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Hitos de Nuestro Sistema Musical ®

TABLA DE CONTENIDOS

La Actividad Musical del Hombre. Algunos antecedentes históricos de la Música en las Culturas Ancestrales avanzadas. Los Nexos con la Palestina Bíblica.

La música en la Antigua Grecia o el Preámbulo de la Música Occidental

La Música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental.

La Música en la Civilización Occidental. Importancia del Naciente Cristianismo en la Conformación de un Nuevo Sistema Musical Occidental. La crisis del siglo III.

Santa Cecilia: ¿Patrona de la Música y los Músicos?. Después de Constantino.

Fin de la Música Antigua e inicios de la Música Medieval. La Música al servicio de la Religión Cristiana.

Nuevos cambios a partir del Siglo III.

La Schola Cantorum. Otras influencias. El Canto Llano y la Música Litúrgica Cristiana. La Reforma Gregoriana del Siglo VI. El Siglo VII: Bizancio: De nuevo el griego. El Islam.

El Siglo VIII. Pipino “El Breve” y Carlomagno. Otros avances musicales a partir del siglo VIII.

El Desarrollo de la Teoría y la Escritura Musicales. La Música como Lenguaje. Nacimiento de Nuestro Sistema Tonal. Las Líneas de Altura. El Pentagrama. Representación por Notas. El uso de Compases.

La Música en la Civilización Occidental. La Música Medieval

La Antesala del Siglo XI. Juglares, Trovadores, Troveros, Minnesänger, Segreles. Nuevos Instrumentos Musicales del Medioevo.Goliardos, Archipoetas. Tropos y Secuencias

Ante una nueva visión cultural y musical. La Parroquia. Las Hermandades Musicales o Bandas. Las Universidades. El Organum. La Diafonía. La Escuela de Notre-Dame. Ars Antiqua. Principales Instrumentos y Géneros Musicales del Siglo XIIIl

Hacia el Renacimiento. El Tambor en Europa. Características del Ars Nova. Principales figuras del Ars Nova Francés. El Ars Nova Florentino.

A partir del Siglo XV. Desarrollo del Repertorio Bandístico. Otros cambios. Cualidades de la Música Renacentista

Las Escuelas Franco-flamencas. Los Meistersingers. La Chanson francesa

La Música desde el Renacimiento hasta el surgimiento de la Ópera. El Ideal Renacentista. El Madrigal: Primero y segundo período de su evolución. La Música Profana. La Escuela Polifónica Italiana.

Las Escuelas Peninsulares. Tercer Período del Madrigal. La Escuela Inglesa. La Escuela Francesa

La Música Religiosa Reformista. El Repertorio Litúrgico Ortodoxo

La Teoría Musical y desarrollo de la Música Instrumental en el S.XVI

Nuestra América y su Música Autóctona

La Música en Venezuela durante el siglo XVI

El Siglo XVII. Desarrollo del arte violinístico. El Barroco. Surgimiento de la Opera. La Música Religiosa en el siglo XVII. El Oratorio y La Cantata.

La Música del Barroco al Clasicismo. El Concierto como Espectáculo Público y Negocio

La Música en Venezuela durante el siglo XVII

Aparición de la Orquesta. Los Grandes Violines y la Música Instrumental

El Barroco Pleno. La Opera Francesa. La Opera Alemana. La Ópera Inglesa. La Zarzuela Española

El Barroco Tardío

El Barroco Francés

El Barroco en la Península Ibérica

Características Estéticas del Barroco Musical. Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII. Música para los Príncipes. Los Sopranistas o Castrati.

La Música en la Venezuela del siglo XVIII

El Clasicisismo. Introducción y Antecedentes. Gluck: La Reforma de la ópera y su importancia.

Aparición y consolidación de la Sinfonía. La Orquesta Sinfónica. Haydn y Mozart. Francia y la Opéra Comique o Buffa. El Clasicismo vienés

La Gran Transición. Hacia el Romanticismo. Beethoven y los Primeros Románticos. El Romanticismo en Francia.

La Generación de 1810

La Era de los Grandes Virtuosos y La Nueva Dirección Orquestal

Venezuela y su música: siglo XIX e inicios del XX

Verdi, la Opera y la Música Italiana del siglo XIX e inicios del XX. El Drama Musical en Wagner: Grandes cambios después de la Generación de 1810

El Nacionalismo en la Música - Las Mujeres Compositoras

El Renouveau dramático y sinfónico francés.

Brahms, el Regreso al Sinfonismo y a la Música de Cámara

El Impresionismo Musical. Le Groupe des Six y las Nuevas Escuelas Francesas. La Jeune-France. La Escuela d’Arcueil. Los Aislados

Hacia la Música de hoy: rumbos y caminos.El sentido estético contemporáneo. Búsquedas, hallazgos y aportes

Nuevas Tendencias.Principales tendencias musicales contemporáneas consecuencias del modernismo

Latinoamérica y Venezuela dentro de las Nuevas Tendencias del Mundo. El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela

El Repertorio Litúrgico Católico en los inicios del siglo XX

El Jazz y el Rock

Algunos Hitos de la música en Norteamérica

Música y Musicología

De Musicología. La Musicología Histórica. La Musicología Sistemática. La Musicología Aplicada

BIBLIOGRAFIA CITADA Y RECOMENDADA

El Renouveau dramático y sinfónico francés

El Renouveau en la Ópera

 

Luego de la derrota francesa (Tratado de Francfort) infringida en 1871 a Charles Louis-Napoleón (1808-73, hijo de Luis Bonaparte), valga decir Napoleón III, (Guerra Franco-Prusiana) y en la cual Francia perdió Alsacia y Lorena, quedando además parcialmente ocupada por los prusianos; se produce una reacción nacionalista contra la estética germana y en especial contra la wagneriana tendencia estética teatromusical de la Gesamtkunstwerk.

 

Esta reacción se conoció con el nombre del Renouveau Francés, tuvo lugar dentro del arte dramático y sinfónico, y fue llevada a cabo por varios compositores. Francia, desarrolló entonces la Tragédie lirique, la cual, pasó a ser la forma más aceptada de teatro musical, a partir de la óperas serias de François Esprit Auber (1782-1871) quien con libreto de Eugène Scribe, presentó su Muette de Portici (1828); y la ópera La Juive (1835) de Jacques Fromental Halévy (1799-1862).

 

Sin embargo en París, la otra gran línea dominante del momento era la Opéra Comique o Buffa. Destacaban en este género las óperas de François A. Boïeldieu (1775-1834) con su Dame Blanche (1825) y su Le Calife de Bagdad; también escribió, un conocido Concierto para Arpa y Orquesta, entre otras obras.

 

Ambroise Thomas (1811-1896), optó por continuar esta senda y compuso Mignon en 1866, obra que obtuvo mucho éxito por estar llena de colorido, variedad y carácter popular. Pero es indudable que los pasos decisivos en la dirección de la renovación, están representados por 

 

Charles Gounod (1818-1893), cuya obra, abundante de  melodioso Bel Canto, magníficamente escrito en sus óperas: Faust (1859), Mireille (1864), Roméo et Juliette (1867) y Le Tribut de Zamora (1881), así como su Sinfonía N°1 en re  mayor, todas ellas escritas con maestría, y su estilo poseedor de una gran técnica y sentimientos, ejerció gran influencia y sirvió de modelo a muchos compositores franceses de mediados del siglo XIX. Contemporáneos y sucesores de Charles Gounod en la Renovación del Drama Musical francés, son también:

 

Jacques Offenbach, cuyo verdadero nombre era: Jakob Levy Eberst (1819-1880) nacido en Offenbach; llamado el más francés de los alemanes, era natural de Colonia y emigró a París. Sus grandes éxitos los obtuvo en esta ciudad, especialmente con su ópera Les Contes d’ Hoffmann, suerte de compendio de las ideas románticas del poeta, músico y autor teatral Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822); Offenbach compuso además, 89 operetas, varios ballets y otras obras.

 

Ernest Reyer (1823-1909), defensor de Wagner y de las nuevas escuelas francesas; revitaliza el arte lírico con sus obras La Statue (1861), Sigurd (1884) y Salammbó (1890).

 

Léo Delibes (1836-1891) quien cobra gran importancia  al dar un fuerte impulso al Ballet como género propio, con sus obras Coppélia (1870) y Sylvia (1876); es autor de la ópera Lakmé (1883) en la cual sigue la línea de la corriente orientalista de moda en su tiempo.

 

Théodore Dubois (1837-1924), maestro de Franck, Fauré y Dukas, entre otros; aún cuando sus obras son menos conocidas, obtuvo el Premio de Roma 1861. Desarrolló una importante labor como profesor de composición en el Conservatorio de París. Sus obras comprenden óperas como La Guzla de l’ Emir, Xavière; el ballet La Farandole; un Requiem, misas y varias obras sinfónicas.

 

Georges Bizet (1838-1875), autor de las mejores óperas románticas francesas con las cuales transforma el realismo o verismo en naturalismo: con su muy conocida Carmen (1874).  También en Les Pècheurs de perles, en la cual hace gala del orientalismo puesto de de moda por Camille Saint-Säens en Francia durante esa segunda mitad del siglo XIX, abundante en melismas característicos. Curiosamente, Georges Bizet también incursiona y cultiva el Sinfonismo con su radiante e interesante Sinfonía en Ut (Do) mayor iniciada en 1855 y concebida para una orquesta de estructura clásica, rasgo extraño en esa época, integrada por doble madera, cuatro cornos, dos trompetas, timbales y la masa de cuerdas. Esta obra no se conoció sino después de la muerte de Bizet, probablemente la primera audición de esta obra fue el 26 de febrero de 1935 en Basilea, Suiza bajo la dirección de Felix Weingartner.

 

Bizet escribió además, las suites Jeux D’ Enfants y La Jolie Fille de Perth;  compone, varias óperas, operetas y obras para piano, para voces, 4 dúos vocales y el ciclo de canciones Feuilles d’album. Estos compositores están entre los franceses de mayor popularidad, y son los Renovadores del Arte Dramático Musical en dicho país. Junto a ellos, figuran:

 

Emmanuel Chabrier (1841-1894), de espíritu fogoso y gran humorista, con mucha influencia wagneriana, autor de la ópera  Gwendoline (1886).

 

Jules Émile Massenet (1842-1912), Premio de Roma en 1863. Su sensibilidad lo convierte en uno de los talentos melódicos y dramáticos más considerables del arte lírico francés al cual le aporta una mayor complejidad musical y psicológica con sus obras Manon (1884), Werther (1893) y Thaïs (1894).

 

André Messager (1853-1929), con sus óperas La Basoche (1890), Fortunio (1907) y en especial su opereta liberada de banalidad Coup de Roulis (1928).

 

Gustave Charpentier (1860-1956) poseedor de un arte sincero y colorido, en su ópera Louise (1900), que le ubica dentro del puntillismo por sus innumerables pinceladas melódicas;  y

 

En el Renouveau Sinfónico Francés por su parte, destacan:

 

Édouard Lalo (1823-1892), francés de ascendencia española. Violinista y violista, es uno de los compositores franceses más ilustres durante el siglo XIX. Compuso la ópera Fiesque (según Schiller), la pantomima con coros Nerón; un Concierto para violín en fa menor Op.20; Concierto para violonchelo en re menor; dos Suites de Ballet Namouna; Concierto para piano Op.9;  la célebre Sinfonía Española Op.21 (1870), realmente un concierto para violín en cinco movimientos compuesto para el gran virtuoso Pablo Sarasate (1844-1908). 2 cuartetos para cuerdas; 3 tríos para piano; Sonata para violín y piano; y, un vasto repertorio para piano. Lalo en su música demuestra gran vigor, ritmo y colorido.

 

Camille Saint-Saëns (1835-1921), Es el compositor que impone en Francia el Orientalismo Musical en una franca tendencia de buscar la liberación del cerco de la tonalidad tradicional. Prolífero compositor francés destacado durante la segunda mitad del siglo XIX, poseedor de una gran técnica y una de las figuras más representativas de la música francesa, con su Samson et Dalila (1877) triunfan en Francia, la Grand Opéra y el Exotismo.

 

Domina varios géneros y estilos pero es en esencia, un clasicista y un eminente pedagogo. Ejerció gran influencia y contribuyó grandemente, a la renovación musical y a la defensa de la música instrumental en la Francia de su época. Destacan en tal sentido, sus cinco Sinfonías: la 1ª en mi bemol mayor Op.2 (1853); otra Sinfonía en fa mayor sin número de opus y no editada (1856); la 2ª en la menor Op. 55 (1859); otra Sinfonía en re mayor, inédita sin número de opus (1863); y la conocida 3ª Sinfonía de Organo Op.78 en do menor (1886);  su Introducción y Rondó caprichoso para violín y orquesta, La Habanera para violín y orquesta, Op.83 y la Danza Macabra, Op.40,  primer poema sinfónico francés y basado en la obra literaria de Henri Cazalis; y sus cinco conciertos para piano, los tres Conciertos para violín: el Op.20 en la mayor, el Op.58 en do mayor y el Op.61 en si menor, respectivamente; y los dos Conciertos para violonchelo, el primero de ellos en la menor Op.33, estrenado el 19 de enero de 1873 por el violonchelista August Tolbecque; y el segundo Op.119 en re menor; entre otras obras.

 

De manera muy especial destaca entre los renovadores sinfónicos franceses:

 

César Franck (1822-1890), fundador de la Societé Nationale de Musique junto con Édouard Lalo, Camille Saint-Säens y otros distinguidos compositores, para desarrollar, fortalecer y difundir la música francesa.

 

Franck, además de ser destacado intérprete del órgano, improvisador, compositor y profesor forma una generación de importantes músicos. Fue también profesor de música en el Colegio Jesuíta de Vaugirard en París y profesor de órgano en el Conservatorio de París.

 

No obstante, la producción musical sinfónica francesa vuelve a adquirir razgos germanizantes con Franck. Su Sinfonía en re menor Op. 48, su primera y única en este género, fue una obra madura, iniciada en 1886, cuando el autor contaba 64 años y terminada el 22 de agosto de 1888, revitaliza el sinfonismo francés, el cual había perdido terreno después de Berlioz. Mencionamos también sus Variaciones Sinfónicas para piano y orquesta y varios Poemas Sinfónicos: Las Eólidas, Djinns, Psyché, El Cazador maldito, Lo que se oye sobre la montaña.

                                                                Los discípulos de Franck

 

Henry Duparc (1848-1933), autor de Invitation au Voyage ; La vie antérieure (La vida anterior) canciones basadas en poemas de Charles Baudelaire (1821-67) ; Phidylé; Chanson Triste.

Arthur Coquard (1846-1910), autor de varias óperas: L’ Epée du roi, Le Mari d’un tour... escenas para voz y orquesta, poemas sinfónicos, y de la trilogía Jeanne d’Arc.

Alexis de Castillon (1838-1873), alumno de Victor (Félix Marie) Massé y luego de Franck;  escribió una Sinfonía; la obra Esquisse Symphonique, la obertura Torquato Tasso,  concierto para piano, cuartetos, sonatas para violín, etc.

Vincent D’Indy (1851-1931),  alumno de Louis Diémer y Albert Lavignac; más tarde, alumno de Franck. Es un compositor que abarca con su obra una gran variedad de géneros. La calidad de su magisterio y su curiosidad por actualizar la música antigua son características de su obra. Junto a Charles Bordes (1863-1909) y Alexandre Guilmant (1837-1911), fundaron en 1894, la Schola Cantorum de París: ...con el propósito de dinamizar la enseñanza musical  paralizante del Conservatorie...

Ernest Chausson (1855-1899), muerto prematura y accidentalmente a los 44 años; fue primero discípulo de Massenet y luego de Franck. Compositor de interesantes obras: Sinfonía en Si bemol mayor, Poème para violín y orquesta, Concierto para piano, violín y cuarteto, etc.

Sylvio Lazzari (1857-1944), autor de varias óperas y una hermosa Rapsodie para violín y orquesta, además de mucha música de cámara.

Joseph Guy Ropartz (1864-1955), compositor de una extensa lista de obras.

Pierre de Bréville (1861-1949), alumno de Dubois y luego de Franck ; es autor de óperas, música religiosa y de cámara incluyendo una Sonata para viola y piano y dos Sonatas para violín y piano.

Guillaume Lekeu (1870-1894), belga de orígen; ganador del 2° Premio de Roma en 1891, con su escena lírica Andromède.

Charles Bordés (1863-1909) autor de Fantasía sobre un tema vasco para piano y orquesta, entre otras.

Albéric Magnard (1865-1914), adepto a la estética de Franck, es autor de cuatro hermosas sinfonías, y

Gabriel Pierné (1863-1937) alumno destacado de Franck y sucesor de éste como organista de Sainte-Clotilde, y cuya obra abarca desde la comedia lírica hasta el gran oratorio, además de obras orquestales y de cámara.

 

A estos compositores, siguió también un relevante grupo de importantes figuras:

 

Gabriel Fauré (1845-1924), sucedió a Massenet en la cátedra de composición del Conservatorio de París; llamado el poeta del piano. Se formó en la Escuela de Louis Niedermeyer (1802-61) en París. La música de Fauré se caracteriza por la originalidad de sus modulaciones y el vigor de su contrapunto. Su obra posee una gran finura poética y en su variado y extenso repertorio que comprende obras de diferentes formatos tamaños y recursos, ha marcado a la melodía francesa con su absoluto genio musical y le aportó además de su inspirado lirismo, la coloración típica de su concepción escalística. Formó muchos alumnos.

 

Son discípulos de Gabriel Fauré:

 

Charles Kœchlin (1867-1950), compositor que incursiona en las rítmicas carentes de métrica, las líneas melódicas polimodales y las texturas poliarmónicas y con marcados elementos del medioveo y de las músicas orientales;  es autor de un vasto repertorio orquestal y de cámara y destaca su Poema Sinfónico Les Bandar-Log, Op.176 (1939-40), basado en el Libro de la Selva del novelista y poeta inglés cantor del imperialismo anglosajón, Rudyard Kipling (1865-1936); así como también, de la importante obra teórica que resume la armonía occidental tradicional desde el siglo XIV: Traité de l’Harmonie y el novedoso tratado Étude sur les notes de passage.

Florent Schmitt (1870-1958), natural de Blamont, Meurthe-et-Moselle; estudió en Nancy y más tarde en el Conservatorio de París. Fue discípulo de Théodore Dubois y Albert Lavignac; luego de Massenet y finalmente de Fauré. Ganador del Premio de Roma en 1900 con su cantata Sémiramis.

Jean-Jules Roger Duchase (1873-1954), nacido en Burdeos. Sucedió a su maestro Fauré en la cátedra de composición del Conservatorio de París en 1935. Su producción abarca obras orquestales, ópera, obras para voces y Variations plaisantes para arpa y orquesta, entre otras obras.

Louis Aubert (1877-1968), natural de Paramé, Ille-et-Villaine. Es autor de la ópera La Forét bleue; y

Paul Ladmirault (1877-1944), nació en Nantes; y es autor de obras para violín y piano, entre las cuales destaca su fantasía modal De l’ombre à la clarté; además de óperas y otras obras.

Reynaldo Hahn, nacido en Caracas, Venezuela en 1874 y cuya vida musical se desarrolló en París hasta su muerte ocurrida en 1947, llegando a ser director de la Ópera. Fue además, alumno de J. Massenet. (Cfr. J.A. Calcaño, ob.cit. pág.329-333).

 

 

Paul Dukas (1865-1935), nacido en París. Fue alumno de Dubois y Giraud; luego pasó a ser profesor en el Conservatorio de París desde 1913 hasta su muerte. Incorporó a su estilo personal los recursos llamados impresionistas de armonía y sonoridad. Es autor de L’Aprprenti sorcier (El Aprendíz de Brujo), obra maestra del nuevo poema sinfónico francés, Premio de Roma en 1888; Variaciones sobre un Tema de Rameau; Prélude élégiaque sobre el nombre de Haydn; La Plainte, au loin, du faune, en memoria de Debussy; Sonnet de Ronsard y Vocalise para violín y piano; el ballet La Péri, y una Sinfonía en do mayor, entre otras.

 

Son discípulos de Paul Dukas:

 

Georges Dandelot (1895-1975), autor del oratorio Pax.

Henry Barraud (1900-97), autor de un vasto repertorio.

Claude Arrieu (1903-1990), creador de muchas obras.

Maurice Duruflé (1902-1986), alumno de Louis Vierne (1870-1937) -quien a la vez fue alumno de C. Franck-; Charles Tournemire (1870-1938) y luego de Dukas. Destacado como organista en la iglesia de Saint-Étienne-du-Mont. Autor de numerosas e importantes obras, entre ellas, un magnífico Réquiem y un Recitativo y Variaciones para flauta, viola y piano.

Georges Hugon (1904-1980), autor de una hermosa Fantasía para arpa y de obras como: Elegie Etude de Style e Introduction & Allegro para trombón y piano; Eaux; Le Fin du Jour para clarinete y piano; Sonata para flauta y piano y muchas otras;

Jean Cartan (1906-1932), cuya música de cámara incluye una interesante Sonatina par dos flautas y clarinete, y el destacado compositor y profesor de composición:

Tony Aubin (1907-1981), Premio de Roma 1930 con su Cantata Actéon y autor de obras como 2 Sinfonías, un Concertinetto pour violon et piano (1964), Concertino della Brughiera para fagot y piano (1966-75), Hidalgoyas para guitarra (1975) entre otras.

 

Descollan también en la Francia de esta época, figuras que logran un estilo personal con un lenguaje musical abierto a los nuevos tiempos pero ordenado, siguiendo la antigua disciplina y orientado sobre un ideal preciso. Mencionamos así a Albert Roussel (1869-1937), quien logra liberar al sinfonismo francés, tanto en la forma como en la estructura, de la retórica tradicional y le aporta enormes recursos novedosos en lo armónico y lo tímbrico.

 

Es autor de Resurrección, Evocación Op.15, obra en tres partes (1909); Concierto para Pequeña Orquesta Op.34; Sinfonietta Op.52; Sinfonía N°2 en si bemol Op.23; N°3 en sol menor Op.42, escrita para el cincuentenario de la Orquesta Sinfónica de Boston y fue estrenada bajo la batuta de Serge Kussevitzky el 24 de octubre de 1930; la Sinfonía N°4 en la mayor Op.53 (1935), estrenada bajo la dirección de Albert Wolff; Concierto para Piano Op.36;  Rapsodie Flamande Op.56; y de las Suites de ballet: Le Festin d’araignée (1912); Bacchus et Ariane Op.43.

 

Maurice Emmanuel (1862-1938) musicólogo y compositor de una Sonate pour violoncelle et piano (1887), Six Sonatines, Trente Chansons bourguignonnes (1913) y autor de una importante investigación convertida en su tésis doctoral: Essai sur l’orchestique grecque.

 

Y el Premio de Roma 1901, André Caplet (1878-1925), muy influenciado por Debussy, muchas de cuyas obras fueron completadas en su orquestación por Caplet.

 

De manera particular, nos referiremos más adelante a tres compositores muy especiales, son ellos:

 

Claude Debussy (1862-1918), quien se formó en el Conservatorio de París con Albert Lavignac (1846-1916), autor por cierto de la 1ª. Edición de la Ecyclopédie de la Musique; y piano con Antoine-François Marmontel (1816-98);

 

Maurice Ravel (1875-1937), alumno en el Conservatorio de París del pianista y profesor Anthiome, y luego discípulo del violinista y compositor belga Charles Beriót (1802-70) y del compositor Émile Pessard (1843-1917), Premio de Roma 1866.

 

Y, Eric Satie (1866-1925), formado en su hogar y después de 1890 por Vicent d’Indy y a los 40 años, con Albert Roussel.