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La música en la Antigua Grecia o el Preámbulo de la Música Occidental La Música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental. Santa Cecilia: ¿Patrona de la Música y los Músicos?. Después de Constantino. Nuevos cambios a partir del Siglo III. El Siglo VIII. Pipino “El Breve” y Carlomagno. Otros avances musicales a partir del siglo VIII. La Música en la Civilización Occidental. La Música Medieval Las Escuelas Franco-flamencas. Los Meistersingers. La Chanson francesa Las Escuelas Peninsulares. Tercer Período del Madrigal. La Escuela Inglesa. La Escuela Francesa La Música Religiosa Reformista. El Repertorio Litúrgico Ortodoxo La Teoría Musical y desarrollo de la Música Instrumental en el S.XVI Nuestra América y su Música Autóctona La Música en Venezuela durante el siglo XVI La Música del Barroco al Clasicismo. El Concierto como Espectáculo Público y Negocio La Música en Venezuela durante el siglo XVII Aparición de la Orquesta. Los Grandes Violines y la Música Instrumental El Barroco Pleno. La Opera Francesa. La Opera Alemana. La Ópera Inglesa. La Zarzuela Española El Barroco en la Península Ibérica La Música en la Venezuela del siglo XVIII El Clasicisismo. Introducción y Antecedentes. Gluck: La Reforma de la ópera y su importancia. La Era de los Grandes Virtuosos y La Nueva Dirección Orquestal Venezuela y su música: siglo XIX e inicios del XX El Nacionalismo en la Música - Las Mujeres Compositoras El Renouveau dramático y sinfónico francés. Brahms, el Regreso al Sinfonismo y a la Música de Cámara Nuevas Tendencias.Principales tendencias musicales contemporáneas consecuencias del modernismo El Repertorio Litúrgico Católico en los inicios del siglo XX Algunos Hitos de la música en Norteamérica De Musicología. La Musicología Histórica. La Musicología Sistemática. La Musicología Aplicada |
El Nacionalismo en la Música En la convulsionada Europa de mediados del siglo XIX, muchos países luchan para lograr su unidad y dejar de ser una serie de estados independientes. Ello es una de las causas de la aparición de un nuevo sentido de unidad nacional que lleva a los compositores a buscar inspiración en ideas musicales de su propio país. Aparecen pues, bajo estas influencias en el siglo XIX las Escuelas Nacionales o Nacionalistas. La asimilación deliberada de elementos considerados representativos de la música de determinado país parece ser uno de los recursos más apetecidos de todas las escuelas nacionales de ese siglo. El nacionalismo en la música fue una de las nuevas vías expresivas que ofreció el Romanticismo; con ella cada pueblo recupera la conciencia de su entidad individual. El Nacionalismo Romántico se enfrentó a la supremacía de la Ópera Italiana; son pioneros de esta tendencia los compositores checos Bedrich Smetana (1824-1884), a quien se ha llamado Padre de la Música Checa, por cuanto fue él quien primero bebió en las fuentes del folklore Bohemio. Verdadero creador de una expresión musical nacional; en su ciclo de seis poemas sinfónicos Má Vlast o sea, Mi País, (Vyšehràd, Vltava –o Moldau-, Šarka, Z českých luhů a hájů, Tábor, Blaník) compuestos a partir de noviembre de 1874, logra reflejar el espíritu de Bohemia, sus tradiciones e historia en el marco de sus paisajes. Antonin Dvořák (1841-1904), discípulo de Smetana, que se destaca como Sinfonísta y autor de música de cámara; y un poco más tarde, Leos Janácek (1854-1928); fueron compositores que incorporaron a los campesinos, sus danzas, canciones y vestidos a la ópera nacional y a su música. Mención especial merecen: el inspirado compositor, nacido en Seborice, autor de más de 600 obras de diversos géneros Zdenék Fibich (1850-1900) natural de Vseborice, autor de las óperas Bukovin (1870), Blanik (1874-77), de la trilogía melodramática Hippodamie (1890), y de otras obras, entre ellas un hermoso y conocido Poème Op.41, N°6. Karel Kovarovic (1862-1920), nacido en Praga; el organista y compositor, natural de Detenice, Josef Bohuslav Foerster (1859-1950) Vitezlav Novák (1870-1949); Josef Suk (1874-1935), violinista y compositor nacido en Krecovice; discípulo y yerno de Dvořák, autor de la Sinfonía Asrael; derivó luego hacia un lenguaje armónico más avanzado y estructuras formales abiertas; Hans Krassa (1889-1944), nacido en Praga; y el compositor Bohuslav Martinů (1890-1959), el más notable de los músicos checos durante el período comprendido entre las dos Guerras Mundiales; luego nacionalizado estadounidense. Compuso las óperas Juliette y La pasión griega. Mezcla la vanguardia con el neoclasicismo y la añoranza de su patria. Por su parte, debemos mencionar algunos de los destacados compositores de Eslovenia, así recordamos a los eslovenos: Marij Kogoj (1892-1956), autor de la obra coral Trenutek (Momento) en 1914 y de la ópera Črnemaske (La Máscara negra) en 1928. Slavko Osterc (1895-1941); Primož Ramovš (1921); Uroš Krek (1922-2008); Janez Matičič (1926); Ivo Petrić (1931); el destacado trombonista y compositor Vinko Globokar (1934); Lojze Lebič (1934); Pavel Mihelčič (1937); y nuevas generaciones de autores como: Bor Turel (1954), quien introdujo la música electrónica en Eslovenia; la compositora y violinista Nina Senk; Črt Sojar Voglar (1976); Vito Žuraj (1979) y muchos otros. En los Países Escandinavos resaltan: en Finlandia, la figura del gran sinfonista, Jean Sibelius (1865-1957); Ilmari Krohn (1867-1960), autor de varios libros y una Colección de canciones folklóricas finesas; además es compositor de varias obras: la ópera El Diluvio, oratorios, cantatas sacras, etc.; Karl Flodin (1858-1925); Aarre Merikanto (1893-1958); y Fredrik Pacius (1809-1891), autor de la primera ópera en su idioma. En Dinamarca: los grandes compositores, Niels W. Gade (1817-1890) y Carl Nielsen (1865-1931). En Suecia: Emil Sjögren (1853-1918) llamado el Schumann del Norte; Wilhelm Stenhemmar (1871-1927), pianista, compositor y director de orquesta; autor de la obertura Excelsior, y de importantes sinfonías y conciertos, Ivar Hallström (1826-1901), Johan Andreas Hallén (1846-1925), Johan August Söderman (1832-1876) y Emil Sjögren (1853-1918). En Noruega, los precursores nacionalistas Valdemar Thrane (1790-1828), Ole Bull (1810-80), Halfdan Kjerulf (1815-1868) y sus seguidores, Johan Svendsen (1840-1911), Johan Halvorsen (1864-1935), autor de importantes obras para violín; y especialmente, el conocido compositor Edvard Hagerup Grieg (1843-1907), nacido en Bergen; autor de una importante obra que incluye, una Sinfonía en do menor (redescubierta en 1981); la Suite Orquestal para el drama de Henry Ibsen (1828-1906): Peer Gynt; y el famoso Concierto para piano y orquesta en La menor, sonatas y otras obras. Junto a Rikard Nordraak (1842-1866), funda una escuela nacional para difundir la música noruega. En Inglaterra, podemos nombrar entre otros, al londinés George MacFarren (1813-1887); William S. Bennett (1816-1875), nacido en Sheffield; fue discípulo de Mendelssohn en Leipzig. Es autor de una importante y extensa lista de obras. El londinés Arthur Sullivan (1842-1900); Sir Edward Elgar (1857-1934), con sus Variaciones Enigma; autor de importantes oratorios y composiciones sinfónicas que siguen las directrices de la tradición sinfonista germánica. Frederick Delius (1862-1934); Ralph Vaughan-Williams (1872-1958), autor de una extensa e importante obra sinfónica que incluye varias sinfonías, el poema sinfónico con violín solista The Lark ascending (La ascención de la alondra, 1921), y la Cantata de Navidad Hodie ( This Day, 1954). Está considerado como uno de los más genuinos representantes de la música inglesa de los inicios del siglo XX; se formó bajo la tutela de Sir Hubert Parry y Sir Charles Stanford en el Royal College of Music. Granville Bantock (1868-1946), quien incursiona por muchos géneros musicales, desde la ópera hasta el ballet, los oratorios, la música coral, la declamación con orquesta en su Thorvendas Traum; la obertura y las suites. Gustav Holst (1874-1934), nacido en Cheltenham; quien actualiza la música británica. Es autor de la conocida suite orquestal Los Planetas, además escribió obras verdaderamente revolucionarias e innovadoras para las orquestas de viento o Bandas, entre ellas sus dos Suites Op.28-a (1909-1911). Franck Bridge (1879-1941), Cyril Scott (1879-1970), John Ireland (1879-1962), Lord Berners (1883-1950), Arthur Bliss (1891-1975), Eugen Goossens (1893-1963), Kaikhosru Sorabji (1896-1988), compositor británico nacido en Essex, hijo de padre parsi* y madre española. Sir Michael Tipett (1905-1998),quien fue uno de los introductores de la influencia de Stravinsky y Bartók en Inglaterra; y Benjamín Britten (1913-1976), autor de una extensa e importante lista de obras llenas de lirismo fácil y comunicativo; entre otros, reflejarán la identidad musical británica. Bélgica tiene importantes representantes en, François Auguste Gevaert (1828-1908); Guillaume Lekeu (1870-1894), cuya prematura muerte privó a la música de un verdadero genio; Pierre Benoit (1834-1901). Dentro de las corrientes contemporáneas se destacan, entre otros, Paul Gilson (1865-1942); Joseph Jongen (1873-1953); Jean Blochx (1851-1912); Victor Vreuls (1876-1944). En Holanda: recordamos a Alphons Diepenbrock (1862-1921) quien le dio a la escuela holandesa un novedoso carácter y personalidad. Sem Dresden (1881-1957), destacado como compositor y además, autor del libro La Música holandesa desde 1880. Dirk Schäfer (1873-1931); Willem Andriessen (1887-1964); Hendrik Andriessen (1892-1991); Bernard van Dieren (1884-1936); Willem Pijper (1894-1947), autor de la ópera Halewijn, Seis Epigramas Sinfónicos y otras obras. Suiza, también nos aporta un interesante número de importantes nombres, entre ellos, el eminente músico y renovador de la pedagogía musical, autor de la Euritmia que enseña la música coordinándola con el movimiento del cuerpo, Emile Jacques-Dalcroze (1865-1950); Gustave Doret (1866-1943) quien se inspiró en la música folklórica de su país para realizar una importante obra sinfónica; Ernest Bloch (1880-1997), autor de una importante y extensa literatura musical; Arthur Honneger (1892-1955), destacado compositor, quien se trasladó a París e integró el famoso grupo de Les Six, siendo el más inspirado y equilibrado del grupo. En Polonia se destacan las figuras de la llamada Segunda Generación o posteriores a Chopín, tales como Jan Karol Gall (1856-1912), Piotr Maszynski (1855-1934), Boleslaw Waleswski-Wallek (1885-1944), Lucjan Kamienski (1885-1964), quien fue el 2° Director del Conservatorio de Poznan en 1920 y profesor en la Universidad en 1922. Autor de la ópera Damas y Húsares; una Symphonia paschalis y otras obras. Stanislaw Niewiadomski (1859-1936), Wladyslaw Żeleński (1837-1921), Zygmunt Noskowski (1846-1909), Ignacy Jan Paderewski (1880-1941), Ludomir Rózycki (1884-1953) y Karol Szymanowski (1882-1937), tal vez el más destacado compositor polaco de la primera mitad del siglo XX. Hungría, por su parte, ve surgir la obra de Ferencz Erkel (1810-1893), nacido en Békésgyula; destacado compositor, pianista y director. Fue director del Teatro Nacional de Hungría en 1837. Fundó la Sociedad Filarmónica de Budapest en 1853, y sus óperas fueron muy populares por el contenido patriótico de sus temas (Báthor; María; Hunyadi, etc.); los hermanos Doppler, Albert (1821-1883), Karl (1825-1900), ambos flautistas reconocidos y compositores; y Arpad Doppler (1857-1927), hijo de Karl, destacado pianista y compositor. Odön Mihalovich (1842-1929), nacido en Fericsancze; en 1887, sucedió a Liszt como Director de la Academia Musical de Budapest, cargo que conservó hasta 1919. Es autor de varias óperas, algunas en húngaro: Eliána y Toldi Szerelme (El Amor de Toldi), una sinfonía, y Baladas para orquesta, etc. Jenö Hubay (1858-1937), niño prodigio a los 11 años, violinista y compositor nacionalista; Béla Bartók (1881-1945), una figura fundamental para la renovación del arte sonoro del siglo XX, autor de dos importantes Conciertos para Violín (uno de 1907-8 y el otro de 1937-8), otro Concierto para Viola (1945), y un Concierto para Orquesta (1943), Suite de Danzas (1923), Música para cuerdas, percusión y Celesta (1937); tres Conciertos para piano y un Concierto para dos pianos, percusión y orquesta; y Zoltán Kodály (1882-1967), autor de Suite Hary Janos (1926); Concierto para orquesta; Galanta Dances; Marosszek Dances; Missa Brevis; Psalmus Hungaricus; Symphony; Variaciones sobre una canción folklórica húngara; entre otras obras; quienes tuvieron un papel primordial en la conformación de una escuela nacional de características propiamente húngaras. En Rumania, destacan varios compositores con tendencias de las escuelas francesa y rusa. Citamos así, a Stan Golestan (1875-1956), nacido en Vaslui y creador de un extenso repertorio nacionalista rumano. Marcel Mihalovici (1898-1985), nacido en Bucarest; fue alumno de D’Indy en París. Se integró después de la 1ª. Guerra Mundial, a un grupo de compositores franceses y rusos vanguardistas. Demetre Cuclin (1885-1978), nacido en Galatz; se formó en Bucarest y luego en París. Integró el grupo de la Schola Cantorum de París con d’Indy. Entre 1922 y 1930, enseñó en New York y luego regresó a Rumania para ser profesor del Conservatorio de Bucarest. Durante el siglo XIX en España también se desarrolla, aún más, el gusto por lo popular y autóctono con el claro nacionalismo de Felipe Pedrell (1841-1922) promotor de esta tendencia; Juan Bautista Guzmán (1846-1909), uno de los principales impulsores del movimiento valenciano conocido como Renaixença, junto a José María Úbeda (1839-1909), Salvador Giner i Vidal (1832-1911) y Francisco Tárrega (1852-1909), este último, destacado compositor y gran renovador de la técnica guitarrística; el destacado hijo de Santa Cruz de Tenerife, Teobaldo Power (1848-1884), autor de los hermosos Cantos Canarios; Isaac Albéniz (1860-1909), Enrique Granados (1867-1916) y Manuel De Falla (1876-1946), el cual se prolonga en el siglo XX con el sinfonismo español de Joaquín Turina (1882-1949), Oscar Esplá (1889-1976), Rodolfo Halffter (1899); Ernesto Halffter (1905) y el muy popular y destacado compositor ciego Joaquín Rodrigo Vidre (1901-1999), autor del Concierto de Aranjuez para guitarra y orquesta, así como de Adagio para instrumentos de viento, obra de gran belleza; y muchas otras. En Portugal, comienza a funcionar de hecho, el nuevo Conservatorio de Lisboa en 1836, bajo la dirección del pianista, oboista, compositor romántico y primer sinfonista portugués, João Domingos Bomtempo (1775-1842); en 1838 y bajo la presidencia del Conde de Farrobo, Joaquim Pedro Quintela, surge la Academia Filarmónica; y un grupo de músicos entre los cuales destaca, João Alberto Rodrigues da Costa (1798-1870), en 1845 crea la Academia Melpomenense. Surgen figuras importantes como la del clarinetista y compositor José Avelino Canongia (1784-1842) y Joaquim Casimiro (1808-1862). Se destacan en la tendencia nacionalista, entre otros, las figuras de los compositores José Viana da Mota (1868-1948), João Guilherme Daddi (1814-1887), Alfredo Keil (1850-1907), Francisco de Freitas Gazul (1842-1925) y especialmente, el sinfonista Luis de Freitas Branco (1890-1955), Augusto Machado (1845-1924), Francisco D´Andrade (1859-1921), João Arroyo (1861-1930) Antonio Fragoso de Lima (1897-1918) y el azoriano natural de la Ihla de São Jorge, Francisco de Lacerda (1869-1934). Rusia: Una de las primeras y más relevantes escuelas nacionalistas es la Escuela Rusa. En 1836 se estrena en Rusia la ópera de Mikhaïl Glinka (1804-1857) titulada La Vida del Zar, la cual representa la semilla llena de esencias nacionalistas, temas históricos rusos, leyendas y melodías rusas del grupo de compositores que, reunidos en San Petersburgo, influirán en la conformación del llamado: GRUPO DE LOS CINCO o “Pandilla poderosa” integrado por: ü ALEXANDER BORODIN (1833-1887) ü CESAR ANTONOVITCH CUI (1835-1918) ü MILY ALEXEIEVITCH BALAKIREV (1837-1910) ü MODEST MUSSORGSKY (1839-1881) ü NIKOLAIEVITCH RIMSKI-KÓRSAKOV (1844-1908) Figura también en Rusia, Alexandre Glazounov (1865-1936), quien se mantiene en la línea del Grupo de los Cinco con una obra llena de vigor y majestad plasmada en varios poemas sinfónicos, ocho sinfonías, conciertos, dos sonatas de piano y seis cuartetos de cuerda. Un discípulo de Rimsky-Korsakov es Anatol Liádov (1855-1914), poseedor de una refinada técnica de orquestación; autor de hermosos poemas sinfónicos como Baba Yaga, El Lago Encantado y Kikimora. Junto a Mily Balakirev (1837-1910) y a Sergey Liapunov (1859-1924), por encargo de la Sociedad Geográfica Imperial realizaron el rescate y colección de un vasto repertorio del folklore de varias regiones de su país, trabajo que tuvo mucha influencia y hondas repercusiones en la obra de muchos compositores rusos. Debemos destacar la extensa, importante y variada obra de: Petr Ilitch Tchaïkovski (1840-1893) natural de San Petersburgo y contemporáneo del Grupo de los Cinco, aunque mas moderado en su nacionalismo e inspirado en la obra de los románticos alemanes, entre ellos Schumann y del elegante estilo francés de Berlioz. Utiliza temas realmente populares rusos, pero los somete a un tratamiento técnico occidental mas universal y cosmopolita. Escribió diez óperas entre las cuales destacan Eugène Onéguine (1878) y La Dame de Pique (1889). Compuso mucha música de cámara, en especial una hermosa Serenata para Cuerdas, Op. 48; tres conciertos para piano: Op. 23 en si bemol menor, Op. 44 en Sol mayor y Op. 75 en Mi bemol mayor; uno para violín, Op. 35 en Re mayor; un Pezzo Capriccioso Op.62 para violonchelo y orquesta; varios poemas sinfónicos y suites: Francesca da Rimini, Op. 32 (1876), Capricho Italiano, Op. 45; Obertura 1812, Op. 49; la obertura Romeo y Julieta (1869-70-80), y varios ballets, escritos con indicaciones muy precisas del maestro francés de danza Petitpas para el gran auge de la Escuela de Ballet Imperial de San Petersburgo, entre ellos destacan: El Lago de los cisnes (1876); La Bella durmiente (1889) y Cascanueces (1892). Así mismo, escribió seis Sinfonías: la 1ª en sol menor Op.13 (1866); la 2ª en do menor Op.17 (1872, y versión revisada en 1879); la 3ª en re mayor Op.29 (1875) la única escrita en modo mayor y contiene una Polonesa final, suele llamarse Polaca; la 4ª en fa menor Op.36 (1877); la 5ª en mi menor Op.64 (1888); la 6ª en si menor Op.74, llamada Patética (1890) y la estrena el mismo compositor en San Petersburgo el 28 de octubre de 1893. La Manfred Op.58 (1885), considerada por unos como una sinfonía y por otros, un poema sinfónico, es una verdadera sinfonía romántica. Y la llamada Séptima Sinfonía en mi bemol mayor, no es más que un arreglo bastante discutible realizado por el músico ruso Anatol S. Bogatyryev (1913). Con respecto a Tchaïkovski, señala Paul H. Láng, …nunca hubo en Rusia otro músico de envergadura tan acabadamente internacional. Anton Arenski (1851-1906), autor de tres óperas, un famoso ballet y las Variaciones sobre un tema de Tchaïkovski Op.35-A; hijo espiritual, seguidor de Tchaïkovski y, a su vez, maestro del destacado pianista y compositor: Serge Rachmaninov (1873-1943), niño prodigio que con tan sólo nueve años pudo ingresar al Conservatorio de San Petersburgo y tres años más tarde, al de Moscú; verdadero revolucionario de la literatura pianística y cuyos aportes a la música son no menos trascendentes, en las cuales aporta un lirismo depurado y gracioso; emociona sin proponérselo y su música es sincera y sensible. Escribe cuatro Conciertos para piano; son memorables el 2° en mi menor y el 3° en re menor. Compuso tres óperas, tres Sinfonías: la 1ª en re menor Op.13; la 2ª en mi menor Op.27, y la 3ª en la menor Op.44; dos misas; el poema sinfónico La Isla de los muertos Op.29; una Rapsodia para piano y orquesta sobre un tema de Paganini Op. 43; y además, una buena cantidad de Melodías que le dan el carácter de Padre del Lied en Rusia. Después de la Revolución Rusa emigró a Norteamérica. Otro alumno de Arenski es: Alexandr Scriabin (1872-1915) a quien, con detalles, nos referiremos más adelante. Finalmente, debemos mencionar a, Alexandre Glazounov (1865-1936), nacido en San Petersburgo y formado bajo la tutela de Rimsky-Korsakov desde 1880. Llegó a ser Director del Conservatorio de San Petersburgo en 1905. Autor de numerosos Ballets, 8 sinfonías, Conciertos para violín y orquesta; para Saxofón y orquesta; para piano y orquesta; varios poemas sinfónicos; muchas obras de cámara; un Himno a Pushkin para voces femeninas, entre otras. Y, Vladímir Rébikov (1866-1920), compañero de Scriabin y considerado como el Iniciador de la moderna música rusa, afirmaba: ...La Música no está hecha para expresar ideas –para esto poseemos las palabras-; lo propio de la música es traducir impresiones que no poseen ni forma preconcebida ni cadencia... Esto lo expresa en sus piezas cortas denominadas Melomímicas. Finalmente, debemos referirnos a un compositor muy importante dentro de la Escuela Rusa, se trata de Nikolaï Miaskovski (1881-1950), Autor de un conocido Concerto por Violoncelle (1944); destacado además, como pedagogo musical, Miaskovski compuso una larga lista de 27 hermosas sinfonías, las cuales constituyeron el centro de su producción musical llena de gran influencia de Tchaïkovski y de sus maestros Liadov, Rimsky-Korsakov, Reinhold Glière (1875-1956), e Ivan Kryzhanovsky (1867-1924) en el Conservatorio de San Petersburgo; fue profesor de varios grandes compositores como: Dimitri Kabalevski (1904-1987), Aram Khatchaturian (1904-1978) y Vissarion Chébaline (1900-1963), entre otros grandes músicos.
LAS MUJERES COMPOSITORAS
Es oportuno el momento para mencionar que desde tiempos ancestrales la actividad musical encontró en las mujeres importante representación; lamentablemente, esta participación fue bastante, por no decir demasiado ignorada por los tradicionales tratados de historia de la música. Las mujeres, como lo hemos visto en diferentes capítulos del presente trabajo, no solo se han destacado en la ejecución instrumental sino también como compositoras de obras de importancia. Por tales razones, nos tomaremos aunque sea unas pocas líneas, para recapitular, reunir, evocar y resaltar algunas figuras femeninas de la creación musical ya nombradas y otras no mencionadas, en los correspondientes capítulos, desde siglos anteriores hasta el siglo XIX. La primera referencia de importancia la podíamos encontrar en el siglo IX de nuestra era. En el año 810 nacía en el seno de una familia aristocrática de Constantinopla, Kassia (810-c.867), conocida también como Kassiane, Casia ó Santa Casiana. De su producción musical se conservan cerca de cincuenta obras, muchas de ellas interpretadas por músicos e investigadores musicales; escribió mas de una treintena de himnos usados, aún en la actualidad, en la liturgia ortodoxa oriental; cuarenta y siete breves himnos de oración ó troparios; y dos cánones ó himnos-ciclo de ocho odas. Cerca del año 843 fundó un Convento del cual fue su primera Abadesa. Murió hacia el 867. Sus obras son las únicas escritas por una mujer e incluidas en el Triodion impreso en Venecia en 1601. Mencionamos también a: Beatriz de Día o Condesa de Día, quien vivió entre finales del siglo XII y mediados del XIII. Trovadora provenzal e hija del Conde Isoardo II de Día, ciudad ubicada en las riberas del río Drome. Casó con Guillermo o Gilhelm, Duque de Aquitania y Conde de Poitiers, de Poitiers, destacado como gran trovador provenzal. Es autora de las canciones: A chantar m’er de so qu’ eu no voria; Ab joi et ab joven m’ apais; Estat ai en greu cossirier. Leonor de Aquitania (1120-1204), hija del Conde Guillermo y de Beatriz de Día; también fue conocida como trovadora a cuya sombra nació la narrativa y realizó además una importante labor de protección a varios cantores y trovadores provenzales; Otras destacadas compositoras fueron: Maddalena Casulana (c.1544-1590), reconocida también como intérprete de laúd y cantante, durante el Renacimiento; fue la primera mujer cuyas obras fueron impresas y publicadas en la historia de la música occidental. Es autora de una colección de cuatro madrigales publicados en Florencia en 1566 bajo el título de Il Desiderio. En 1568 publicó en Venecia otro libro de madrigales a cuatro voces: Il Primo libro di Madrigali. Ese mismo año, Orlando di Lasso dirigió una de sus obras en la corte de Albrecht de Baviera en Munich. Poseedora de un estilo moderadamente contrapuntístico y cromático; sus líneas melódicas son muy hermosas y respetuosas de los textos. Acerca de su obra publicada, Isabel de Médicis expresó: “deseo mostrar al mundo, tanto como pueda en esta profesión musical, la errónea vanidad de que sólo los hombres poseen los dones del arte y el instelecto, y de que estos dones nunca son dados a las mujeres”... Vittoria Aleotti (c.1575-1646), natural de Ferrara, se destacó también como organista, clavecinista y directora de un conjunto de instrumentistas y cantantes. Sus estudios musicales los realizó en el Convento Agustino de San Vito en Ferrara. Fue Abadesa de dicho Convento en 1636 y ejerció este cargo hasta 1939. Compuso una buena cantidad de motetes y madrigales, muchos de ellos publicados por Amadino en 1593. El escritor Bottrigari, contemporáneo suyo, habla de la calidad de sus presentaciones. Aparentemente, adoptó el nombre de Raffaella cuando tomó los hábitos. Francesca Caccini (1587-c.1640), compositora, cantante, profesora de música y poeta de comienzos del Barroco. Hija del compositor y cantante Giulio Caccini. Se trasladó a Florencia donde desarrolló gran actividad como compositora y cantante al lado de su padre. Su debut tuvo lugar en la ópera Euridice, presentada en el Palacio Pitti durante la boda de Enrique IV de Francia con María de Médicis en 1600. En 1604 se trasladó a Francia y regresó luego a Florencia donde casó con el músico Giovanni Battista Signorini, integrante de la Camerata Florentina. Es autora de cinco óperas, obras religiosas, vocales e instrumentales de las cuales se conservan algunas en una publicación de 1618 con el nombre de Musiche delle libro del primo Il. Barbara Strozzi (1619-1677), veneciana, compositora y cantante destacada durante el Barroco. La mayoría de sus obras son para soprano solista con acompañamiento y continuo. Varias de sus composiciones fueron dedicadas a Fernando II de Austria y a la duquesa Sophia de Brunswick y Lüneberg. Publicó ocho volúmenes de obras incluyendo varias cantatas. Durante el siglo XIX, surgen también las obras de un importante grupo de mujeres compositoras principalmente, en Francia. Entre ellas debemos recordar a: Clara Josephine Wieck de Schumann (1819-1896), esposa del compositor Robert Schumann. Nació en Leipzig; estudió música desde muy temprana edad y se destacó como magnífica pianista y también compositora. Difundió en numerosos conciertos las obras de Bach, Mozart, Beethoven, Schumann y Brahms. Se presentó con frecuencia en recitales de violín y piano con el virtuoso Joseph Joachim. En 1878 fue designada profesora de piano en el Conservatorio Superior de Francfort. Pauline Viardot-García (1821-1910), de origen español, nació en París; se destacó como mezo-soprano y también como compositora. Era hija del tenor y compositor Manuel García (1775-1832) y hermana de la destacada soprano María Felicità García (1808-1836), conocida como La Malibrán. Pauline Viardot-García compuso varias operetas: Le Dernier Sorcier; L’ Ogre; Trop de Femmes; además de varias canciones. La también parisina y compositora Augusta Holmés (1847-1903), niña prodigio, compositora, cantante y pianista; inicialmente firmaba sus composiciones con el seudónimo de Hermann Zenta; posteriormente, en 1875, fue alumna de César Franck. Su producción abarca una larga lista de obras, varias óperas, poemas sinfónicos, ciclos de canciones, salmos y obras para piano. la autora de un hermoso y famoso Concertino para flauta, nacida también en París, Cécile Chaminade (1857-1944); y por supuesto, la pianista y compositora Germaine Tailleferre (1892-1983), nacida en Saint-Maur-des Fossés; quien fue considerada por el propio Satie como la mejor intérprete de su obra; y fue la única mujer integrante del famoso grupo de Les Six.
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