 

Es importante señalar que la Missa, o Liturgia de la Eucaristía con las cinco (5) partes distintas y Comunes del Ordinarium, pasa a ser, desde el punto de vista musical, una de las Formas Musicales más antiguas e importantes de la tradición musical sagrada de la cultura occidental.

 

Estas partes comunes que aún hoy se conservan, se le irán introduciendo e incorporando progresivamente, en varios momentos históricos y de acuerdo con la siguiente cronología, a saber:

 

-Credo. En el siglo IV, usado en el Bautismo. Fue aprobado como fórmula de fe en 325 durante el Concilio de Nicea y ratificado en el de Constantinopla (381); se incorpora a la liturgia eucarística hispana y franca. Más tarde, hacia finales del siglo X, es introducido como parte integral de la litugia eucarística romana.

 

-Kyrie. Durante el siglo V, se introduce esta fórmula penitenciaria muy antigua adoptada por la cristiandad como rogativa desde el 50 d.C., y luego introducida oficialmente por Gelasio I, durante su pontificado, 492-6.

 

-Sanctus -con su Benedictus- Himno Triunfal, integrado a la Eucaristía tanto en Oriente como en Occidente desde el siglo V. Carlomagno en su Admonitio Generalis del 789, ordenó su entonación cantada por parte de los clérigos.

 

-Gloria. Rogativa y canto de alabanza y acción de gracias cristiano similar a un salmo, tomado del siglo II. El Gloria, Gran Doxología, es uno de los himnos más antiguos de la liturgia cristiana; surgido en el mediterráneo oriental, fue introducido en la iglesia occidental por Telésforo, cuyo pontificado tuvo lugar entre 125 y 135. A partir del siglo VI se convirtió en parte integrante de la liturgia eucarística.

 

-Agnus Dei. Tomado de la liturgia oriental. En el siglo VII fue introducido en la liturgia romana por el Papa San Sergio I, cuyo pontificado fue de 687 al 701.

 

Mas adelante, hacia el siglo VII, estas partes se ordenaron así: Kyrie, Gloria (se admite también, durante el Adviento y la Cuaresma), Credo (se omite en la festividades de menor rango), Sanctus (con Benedictus) y Agnus Dei.

 

*****

También resulta importante anotar que, a principios del siglo IV, MARÍA, hermana del monje San Pacomio, a quien nos hemos referido anteriormente, ya había establecido la primera Comunidad Monástica Femenina en el Alto Nilo.

 

Podemos afirmar además que, ante el auge que tomaron las organizaciones monásticas durante los siglos II y III, para el año 400 el OFFICIUM (Divinum Officium) practicado, era bastante similar en casi todas las comunidades o reglas monacales tanto de Oriente (Antonio, 251-356; Pacomio 286-346; Basilio 330-379) como de Occidente (Jerónimo 347-419; Agustín 354-430; Juan Casiano 360-435; Benito c.480-547).

 

SHENUTE (Shenoud o Schenoudi, c.350-c.466), abad del Monasterio Blanco de Atripe, Alto Egipto; redactó en copto o egipcio, los textos de los Oficios monásticos.

 

Por su parte, como vimos, Efrén de Siria (c.306-373), Narsai de Edesa (c.399-507) y Jacobo de Sarug (c.451-521) produjeron numerosos Himnos, Cánticos y textos religiosos redactados en siríaco.

 

También la Iglesia Armenia se organiza en el siglo IV; y el armenio pasa a ser lengua culta en los inicios del siglo V con los trabajos realizados por el teólogo, filólogo y monje armenio San MESROP MASHTOTS (360-440), creador del alfabeto armenio: (Այբուբեն), para poder traducir la Biblia.

 

El cristianismo se implanta en los países del Cáucaso: SANTA NINA (296-c.340), llamada también Ninó o Ninny, una esclava cristiana raptada a los romanos, convierte a la ciudad de Georgia; y el obispo visigodo WULFILA (c.310-382), crea el alfabeto gótico y traduce la Biblia a dicha lengua, lo cual representa la muy temprana versión de dicho libro al idioma de los germanos, a quienes convirtió del arrianismo al cristianismo romano.

 

Sin embargo, en el siglo V, muchas de estas iglesias de fuera del Imperio no aceptan las decisiones de los Concilios de Efeso (431) y Calcedonia (451). Las divisiones entre Nestorianos* de la iglesia persa en el 486 (quienes defendían la tesis de que en Cristo existían dos personas: la del Verbo y la del hombre; y que María era solo la madre del hombre –christotokos- y no la madre de Dios-theotokos-), Monofisitas* o eutiquianistas de la iglesia armenia en el 491 (quienes consideraban únicamente la naturaleza divina de Jesucristo), y los Ortodoxos (defensores de la doctrina ortodoxa de la doble naturaleza: divina y humana de Jesucristo, como la había definido el Concilio de Calcedonia, Bitinia) se convirtieron en verdaderos enfrentamientos político-religiosos.

 

Con las decisiones del Concilio Quinisexto en 692 (llamado así, por resumir conclusiones del quinto y sexto, respectivamente), reunido a petición del emperador Justiniano II (hijo y sucesor de Constantino IV; fue emperador de Oriente desde 685 y último emperador de la Dinastía Heráclida), y en el cual se consagraron prácticas de la iglesia oriental muy distintas de las occidentales, se pretendió imponer la supremacía patriarcal de Constantinopla sobre Roma, proclamando la igualdad del Papa y del Patriarca. Esto lógicamente, fue rechazado por el Papado romano que no reconoció los cánones de dicho Concilio como ecuménicos (oikoumené, ó sea, universal).

 

OTRAS INFLUENCIAS

 

En el año 476, a fines del Siglo V, llamado Siglo del Oscurantismo por lo poco que sabemos de él; el pueblo germánico de los godos hérulos comandados por su rey Odoacro* destronan al último emperador romano de Occidente Rómulo Augústulo, le destierran a Castellum Lucullanum en la bahía de Nápoles; y le envían al emperador Tarasinodissa Rousoumbladeotes Zenón (c.425-491) -quien gobernaba en Constantinopla como emperador de Oriente, las Insignias del Imperio*, simbolizando la total desaparición del Imperio Romano de Occidente y reconociéndolo como soberano, a pesar de las distancias.

 

A la caída del Imperio Romano de Occidente (476), la tradición musical greco-romana se mantuvo en el seno de la recién fundada Iglesia Cristiana, cuya sede principal se había establecido en Roma, y de sus comunidades monásticas.

 

Europa sufre estas sucesivas invasiones de Germanos, Hunos, Alanos, Vándalos, Suevos, Burgundios, Ostrogodos, Visigodos y más tarde los Árabes, las cuales se producirán a lo largo de cinco siglos y se integrarán parte de los usos y costumbres de los invasores a los pueblos dominados, principalmente en la casi totalidad del territorio de la Península Ibérica.

 

Adicionalmente, el Papa San Simplicio (pontífice de 468 a 483), excomulgó al Patriarca de Constantinopla, Acacio (Patriarca desde 471 al 489) y anatematizó el Henotikón*, redactado por el emperador Zenón y el Patriarca Acacio;  dando origen al Primer Cisma (482-518)*, lo cual influyó en un mayor distanciamiento entre Occidente y Oriente.

 

Entre el siglo III y el V, como también lo hemos señalado, surgen y son acogidas algunas herejías religiosas como el Arrianismo y otras como, el Pelagianismo, el Nestorianismo y el Eutiquianismo*. El Arrianismo será doctrina oficial para los germanos y visigodos hasta la conversión de Recaredo I en 589. Este rey visigodo de España  (rey de 586 a 60), convocó el III Concilio de Toledo, el cual prohibió los cantos profanos y danzas que eran usuales dentro de las iglesias.

 

No obstante, y con algunas excepciones, los reyes godos respetan en Italia (del 493 al 552) los residuos musicales de la cultura clásica grecorromana consistente en la música para Cítara y Lira y las canciones acompañadas con ellas en los banquetes profanos.

 

En cuanto a la política, bajo su gobierno subsistió el Estado con tres fines:

1)                    La aplicación de la ley,

2)                    La defensa del territorio y

3)                    La protección de la iglesia cristiana.

 

Por ejemplo, en la Península Ibérica, los visigodos, conservaron las instituciones romanas, incluido su Derecho, el cual complementaron con su Código de Eurico (primer rey visigodo independiente de España, entre 466 y 484), el cual se integró en el Fuero Juzgo o Liber Iudiciorum de Recesvinto (rey visigodo de España hasta 672), que resultó ser una compilación de leyes godas y romanas. Algo similar sucedió en Roma, donde se dictaron leyes separadas para los romanos y los germanos (Codex Visigothorum o Lex Romana para los romanos y Lex Romana Burgundionum para los germanos). 

 

Resulta fácil comprender las prohibiciones jerárquicas para que la música de los primitivos cristianos fuera esencialmente, vocálica o sin acompañamiento instrumental, ya que el uso de instrumentos, como hemos visto, estaba asociado a tradiciones y costumbres no acordes con el espíritu austero de la nueva religión.

 

Un acontecimiento muy especial es la aceptación por parte de los Germanos del Cristianismo ortodoxo, aún cuando muchas de sus formas religiosas tradicionales iban a subsistir tras su cristianización*; y más tarde la adopción del Cristianismo por parte de los francos y los anglosajones.

 

La condenación  de los Espectáculos teatrales y circenses por parte de la religión cristiana encuentra apoyo en los reyes visigóticos. Teodorico el Grande (c.454-526), rey de los ostrogodos o godos del Este, pueblo germánico que, como señalamos anteriormente, invade Roma luego de la caída del Imperio en manos del godo Odoacro; intenta sin éxito reconstituir el Imperio de Occidente; destierra de su palacio los instrumentos, incluyendo el Hidráulico (Hydraulus), las composiciones corales y el virtuosismo instrumental, las juglaresas cantoras y demás residuos del viejo imperio; y funda una monarquía que será destruida por Justiniano I, en 552.

 

En cuanto a la música, los Germanos aportaron entre otras cosas, varios instrumentos musicales de su tradición, en especial cuernos dorados o krumphorn y lures de bronce o loures, así como las flautas de huesos y algunos tipos de clarines para usos ceremoniales y rituales.

 

Fuera del Templo el panorama era totalmente distinto; el pueblo seguía empleando durante sus fiestas, celebraciones familiares o comunitarias, diversiones, bailes y trabajos; las melodías tradicionales y ancestrales muy diferentes y con acentuaciones rítmicas mucho más intensas y variadas, determinadas por las labores o trabajos que debían acompañar, o también, por los distintos tipos de danzas usuales en cada pueblo o región.

 

Esta música solía estar coordinada por los Cantores Populares, quienes ejecutaban los variados instrumentos, lo cual era suficiente para mantener rítmicamente unidos y animados a los participantes.

 

Se inicia así, la Temprana Edad Media y comienza aquí en el siglo V, la Historia de la Música Medieval Europea u Occidental, la cual se extenderá hasta las proximidades del siglo XV.

 

Grecia y Roma configuraron unos esquemas culturales y mentales que influyeron definitivamente, en la futura manera de pensar y hacer de los pueblos del viejo Continente, que al llegar a la Edad Media adquieren homogeneidad y se convierten en el germen del nuevo ideario occidental.

 

A partir del siglo VI, el Cristianismo –que había asimilado muchas de estas influencias, amalgamándolas con sus fundamentos, principios, tradiciones y originales usos y costumbres judáicas, se consolidó como religión hegemónica en casi toda la población del Imperio Oriental.

 

Nota: El Emperador Constantino en 330, había trasladado la capital del Imperio a Bizancio, ciudad a la cual llamó Constantinopla y la convirtió en la capital cristiana del Imperio, fundiéndose allí las culturas judía, persa y occidental.

Con la división del Imperio por Teodosio I en 395, se establece el Imperio Romano de Oriente, que tiene como primer emperador a Arcadio (395-408), primogénito de Teodosio I y dura hasta el siglo XV, con la Caída de Constantinopla en manos de Muhamad II el Conquistador (c.1432-1481), el 29 de mayo de 1453, quien vence a Constantino XI “Dragases”, el cual murió defendiendo la ciudad.

  

El Canto Llano y la Música Litúrgica Cristiana

 

La música en la primitiva Iglesia Cristiana solía cantarse en Canto Llano, vocal y frecuentemente, sin acompañamiento y al unísono; era una declamación cantada de los versículos de los Salmos, al estilo de la tradición judaica del canto sinagogal.

 

Se basaba en el acento gramatical del texto latino y desde los primeros tiempos de la Iglesia, como lo señalamos, adoptó dos formas fundamentales o maneras de cantarse:

 

1.     La Forma Antifonal, entre dos semicoros y un coro conjunto al comienzo y al final; y

 

2.     La Forma Responsorial, donde todo el coro alternaba con respuestas al Solista ó Cantor.

 

A pesar de los datos aportados, sus orígenes exactos son poco precisos, se mezclan en una perfecta simbiosis con la tradición judaica sinagogal, las costumbres e influencias orientales y la tradición musical greco-romana.

 

Esta forma de hacer música, conocida como Canto Llano, ignora la atracción ejercida por la Tónica sobre los demás grados de la gama. Emplea Escalas Modales donde las notas permanecen independientes, estando ordenadas y no subordinadas a una fuerza o tonalidad atractiva central. Por eso proyecta no sólo una impresión de grandeza sino simultáneamente, una sensación de dulzura, de manera especial, en las cadencias; nobleza del lenguaje, igualdad del canto unisónico y otras características que logran producir una maravillosa sensación de serenidad.

 

Cuando el emperador Constantino I trasladó la capital del Imperio a Constantinopla en 330, Roma ya había comenzado a perder prestigio. A partir del año 522, quedará reducida a mera capital de provincia del Imperio Bizantino y como consecuencia el movimiento intelectual y espiritual romano experimenta un descenso de nivel para ser simple ciudad receptora de los movimientos culturales del este los cuales adquieren preponderancia.

 

Sin embargo, desde el siglo IV, con el fortalecimiento y rápida expansión del cristianismo en el occidente* se habían desarrollado varios Arzobispados (Milán, Toledo, Braga, etc.) Obispados (epískopos ó inspector), Monasterios, Abadías y Conventos, que acumularon prestigio e importancia en forma relativamente, independientes de Roma.

 

Los Obispos de Roma o Papas (Título derivado del griego: πάππας, y adoptado por San Siricio, pontífice de 384 a 399) de los siglos IV, V, aportaron muchas ideas para la organización, sistematización y unificación de la música litúrgica y del Canto Llano, el cual podríamos definirlo como: cantinelas litúrgico-religiosas de diverso tipo de origen paleocristiano, con una manera de cantar a voces iguales, ritmo lento, uniforme y una melodía de extensión limitada, sin la inclusión de lirismos personales por parte de los intérpretes,  derivada de la mezcla entre las tradiciones, usos y costumbres religiosas judías, sirio-egipcias, griegas y romanas.

 

Entre estos Papas se destacan:

 

Dámaso I (¿304?-384), nacido en Guimarães, Portugal, sucesor de Liberio en el 366, y a quien se debe el impulsar la versión en latín de la Biblia y también la instauración oficial del Canto de los Salmos a dos coros (canto antifonal) al estilo traído por San Ambrosio a Milán; así como la introducción en la liturgia del tradicional canto de alabanza judío: ALLELUIA, aún fuera del Tiempo Pascual, en especial los Domingos. Además, en su pontificado el emperador Teodosio I decretó a la religión cristiana como credo oficial del Imperio Romano (380).

 

León I Magno (de 440 a 461, quien logra negociar la retirada de Atila en 452); destacado teólogo, jurista, predicador y hombre de Estado capaz*; llamado Grande, por la energía usada para mantener la unidad en la liturgia y garantizar la unión de la Iglesia. Proclamó el 4° y 5° Concilios Ecuménicos.

 

Gelasio I; Papa del 492 al 496. Nacido en Roma de origen africano. Por su caridad fue llamado Padre de los pobres. Defendió la supremacía de la iglesia ante la del Emperador. Introdujo en la liturgia de la Misa el Kyrie eleison.

 

Símaco (Papa del 498 a 526); y también, los Papas a partir del siglo VI, son ellos:

 

Bonifacio II (Papa de 530 a 532), Juan II (Papa de 533 a 535); y Juan III (Papa de 561-574), se ocuparon de mantener y mejorar el Canto tradicional dentro de la Liturgia Cristiana. Además, es importante señalar que durante el reinado de Justiniano I (482-565), el cual se inició en Oriente el año 527; el emperador se empeñó en impulsar y robustecer el desarrollo de la cultura musical de la iglesia, y su coro de la catedral de Constantinopla llegó a tener ciento once lectores y veinticinco cantores*.

 

Así mismo, en este período se dictaron las normas y disposiciones arquitectónicas para la ubicación correcta y funcional del coro en las catedrales. Aunque estos principios se venían aplicando ya, desde inicios del siglo V, por ejemplo en la construcción de la basílica romana de San Paolo Extramuros.

 

Conviene señalar y dejar claro que la Notación Cuadrada para el Canto Gregoriano o notación romana -a la cual nos referiremos algo más adelante-, sólo se desarrolló a finales del siglo XI e inicios del XII, tomando como punto de partida la primitiva Notación Neumática oriental, por Neumas ó signos (punctum, virga, podatus o pes, clivis o flexa, scandicus, climacus, torculus y porrectus) indicadores no de alturas de tono sino de direcciones del canto y/o modos de interpretarlo, que se venía utilizando en el norte de Francia y Aquitania, y la cual, desde mediados del siglo VII (c.650), se hizo común hasta el siglo XI.

 

Debemos recordar que, en los inicios del siglo VI, hacia el 521, el filósofo, hombre de Estado, poeta latino, ministro del rey godo Teodorico e importante teórico musical Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (c.480-524), en su Tratado de cinco libros en uno de los cuales detalla la construcción del Monocordio, a partir de los tres géneros: diatónico, cromático y enarmónico; como consecuencia de la caída del Imperio de Occidente, se hace frecuente retomar la tradición griega y adapta de nuevo al incipiente Sistema Musical Occidental el uso de las letras o caracteres griegos para la notación musical alfabética, como lo habían hecho los antiguos griegos y se había utilizado hasta inicios del siglo II. 

 

Boecio se convirtió así, en el PRIMER GRAN TEÓRICO MUSICAL DE LA ERA CRISTIANA y sus doctrinas y enseñanzas basadas en las teorías pitagóricas, fueron muy respetadas durante la Edad Media. Boecio plantea muchas de sus consideraciones acerca de la importancia de las formas musicales y del ritmo en su obra Institutione musicæ, y también en sus correspondencias dirigidas al rey de los ostrogodos y fundador de una monarquía en Italia, Teodorico el Grande (c.454-526).

 

El pariente, discípulo y sucesor de Boecio, Flavio Casiodoro (c.487-c.585), también consejero del emperador Teodorico y con gran influencia en la corte de Ravena, intentó fusionar los elementos godos y romanos y, al igual que Boecio, se esforzó por armonizar la sabiduría griega con la religión cristiana. Siguió las enseñanzas de Boecio fundó el Monasterio de Vivarium (al sur de Italia) e impuso a los monjes la obligación de copiar manuscritos antiguos y recopilar todos los elementos de la cultura clásica para ello, escribió un famoso y apreciado manual para la enseñanza de las artes liberales, incluida la música.

 

LA REFORMA GREGORIANA DEL SIGLO VI

 

Ya en el siglo IV, San Siricio I (pontífice 384-399) se había hecho llamar Papa (del griego, Padre). El Papa León I, llamado Magno (pontificado desde 440 a 461), considerado por los historiadores como el primer Pontífice que realiza una acción Papal en su sentido real*, emprende una importante labor de fusionar elementos bíblicos, históricos y legales para la conformación de un cuerpo de doctrina cristiana coherente. Luego, Juan II  (Papa de 533 a 535), por un decreto del rey visigodo Atalarico (rey en Italia de 516 a 534), fue designado Jefe de los Obispos del Mundo. A partir de entonces, se difunde y acepta el concepto de padre o papado universal, según varios autores, como: Petri Apostoli Potestatem Accipens (Jean Comby, Pour lire l’ Histoire de l’Eglise, Vol. 1, pág.106). Y en el siglo VII, Bonifacio III, quien ejerció el Pontificado desde el 19 de febrero de 607 hasta su muerte, el 12 de noviembre de 607; estableció que el único Obispo Universal fuese el de Roma, por lo tanto: el Papa.

 

Sin embargo, a  pesar de la unidad idiomática  lograda con el uso del latín como lengua oficial de la Iglesia Cristiana, las diferencias crecientes con el Oriente y la proliferación de usos, costumbres y tradiciones de variados orígenes, según los pueblos y regiones; exigía la necesidad de una codificación y unificación en el ritual y la liturgia; y el Obispo de Roma, ahora Papa en su carácter de Pontifex Maximus y cabeza visible de la iglesia, reclamaba la conducción de la nueva religión. 

 

Así pues, Roma con la Autoridad Papal, se aferra a las tradiciones propias y establece el Predominio del Rito Romano.

 

A principios del siglo VI el ya nombrado filósofo, poeta y teórico musical Anicio Manlio Torcuato Severino Boecio (c.480-524) redacta pues, su tratado Institutione Musicæ; le secundan y apoyan en esta labor de desarrollo de la teoría musical, su esposa Esperanza y también, su pariente Flavio Casiodoro (c.480-c.575). También en el curso de ese mismo siglo (aunque de manera definitiva, será en 1054), a pesar del esfuerzo de Teodorico el Grande y otros emperadores por reconstituir el Imperio de Occidente y mantener la unidad dogmática y política, el Oriente se independiza cada vez más, del Occidente.

 

A fines de ese mismo siglo, en el 589, el ya mencionado III Concilio de Toledo prohíbe una vez más, todos los cantos profanos y danzas que eran usuales, como hemos dicho, dentro de las iglesias ya que, con la invasión de los Bárbaros y la extensión y difusión del Cristianismo, la proliferación y características variadas de las obras de valor religioso y musical dentro de la primitiva Iglesia, en la cual encontramos mezcladas las tradiciones sirias, griegas, latinas, gálicas, hispanas y ahora, elementos visigóticos adquirió proporciones preocupantes. 

 

Como hemos visto, varios pontífices mostraron su interés en la búsqueda de solución a tan grave situación; y de manera muy especial el Papa Gregorio I, Magno[1] (c.540-604), monje benedictino, primero en ascender al Pontificado y cuarto Papa llamado Magno o Grande entre los Padres Latinos de la Iglesia; nacido hacia el 540; fue nombrado en el 570, Præfectus Urbis de Roma y luego, elevado al Papado en 590 dignidad que ocupó hasta su muerte en 604.

 

Con la Regula Pastoralis (Revisión Pastoral) que ordenó el Papa Gregorio I Magno, la Iglesia se abrió al mundo germánico, fomentó el rezo y canto del Officium y, en aras de preservar y fortalecer la unidad religiosa, estableció una importante Reforma para la unificación del culto, la liturgia y el canto, conocida como la Reforma Gregoriana del 590.

 

Todo parece indicar que el único país fuera de Italia, que llegó a conocer el Cantus Romanus (Gregoriano) en vida del Papa Gregorio fue Inglaterra; de hecho, en 596 el Papa envió a las Islas Británicas una misión al frente del monje benedictino nacido en Roma, Agustín (más tarde, San Agustín de Dorovernum, o sea, Canterbury, considerado como Apóstol de la Iglesia en Inglaterra; nació c.534 y falleció c.604)[2] y cuarenta compañeros más, provistos de manuscritos y de todo el material requerido para organizar el culto divino adecuado a los usos de Roma. Estos emisarios, con el apoyo de la reina  Brunequilda*, atravesaron las Galias, cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en Kent durante la primavera del 597.

 

A partir de los esfuerzos del Papa Gregorio, se desarrollan importantes tratados teóricos que pretenden resumir los Principios Fundamentales del Sistema Musical Occidental, tales como, el interesante capítulo de la obra Etimologías de San Isidoro de Sevilla* (560-636) -cuyo hermano San Leandro, Obispo de Toledo, había sido compañero y amigo del futuro Papa Gregorio; y además, un importante compositor y teórico de su tiempo, autor de varios salmos, canciones, laudes, y otras obras religiosas-, Isidoro, presidió el Tercer Concilio de Toledo (589), el cual prohibió los cantos profanos y danzas que eran usuales dentro de las iglesias (Canon 23); y fue quien estableció la Liturgia Mozárabe* en toda la Península Ibérica. Definió y aplicó el concepto teórico de las consonancias fundamentales, a las cuales llamó sinfonías. Como consecuencia de ello, se comenzaron a sustituir las duplicaciones de octava por otra consonancia básica, la de quinta, cuando la tesitura de la voz que duplicaba el canto no podía hacerlo en la octava.

 

De esta manera surge la primitiva Diafonía, que añadirá al canto su duplicación a la Quinta Justa, la cual, al invertirse, se convertía en su Cuarta Justa. A partir de allí, series de cuartas y quintas paralelas se admitieron como duplicaciones del canto dado.

 

Isidoro y Leandro, también promovieron e impulsaron la labor creativa de numerosos himnógrafos y compositores establecidos en varios monasterios de Sevilla, Zaragoza, Braga y Toledo, tales como, los hermanos Juan y Braulio (c.585-651) en Zaragoza; Eugenio II Arzobispo de Toledo (¿?-657), autor de: Libellus diversi carminis metro (Libro de poesías diversas). Lamentum de adventu propriae senectutis (Lamento por la llegada de mi propia vejez); Julián (c.612-690) e Ildefonso (606-669) en Toledo; este último, destacado himnógrafo mariano; algunas de cuyas obras se encuentran contenidas en diversos antifonarios.

 

El Siglo VII. Bizancio: De nuevo el griego

 

            Luego de la Caída del Imperio Romano de Occidente (476), lo cual debilitaba aún más, la influencia romana; cobra nueva vitalidad la tradición griega. En el campo político durante el siglo VI, se había producido un gran cambio en lo referente a la producción legislativa y a la codificación de normas jurídicas en el Imperio Romano de Oriente; donde, desde el 324, luego de la derrota infringida a su cuñado Licino, el emperador Constantino I, como autoridad única, había fijado su residencia en Bizancio, convirtiéndola en la Capital del Imperio Romano a partir del 11 de mayo del 330. Allí, se aplicará ahora, la legislación contenida en el código de Derecho o Codex Iustinianeus (529), impulsado por Justiniano I (emperador de Oriente desde 527 hasta 565).

 

Por si fuera poco, otro antecedente importante fue el ocurrido en el 482, cuando había sido excomulgado el patriarca de Constantinopla Acacio, por el Papa de Roma, San Simplicio (Papa desde 468 al 483), y este acontecimiento había provocado el Primer Cisma de la Iglesia Cristiana, el cual se prolongó hasta los inicios del siglo VI (518). Además, en el 546, los ostrogodos se apoderan de Roma y se inicia un período de cruentas luchas por la conquista y reconquista, entre ellos y las tropas del emperador Justiniano comandadas por el general Belisario; como resultado de ello, la ciudad quedó devastada y pasó del crepúsculo del mundo antiguo a la oscuridad de la Edad Media.*

 

Ahora, en el siglo VII, la pérdida de importancia de los patriarcados de Alejandría, Jerusalén y Antioquia, aislados como veremos, en el mundo árabe, refuerza e impulsa la autoridad del Patriarca de Constantinopla quien, por los antecedentes vistos, aparece como Jefe de la Iglesia de Oriente y rival del Papa, obispo de Roma.

 

A pesar de todos estos eventos, la Iglesia continúa ejerciendo una poderosa influencia y además, posee una gran fuerza económica. Diferentes Concilios convocados desde el siglo V (Concilio de Efeso, 431; de Calcedonia en 451; II de Constantinopla en 553 y Concilio Constantinopolitano III -6º Ecuménico- en 681), se ocupan de combatir y condenar los intentos de separaciones y divisiones doctrinarias tales como el nestorianismo y el monofisismo.

 

En su fugaz pontificado que dura tan solo algunos meses del año 607, el Papa Bonifacio III, logra consolidar el papado romano y decreta que: …el único obispo con autoridad universal dentro de la Iglesia Cristiana es el de Roma: el Papa. Su sucesor, Bonifacio IV (Papa de 608 a 615), establece que en Roma, a partir del 1º de Noviembre, el templo pagano se había conocido como El Panteón, se convierta en Templo Cristiano dedicado a la Santísima Virgen María y a Todos los Santos, cuya festividad instaura para que se celebre, el 1º de Noviembre de cada año.

 

Las organizaciones monacales siguen jugando un papel primordial, poderoso y decisivo en las controversias y enfrentamientos de la Iglesia con el Estado. El Cristianismo sigue siendo la Religión Oficial del Imperio Bizantino y la mayoría de sus habitantes profesa dicha religión. 

 

El emperador Heraclio (610-641), decreta la conversión forzosa al Cristianismo de las comunidades judías existentes en el Imperio (634). Sin embargo, al mismo tiempo protagoniza varios enfrentamientos con el papado romano, representado por Severino, cuyo pontificado sura solo pocos meses del 640, en los cuales sufrió el saqueo del Templo de San Juan y del Palacio Laterano por parte del emperador.

 

Estos enfrentamientos entre papado y emperadores se prolongan durante los pontificados de Juan IV (640 a 642), Teodoro I (642 a 649) pontífice natural de Grecia, el cual debe enfrentarse al emperador Constanzo; y San Martín I (649 a 655), quien deberá culminar su papado en exilio de la Isla de Cherso, a donde es enviado en 653. Finalmente, el Papa San Eugenio I (654-657), quien por cierto, es el Papa que ordena la castidad sacerdotal; pone fin a las intrigas con el Imperio.

 

Adicionalmente, durante la dinastía de Heráclio o Dinastía Heráclida, que durará desde 610 hasta el 711, con la gestión de Justiniano II llamado Rhinotmeta (685-711)*, se producirán varias crisis que una vez más, ponen en peligro la existencia del imperio.

 

Los cada vez más frecuentes enfrentamientos con los persas y los árabes obligan al emperador a reforzar el mantenimiento y fortalecimiento de diferentes Distritos Militares o Themas, cada uno al mando de un General o Estratega.

 

Además, en este siglo VII, se producen demasiados cambios importantes en la cultura imperial. Al perderse las provincias de Occidente, el Imperio romano de Oriente pasó a ser un imperio greco-asiático; el griego clásico se convierte de nuevo, en lengua oficial, en sustitución del latín, cuya versión popular y decadente se había generalizado. Así vemos como el emperador o Imperator Augustus en latín, pasa a ser llamado Basileus, en griego*.

 

El idioma griego será de nuevo, por algún tiempo, la lengua utilizada para todas las acciones oficiales del Estado y en la diplomacia. 

 

La Nueva helenización influye también en la frecuente utilización de los iconos (eikón); crece la devoción por la Virgen María* y por las figuras de los hombres santos, cuyas imágenes, a partir del IV Concilio de Constantinopla (692), pueden ser plasmadas en estas pequeñas pinturas religiosas.

 

La producción literaria decae frente a la aparición de obras de naturaleza teológica o sobre temas relacionados con la religión.

 

En cuanto a la Música: el Canto Bizantino utilizado por la Iglesia, desarrolló algunos elementos característicos tales como:

 

1.     El uso de aclamaciones, fórmulas cantadas de salutación que se hacían de manera antifonal (dos coros).

 

2.     La utilización del canto monódico griego con excepción de los pasajes de acompañamiento con el coro;

 

3.     La prolongación melismática de la nota final de cada frase;

 

4.     La notación neumática ó por signos (νεΰμα) en lugar de la notación alfabética o  por letras.

 

La música bizantina representa así, la base para la música cristiana de la Iglesia Oriental. Llevados a Roma, como vimos, fueron examinados y seleccionados cuidadosamente sus elementos fundamentales, para luego de un proceso de remodelación y fusión con materiales existentes en Roma y en otros puntos del Imperio, crear algo nuevo que: …al no ser propio de nadie, se adaptaría espléndidamente a la función de vínculo universal.*

 

EL ISLAM

 

Ya hemos apuntado que en el siglo VII, Arabia por su parte, se convierte en una encrucijada de civilizaciones y religiones: los Hanifes (hanifs), suerte de ermitaños reunidos en congregaciones ascetas, mantienen sus creencias en un monoteísmo primitivo; varias comunidades judías y cristianas se instalan a lo largo de la costa del Mar Rojo y en el sur (Yemen); pero la mayoría del país son tribus nómadas politeístas y en constantes luchas entre ellas.

La ciudad de La Meca, con su Piedra Negra: Kaaba, antiguo centro de atracción para los árabes politeístas por sus ferias y peregrinaciones, se convierte ahora, a partir de Mahoma, en nuevo centro de peregrinación y reunión espiritual.

 

Es entonces cuando en el 610, MuhammadMahoma- (c.570-632), luego de un largo período de quince años de meditaciones sobre las reformas espirituales y sociales de la nación árabe, proclama su “mensaje recibido del cielo”: …El juicio de Dios es inminente. No hay más que un solo Dios al que el creyente (musulmán) debe una sumisión (Islam) absoluta.

 

Ultimo de la larga serie de profetas que incluyen a Abraham y a Jesús, Mahoma tiene la misión de restaurar en Arabia el monoteísmo y de dar a su pueblo en su propia lengua, el Libro (Corán) que lo iguale a los demás pueblos.

 

Rechazado al principio, por su radical mensaje, Mahoma huye de La Meca hacia Medina en 622, año de la Hégira, que marca el comienzo de la era musulmana. 

 

Al no poder atraer a judíos y cristianos, Mahoma entró en conflicto con ellos; en 630 decretó la Guerra Santa y proclamó se nuevo credo como religión universal. Sus seguidores se apoderaron de La Meca (ciudad natal de Mahoma y la convierten en Ciudad Santa de Arabia Saudita) y pronto, contaron con el sometimiento de todas las tribus, llegando a dominar gran parte del Mediterráneo. Luego de conseguir la unión de las tribus árabes, Mahoma vencedor, regresó triunfalmente a La Meca, donde murió más tarde, en 632.

 

 Ahora, el siglo VII, se caracteriza por una serie de cambios políticos, económicos, sociales y religiosos en la región del Mediterráneo Oriental y los Balcanes, donde los nuevos ejércitos árabes musulmanes se constituyen en una poderosa fuerza militar, ante los agotados imperios romano y persa, e inspirados por la nueva predica de Mahoma, logran conquistas importantes de territorios como la toma de Jerusalén en 638, y también de Siria y Palestina. Luego en 642, Alejandría; Persia, en 651; y a finales del siglo, África del norte.

 

Por su parte, desde Roma, el Papa Bonifacio V, napolitano de origen y cuyo pontificado se prolonga desde 619 hasta 625; decreta la Inmunidad de Asilo para todas las iglesias. Entre tanto, y como señalamos antes, a partir del 622, se inicia la Era Musulmana; Oriente y Occidente ven nacer un nuevo Movimiento Religioso creado por Mahoma, promotor de un partido místico y reformista cuyas ideas se derivan de influencias judías y cristianas y el cual se transforma en el Islamismo, monoteísta y espiritualista.

 

El Imperio Romano de Oriente pierde en el sur Siria, Palestina y Egipto; y por el norte y al este sufre las amenazas de los eslavos y búlgaros, los cuales reducen, aún más, el territorio controlado por Bizancio. 

 

Las muy antiguas Iglesias cristianas del Oriente y Africa del norte caen bajo el  dominio de la relativa tolerancia de los musulmanes árabes.

 

Los árabes desarrollan y difunden un tipo de civilización urbana, mantenida por una producción agraria muy variada; con sistemas de riego avanzados, cultivos intensivos y el uso de nuevas especies y condimentos. Adicionalmente, introducen usos, costumbres, conceptos teóricos, danzas y muchos instrumentos musicales novedosos.

 

En el 711, entran los árabes musulmanes a la Península Ibérica, cuando los caudillos Muza Ibne o Muça Ibne Moçar (640-718) y su lugarteniente Tarik, a solicitud y con la cooperación del Conde Don Julián, Gobernador de Andalucía, derrotaron en la Batalla de Guadalete, al último rey visigodo de la Península, Don Rodrigo Duque de Bética, a quien un grupo de nobles había entregado el trono del legítimo sucesor de Egica (rey 687-701), Witiza (rey de 701-710). Comenzó entonces a vivirse en el territorio de la Península, una situación compleja, ya que durante ocho siglos tuvieron que coexistir y no siempre de manera pacífica, con sus usos, tradiciones y costumbres propias, tres religiones (cristiana, judaica y musulmana) inmersas en un marco geográfico y en un difícil período de transformación desde el punto de vista ideológico, cultural, religioso-ritual, económico e institucional.

 

En la Península Ibérica; no obstante, para esta fecha el repertorio litúrgico-musical de la Iglesia en la Península estaba ya claramente, unificado y completo; recordemos que en 587, con la conversión pública al cristianismo del rey visigodo Recaredo (rey de 586 a 601), Toledo pasó a ser el centro de la vida litúrgica y musical de España. Y luego del IV Concilio de Toledo en 633 se concretó aún mas, esta coherencia en el repertorio, con la aplicación de las normas que en tal sentido, había dispuesto el Concilio. 

 

En virtud de que los Códices que recopilan el repertorio musical de este período fueron copiados entre los siglos VIII y XI, se le suele llamar comúnmente, Repertorio Mozárabe, nombre derivado de Musta rab, que quiere decir, Cristiano sujeto a la dominación árabe.

 

Sin embargo, por la ausencia de claves e inexactitud en la escritura musical, son muy pocas las melodías mozárabes que han podido ser transcritas con garantía de autenticidad. Entre las que se han podido rescatar figuran: las Lamentaciones de Jeremías, del Antiphonarium mozarábico del Monasterio de Santo Domingo de Silos.

 

 

CODIFICACION DE LA LITURGIA Y DE LA MÚSICA LITÚRGICA

 

Hasta el siglo VI, como acabamos de señalar, hubo diferentes Modalidades de Liturgias, usos y formas de Cantar dentro de la Religión Cristiana:

 

·         La Liturgia romana antigua, resumida en los Ordines Romani y los Sacramentarios, que contienen las oraciones del celebrante;

 

·         La Liturgia milanesa o ambrosiana, de la cual se conservan numerosos documentos; y

 

·         Las Liturgias hispana, mozárabe o visigótica; galicana; irlando-británica o céltica; bizantina; siríaca oriental; siríaca occidental y la copta o egipcia.*

 

La organización sistemática, es decir, la codificación y unificación de la música litúrgica ocurrió en tiempos de Gregorio I  Magno (570-604), a partir del 590 y se prolongó durante los siglos siguientes a su pontificado.

 

Según las investigaciones del musicólogo y compositor belga del siglo XIX, François Gevaert*, esta transformación definitiva se completa con la acción posterior de los papas Gregorio II (715-731) y Gregorio III (731-741). Pero es indudable que a partir de la segunda mitad del siglo VI y durante el siglo VII tiene lugar un verdadero florecimiento musical dentro de la liturgia cristiana.

 

El año 590 será pues, definitivo dentro del proceso de consolidación de las Melodías Gregorianas. Esta manera de cantar se extiende por toda la cristiandad occidental, predomina durante el Románico y llega a España en el siglo XI. Los cantos de las dos formas del Oficio Divino Católico (El Monástico y el Catedralicio) se ordenan entonces, y se recopilan, según el Año Eclesiástico, en dos (2) libros, a saber:

 

El Graduale Romanum el cual contiene los cantos que cambian en cada Misa según el Calendario Litúrgico (Propium): Introitus, Graduale, Alleluia, Tractus (en Cuaresma y Réquiem), Secuencia (Fiestas y Réquiem), Offertorium y Comunio; y también, los cantos para las partes fijas (Ordinarium): Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus con Benedictus, Agnus Dei; luego el Réquiem y otros.

 

Y el Antiphonale Romanum en el cual se encuentran los cantos para el Officium de cada día: Maitines, Laudes, Prima, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas y  Completas.

 

Existe además, un libro adicional para los cantos nocturnos: Maitines o Liber Responsoriale.

 

De acuerdo con la misma extensión de las melodías gregorianas progresivamente, y luego del trabajo continuado de varios monjes dedicados al estudio teórico de la música, se llega al empleo del Tetragrama (ó Pauta de 4 líneas) para escribir las Notas o Neumas, los cuales a partir de formas primitivas, se desarrollaron durante la Edad Media hasta convertirse en las formas cuadradas (punctum quadratum) y romboidales (punctum inclinatum), que aún conocemos.

 

Se utilizan también las Indicaciones Neumáticas de tradición greco-oriental:

 

  1. Para dos notas (Neumæ duarum notarum): Pes seu Podatus (primero se canta la nota inferior y luego la superior) y Clivis (primero la nota superior y luego la inferior).

 

  1. Para tres notas (Neumæ trium notarum): Porrectus (la primera nota superior, la segunda una tercera inferior y la tercera, inmediatamente superior a la segunda), Scandicus (tres notas ascendentes), Salicus (parecido al anterior pero separadas la primera y la segunda y esta a su vez, ligeramente acentuada), Torculus (nota inferior, seguida del grado inmediato superior y vuelta al grado inferior), y Climacus (tres notas consecutivas y descendentes).

 

  1. Y, para cuatro o más notas (Neumæ quatuor notarum et amplius): Porrectus flexus, Pes subbipunctis, Torculus resupinus, y Climacus resupinus.

 

Además, existen otros Neumas: Neumæ Semivocales seu Liquescentes: Epiphonus, Cephalicus, Pressus, Torculus, Ancus y Quilisma, los cuales no se refieren a la altura del sonido, sino al modo de ejecución de los mismos.

 

Es importante saber, que el Ritmo en el Canto Gregoriano es libre y está sujeto a la declamación del acento en el texto. Los valores binarios y ternarios alternan constantemente y de manera irregular, sin intervención de barras divisorias de compás. El tiempo primo ó valor de la mínima duración, está representado por el Punctum quadratum, equivalente a la breve de la rítmica griega (una duración aproximada a nuestra actual Corchea).

 

Otras duraciones de notas simples, están representadas por signos llamados: Punctum inclinatum (de forma romboide), Virga (punctum con barra), Apostroha, Oriscus y Quilisma.

 

Se emplean en el Gregoriano, Dos (2) claves, la de Ut o Do y la de Fa, las cuales pueden ser colocadas en diferentes posiciones dentro del Tetragrama.

 

La Reforma Gregoriana, convierte pues a Roma, en el CENTRO INDISCUTIBLE del desenvolvimiento de la Música Eclesiástica Occidental y de la Música Occidental en general. Llevados los elementos orientales a occidente, Roma los examinó, seleccionó con todo cuidado lo que consideró más conveniente y cualitativamente mejor y tras remodelar, pulir, fusionar y mezclarlos con los materiales existentes tanto en Roma como en Milán, la Península Ibérica y la Galia, creó algo nuevo que venía a convertirse en el Vínculo Universal tan requerido para reunificar la fracturada unidad; surge así:

 

El Canto Gregoriano, célula de la futura música occidental, que como hemos visto, proviene de una mezcla y síntesis de melodías del sistema musical greco-romano, cantos litúrgicos judíos y melodías rituales cristianas de Egipto, Siria y diferentes partes de Europa; influyen en su formación:

 

1.     El Canto Llano Milanés o Ambrosiano, definido en capítulo anterior, derivado de la disposición y manera de cantar los Salmos en coro, introducidas en las Iglesias de Antioquía y Siria por San Ambrosio, traídas por él para la Iglesia de Milán en el 386. Establece los primeros patrones de himnos y estrofas uniformes para ser cantados por el pueblo en sustitución del repertorio vulgar y profano.

 

2.     El Canto Llano Visigótico, llamado también Mozárabe, impulsado por San Leandro y su hermano, San Isidoro de Sevilla (c.560-636), arzobispos de la diócesis, conocida con el nombre de Bætica (Sevilla), interpretado por los cristianos que vivían en España y Portugal bajo el dominio árabe en la Edad Media. A finales del siglo VI, Isidoro ya hemos visto que definía como Simphonía (consonancia fundamental) a la música armónica con sonidos simultáneos graves y agudos con distancias interválicas de octavas, cuartas y quintas justas; los demás sonidos constituían Diaphonías (disonancias) o sea, eran discordes o no consonantes.

 

3.     El Canto Llano Galicano o Francés, promovido por San Hilario (c.315-367) obispo de Poitiers y que era usado en todo el territorio de la Galia.

 

4.     El Canto Llano Beneventano, cultivado en la liturgia al sur de Italia, en la región de Benevento, y

 

5.     El Canto Llano Romano, utilizado por la comunidad cristiana de Roma.

 

El Repertorio que se canta, en el Gregoriano consiste en cantos extraídos según la tradición, de las Sagradas Escrituras (Torá) en especial, del Libro de los Salmos, llamado también Salterio, el cual era el Libro de la Oración de Israel y contiene alabanzas, aclamaciones y súplicas; y también composiciones eclesiásticas, es decir, oraciones e himnos compuestas y utilizadas desde la antigüedad cristiana.

 

Los ascensos y descensos melódicos del canto gregoriano suelen utilizar con mucha frecuencia, intervalos de Segundas y Terceras; el uso de las Cuartas es menor; las Quintas ocasionalmente, y las Sextas muy raramente.

 

El ascenso por Séptimas es casi excepcional y nunca usadas en el descenso.

 

Las melodías gregorianas suelen ser:

 

·         Silábicas, cuando se utiliza una nota por sílaba.

 

·         Neumáticas, uso de dos y hasta cuatro o cinco notas por sílaba.

 

·         Melismáticas, utilizando largas frases floridas para cantar una sola sílaba; frecuentemente, en las alabanzas a Dios  (ejem. Aleluya, Amén).

 

Por eso, al Canto Gregoriano se le suele definir como: La palabra de Dios cantada. Lo cantan los sacerdotes, el pueblo, los ministros, acólitos, lectores, diáconos y los Solistas-Cantores ó Chantres, formados y para esta disciplina de los cantos litúrgicos y reunidos en la Schola Cantorum.

 

Las melodías gregorianas se construirán sobre ocho diferentes Fórmulas de Recitación ó Escalas Modales derivadas de las antiguas costumbres musicales de las escalas grecorromanas. No obstante, las escalas modales usadas en la Iglesia eran todas del género diatónico, pues como hemos visto, la melodía gregoriana no admitía el cromatismo. La única nota que podía ser alterada cromáticamente era el Si, que podía ser natural o bemol (hexachordum durum ó hexachordum molle).

 

Los modos usuales estaban dividos en dos grupos: Modos Auténticos y Modos Plagales.

 

Los Modos Auténticos correspondían al Re (1er. Modo); Mi (3er. Modo); Fa (5° Modo); y SOL (7° Modo).

 

Los Modos Plagales o penitenciales, correspondían a los modos 2°; 4°; 6° y 8°, cada uno de ellos representaba una espécie de derivación de los modos auténticos, ya que conservaban las mismas notas tónicas pero con dominantes diferentes.

 

Al igual que en las escalas griegas, estos modos se diferenciaban unos de otros por el lugar que ocupaban los tonos y semitonos en las respectivas escalas, y también por sus diferentes notas finales y sus dominantes.

 

Esta nueva Cultura Musical fue transmitida oralmente, llevada y difundida por la fuerza misionera integrada por las órdenes y reglas monásticas de la Iglesia, en especial la Orden Benedictina que había sido fundada por el monje italiano San Benito de Nursia (patriarca del monaquismo occidental ¿480?-547), en 529, a través de la Galia, Britania, la Península Ibérica, Lombardía y los Alpes hasta la Europa Central. 

 

Así fueron creándose los nuevos Arzobispados como el de Canterbury; poco después el monje irlandés Gallus o San Galo (553-646), fundó entre los Alpes y el Lago de Constanza (Suiza) la Ermita y luego Abadía de Saint-Gall (614) o Sankt Gallen, la cual se constituyó en uno de los centros culturales más importantes durante la Edad Media; y más tarde hacia el siglo VIII, el monje británico Winfrid (680-754) conocido como San Bonifacio (quien en representación del Papa Esteban II, consagró rey a Pipino El Breve, se convirtió en Apóstol de los Germanos y luego murió martirizado por los frisones en los Países Bajos), reorganiza la iglesia franca, funda ayudado por Pipino, y luego por Carlomagno, varios obispados, abadías y el Arzobispado de Maguncia (747).

 

El siglo VII señala además, el comienzo de una Teoría y Ciencia Medievales de la Música, cuyo basamento gira alrededor de la Iglesia Católica y del Pontificado Romano.

 

San Isidoro de Sevilla (¿560-636), a quien nos hemos referido antes; obispo de Sevilla (Bætica) a partir de 599, escritor y pedagogo, quien como vimos, ejerció gran autoridad y en sus escritos enciclopédicos y disposiciones supo exigir y hacer cumplir los acuerdos del IV Concilio de Toledo (633), presidido por él, y en el cual se concedía especial importancia a la interpretación de los Himnos en el culto, como signos que no debían nunca omitirse en los servicios y ceremonias de la Iglesia. No vaciló en afirmar: ...Tam turpe est nescire musicam, quam nescire litteras*

 

En su obra anteriormente mencionada, Etimologías, verdadera enciclopedia de historia, cultura y tradiciones, él nos aporta además, importantes datos acerca de los Instrumentos populares y tradicionales heredados desde el Imperio Romano, en la música de los siglos VI y VII, menciona y enumera entre ellos:

 

Acitabulum, instrumento de percusión en forma de copa; Bucina, tipo de corneta parecido al trombón; Tuba, trompeta de largo tubo. Cithara, Lira; Barbiton, rabel o lira; Calamus, especie de flauta de caña; Classicum, trompeta ceremonial de fanfarrias; Cornu, canutillo o tubo; Cymbala, címbalos; Fides, Lira clásica; Fidicula, pequeña lira de cuerdas; Fistula, caramillo; Indica, cítara india; Lyra, al comienzo, caparazón de tortuga en cuyos extremos se sujetaban cuerdas tensas; Nymphaion u Organo Portátil, nombre dado a partir de esta época, al instrumento de teclas y fuelle de viento (derivado del Hydraulus, inventado por Ktesibius de Alejandría); Organum, nombre común dado a diversos instrumentos de viento impulsado por fuelle; Pandura, siringa o zampoña, suerte de flauta; Psalterium, instrumento parecido a la lira pero de cuerdas percutidas; Pandura, especie de zampoña con varios tubos de caña de diferentes tamaños sujetos, uno al lado del otro y formando escala musical; Pectem, arpa de veinte o más cuerdas; Phoenice, cítara fenicia; Sambuca, tipo de flauta; Sistrum, pandereta de bronce de origen egipcio; Simphonia, pieza cóncava de madera cuyos sonidos se producían al ser golpeada por pequeños bastoncitos o baquetas de madera; Tibia, flauta de hueso; Tintinnabulum, pequeña campana; Tuba, trompeta recta con campana vistosa; Tympanum, tambor.

 

Es importante señalar que fue más adelante, durante el siglo XII, cuando el Repertorio Gregoriano tal como lo conocemos hoy, fue puesto por escrito en Notación Cuadrada a partir de la tradición oral.

 

 

Instrumentos y elementos teóricos musicales aportados por los Musulmanes

 

Un nuevo ingrediente se integra a la cultura occidental con la Invasión Musulmana ocurrida, como señalamos anteriormente, en los inicios del siglo VIII (711), cuando árabes y bereberes islamizados comienzan la conquista de España y llegan hasta el corazón del reino franco, donde son frenados en Poitiers en 732. Comienza una guerra sin fin que durará hasta la reconquista española en 1492.

 

Muchas fueron las influencias musicales aportadas por los árabes musulmanes; entre los instrumentos musicales traídos por ellos en sus invasiones a través de la Península e Italia; varios conservaron sus mismas características y nombres, otros evolucionaron y se occidentalizaron.

 

En la lista de instrumentos enumerados por Al-Shaqandi (m.1231), entre los Instrumentos de cuerdas más importantes reseña: el Laúd, Al-úd ó Úd, un laúd de mango corto y otra variante el Ud qadim; el Shahrud, Archilaúd o cítara; el Jank, suerte de arpa; el Munis, la Quenira, parecida a la cítara y la Guitarra. El Rebec o Rabbab, el Kamanya y el Amza’d targuí, instrumentos de cuerdas frotadas antecesores de la familia de los violines.

 

Entre los Instrumentos de viento destacan: el Carrizo, el Zulami o Chirimía, antecesor del Oboe. La Zocra, flauta barítono y la Nura, flauta aguda; la Nây, Qasaba o Yuak, y el Añafil, flautas de diferentes  tamaños, tesituras o registros; la Zammara, especie de doble clarinete; el Surnay o Dulzaina, suerte de oboe rústico, y entre los de viento-metales: el Buq, el Nafir y la Axabeda, suerte de trompeta. También trajeron variados Instrumentos de percusión tales como: el Adufe, los Panderos, el Nacara o Nuqayrat, los Atambores (kus, naqqara, dabdab ó tabl, el al-markab, y la qasa); los Atabales o Timbales; varios tipos de Castañuelas; sonajas de Azofar y muchos otros.

 

El primer Emir de Córdoba (756), Abd al-Ramán I,  más conocido como Abderramán, Adderramán ó Abdur-Rahman, primer gobernante de la Dinastía Omeya (Benu Umeyyas), mandó  traer a su corte al esclavo cantor destacado y ejecutante del Laúd (Úd) Afza*.

 

En este tiempo fue muy popular El Pájaro Negro, Zyryāb, cantor y ejecutante del Laúd, instrumento al cual modificó agregándole una quinta cuerda y además introdujo el uso del Plectro de pluma de ala de águila; también fundó su propia escuela, en la que introdujo el Sistema Musical Árabe-Pérsico usando una escala de notas muy similar a la pitagórica, sólo que sus intervalos se leían en sentido ascendente a partir del bajo y no de manera descendente, como lo hacían los griegos; esta escuela tuvo continuidad, gracias a varios miembros de su familia.

 

Destacaron también en la música peninsular, el cantor, instrumentista y músico nacido en Baghdad Abū’l-Husain al-Nuri, de gran fama en la región de Toledo*; Ali ibn al-Hamara, compositor y ejecutante del Laúd, al cual le dio su propio diseño; Bishara al-Zamir, flautista de gran prestigio y Abū Zacariyya, teórico, constructor e inventor de varios instrumentos, intérprete de Laúd y fabricante de un órgano Urghan.

 

Se popularizan los ocho (8) Modos usados por los musulmanes de digitación para el Laúd, llamados Asabi y los cuales presentaban gran similitud con los Modos Eclesiáticos griegos.

 

Aparecen en el canto y en la música para Laúd, el uso de las Variaciones o Diferencias, estilo que gusta y se arraiga en los músicos de toda la Península.

Los Teóricos musicales más importantes son Al-Kindí (801-873), nacido en Kufa, hoy Iraq y cuyo nombre completo era Abū Yusuf Ya´qūb ibn Ishāq al-Kindī; el poeta,cantor y teórico, autor del Risala fi l-musiqui, Iahia al-Munaÿÿn al-Bagdadí (818-912); el filósofo y teórico chií, autor del Kitab al-Agani o Gran Libro sobre Música en 21 tomos, Abu al-Fārābi (872-950), y además defensor y promotor de las teorías musicales griegas; el famoso y destacado Ibn Sīnā, llamado Avicena (m.1037); y los teóricos Ibn Zaila (m.1048) y Safiuddin (m.1294).

 

Adicionalmente, los árabes aportaron la numeración arábiga y toda una nueva visión matemática de la música.

 



*Antigua ciudad fundada hacia el 814 a.C., situada al noreste de la actual ciudad de Túnez.

*A.W.Ambros, Geschichte der Musik II, 13).

*Lewis Rowell, Introducción a la Filosofía de la Música, Edit.Gedisa, pág.92.

*San Agustín, Confesiones. De Música págs. 224-25.

*Jean Comby, Pour lire l’ histoire de l’Eglise, Edit. Verbo Divino, Tomo I.

*Nestorio, Patriarca de Constantinopla en 428, depuesto por el Concilio de Efeso en 431.

*Seguidores de Eutiques (c.378-424),  su doctrina fue condenada por el Concilio de Calcedonia en 451.

*Llamado también Odovacar y en germánico Audawakrs= que busca las riquezas; era hijo de un ministro de Atila. Gobernó Roma desde el 476 hasta su muerte, en 493; ocurrida luego que los ostrogodos de Teodorico El Grande  invadieron Roma. Los godos hérulos fue uno de los pueblos genéricamente llamados Bárbaros, que tenían ya tres siglos, desde el S. II coexistiendo con el Imperio Romano, en ocasiones como invasores y en otras como aliados.  

*Cabe recordar aquí, que el Imperio Romano de Occidente tuvo como primer Emperador en el 395, a uno de los hijos de Teodosio I El Grande, Flavio Honorio (384-423), su designación marcó la definitiva separación de Oriente y Occidente; y el Imperio de Occidente se prolongó hasta la caída de Rómulo Augústulo en el 476.

*Edicto de reconciliación o unión.

*Mansi, Coll. Concil., (Florence, 1742) VII, 976 1176; Epp. Simplicii, Papae, in P.L., LVIII, 4160; Epp. Felicis, Papae, ibid., 893 967; Theodoret, Hist. Eccl.; Evagrius, Hist. Eccl.; SUIDAS, s. v.; Tillemont, Mémoires, XVI; Hergenröther, Photius, Patr. von Constant. (Ratisbon, 1867) I; Marin, Les moines de Constantinople (Paris, 1897).

*Arrianismo: negaba la unidad y consubstancialidad de la tres personas de la Trinidad. Pelagianismo: negaba la eficacia de la gracia y el pecado original. Nestorianismo: distinguía dos personas en Jesucristo y negaba la maternidad divina de María. Eutiquianismo: negaba la naturaleza humana de Jesucristo.

*Cfr. San Martínho de Braga: De correctione rusticorum.

*Rodney Stark, The Rise of Christianity, HarperCollins Publishers, 1997.

*Hans Küng, The Catholic Church, A short history, 2005.

*La ubicación de lectores y cantores (órdenes menores) estuvo rigurosamente diferenciada durante los primeros siglos del cristianismo; más tarde, cuando la lección empezó a convertirse en una forma de canto, desaparecieron estas diferencias.

*Hans Küng, The Catholic Church, A Short History, 2005

[1]Su lema pontificio fue “Servus servorum”. Fue bisnieto del Pontífice San Félix III  (492) y nieto de Félix IV (530). En el siglo XIII (1295), el Papa Bonifacio VIII, lo otorgó el título de Doctor y Padre de la Iglesia.

[2]San Beda “El Venerable” (c.672-735),  Historia Ecclesiastica gentis Anglorum, Lib.11, cap.1

*Reina visigoda elogiada por el Papa Gregorio: ...Præ aliis gentibus gentem Francorum asserimus felices, quæ sic bonis ómnibus præditum meruit habere Reginam. (Discurso VIII, n.69, 11 epist.8).

*Isidoro de Sevilla, Originum sive etymologicarum libri viginti.

*Dentro del canto gregoriano actual, el estilo mozarabe está representado por la Missa VIII In Festis Duplicibus.5; conocida como Misa De Angelis. Cfr. Liber Usuales Missae et Officii,  1954, p.37/ Dom Pothier, Revue du chant grégorien,  Grenoble.

*Piers Paul Read, The Templars, 2004.

*Llamado Rhinotmeta o sea Naríz Cortada.

*Carlos Barquero Goñi, El repliegue bizantino, en Historia Universal de la Edad Media, Edit. Ariel Historia.

*Uno de sus grandes propulsores fue San Ildefonso (606-669).

*Paul Henry Láng, Music in Western Civilization, W. W. Norton Company, New York, 1941.

*Cfr. Dom Daniel Saulnier, Abadía de Solesmes/ Dom G. Lefebvre.  

*F.A.Gevaert: El Origen del Canto Litúrgico, 1890.

*San Isidoro de Sevilla, Etymol. Cap.14.  

*Henry Farmer, History of the Arabian music. Londres, 1929.

*Ann Livermore, A Short History of Spanish Music, London, 1972.