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Hitos de Nuestro Sistema Musical ®

TABLA DE CONTENIDOS

La Actividad Musical del Hombre. Algunos antecedentes históricos de la Música en las Culturas Ancestrales avanzadas. Verdaderos orígenes directos: Los Nexos con la Palestina Bíblica.

La música en la Antigua Grecia o el Preámbulo de la Música Occidental

La Música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental.

La Música en la Civilización Occidental. Importancia del Naciente Cristianismo en la Conformación de un Nuevo Sistema Musical Occidental. La crisis del siglo III.

Santa Cecilia: ¿Patrona de la Música y los Músicos?. Después de Constantino.

Fin de la Música Antigua e inicios de la Música Medieval. La Música al servicio de la Religión Cristiana.

Nuevos cambios a partir del Siglo III.

La Schola Cantorum. Otras influencias. El Canto Llano y la Música Litúrgica Cristiana. La Reforma Gregoriana del Siglo VI. El Siglo VII: Bizancio: De nuevo el griego. El Islam.

El Siglo VIII. Pipino “El Breve” y Carlomagno. Otros avances musicales a partir del siglo VIII.

El Desarrollo de la Teoría y la Escritura Musicales. La Música como Lenguaje. Nacimiento de Nuestro Sistema Tonal. Las Líneas de Altura. El Pentagrama. Representación por Notas. El uso de Compases.

La Música en la Civilización Occidental. La Música Medieval

La Antesala del Siglo XI. Juglares, Trovadores, Troveros, Minnesänger, Segreles. Nuevos Instrumentos Musicales del Medioevo.Goliardos, Archipoetas. Tropos y Secuencias

Ante una nueva visión cultural y musical. La Parroquia. Las Hermandades Musicales o Bandas. Las Universidades. El Organum. La Diafonía. La Escuela de Notre-Dame. Ars Antiqua. Principales Instrumentos y Géneros Musicales del Siglo XIIIl

Hacia el Renacimiento. El Tambor en Europa. Características del Ars Nova. Principales figuras del Ars Nova Francés. El Ars Nova Florentino.

A partir del Siglo XV. Desarrollo del Repertorio Bandístico. Otros cambios. Cualidades de la Música Renacentista

Las Escuelas Franco-flamencas. Los Meistersingers. La Chanson francesa

La Música desde el Renacimiento hasta el surgimiento de la Ópera. La Tradición Estética Europea hasta el Siglo XVII. La Música Profana. La Escuela Polifónica Italiana. Primer Período del Madrigal. La Música Reservata.

Segundo Período del Madrigal. Las Escuelas Peninsulares. La Escuela Española. La Escuela Portuguesa o Escuela de Évora. El Madrigal Dramático:Tercer Período.

La Escuela Inglesa. La Música Religiosa Reformista Luterana. La Escuela Francesa. El Repertorio Calvinista. El Repertorio Litúrgico Ortodoxo

La Teoría Musical y el desarrollo de la Música Instrumental en el S.XVI. La Teoría Musical.Villancicos y Pasiones. La Música Instrumental en el Siglo XVI.

Nuestra América y su Música Autóctona. La Música en Venezuela durante el Siglo XVI.

Desarrollo del arte violinístico. El Barroco. Teoría de los Afectos. El Barroco Temprano o Frühnarock. La Opera y sus antecedentes. La Música Religiosa en el siglo XVII. Desarrollo del Oratorio y La Cantata.

La Música del Barroco al Clasicismo. El Concierto como Espectáculo Público y Negocio

La Música en Venezuela durante el siglo XVII

Aparición de la Orquesta. Los Grandes Violines y la Música Instrumental

El Barroco Pleno ó Mittelbarock. La Opera Francesa. La Opera Alemana. La Ópera Inglesa. La Zarzuela Española. Breve visión al Melodrama en el Oriente.

El Barroco Tardío ó Spätbarock. El Barroco Tardío en Italia. El Barroco Tardío en Alemania

La Estética a partir del Siglo VII.El Barroco Francés.Polémica italo-francesa.Francia y la ópera.La Ilustración.España y Portugal.Principales Orquestas del Siglo XVIII.Características del Barroco.Sopranistas

La Música en la Venezuela del siglo XVIII. La Escuela de Chacao

El Clasicismo Musical del Siglo XVIII.El Clasicismo vienés.Noverre y el ballet Moderno.Glucky la Reforma de la Ópera.Estética del Clasicismo.Aparición de la Orquesta Sinfónica.

Haydn, Boccherini y Mozart. La Ópera en Mozart. Francia, el Canto y la Opéra.

La Gran Transición: Hacia el Romanticismo.La Síntesis del Romanticismo.El Positivismo. Musicología Sistemática.Los Primeros Músicos Románticos. Beethoven.

Tendencias y Corrientes del Romanticismo.El Romanticismo en Francia.La Generación de 1810

La Era de los Grandes Virtuosos. La Nueva Dirección Orquestal

Venezuela y su música: siglo XIX e inicios del XX

La Opera y la Música Italiana del siglo XIX e inicios del XX. Otros cambios y nuevos caminos en la Música Italiana.El Drama Musical en Wagner: Grandes cambios después de la Generación de 1810

El Nacionalismo en la Música - Las Mujeres Compositoras

El Renouveau dramático y sinfónico francés.

Brahms, el Regreso al Sinfonismo y a la Música de Cámara. El Post-Romanticismo.El Neo-romanticismo

Hacia los Nuevos Cambios.El Impresionismo Musical. Le Groupe des Six y las Nuevas Escuelas Francesas. La Jeune-France. La Escuela d’Arcueil. Los Aislados

Hacia la Música de hoy: rumbos y caminos. Renovación de la Métrica y la Nueva Objetividad.La Politonalidad.El Expresionismo. El Neoclacisismo.

Nuevas Tendencias.Principales tendencias musicales contemporáneas consecuencias del modernismo

Latinoamérica y Venezuela dentro de las Nuevas Tendencias del Mundo. El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela

El Repertorio Litúrgico Católico en los inicios del siglo XX

El Jazz y el Rock

Algunos Hitos de la música en Norteamérica

Música y Musicología

De Musicología. La Musicología Histórica. La Musicología Sistemática. La Musicología Aplicada

BIBLIOGRAFIA CITADA Y RECOMENDADA

 


LA OPERA Y LA MÚSICA DEL ROMANTICISMO ITALIANO DEL SIGLO XIX

 

PRIMERA PARTE: DE ROSSINI A VERDI

 

El gusto por lo fantástico y sobrenatural con profundas reflexiones metafísicas, tan frecuentes en el contenido de las óperas alemanas del romanticismo, colmadas de un subjetivismo muy peculiar, manifestado en su idioma local y con sus tradiciones históricas y legendarias; contrasta con la luminosidad y frescura del melodrama italiano de comienzos del siglo XIX, en el cual, el tema del Amor humano y sus opuestos: el odio, la venganza, el engaño, la mentira y la incomprensión, constituyen el centro gravitacional de los argumentos y contenidos de las óperas que se producen en la península, y cuyos principales cultores son cuatro grandes músicos líricos de la Escuela Romántica Italiana, que con sus impactantes y exitosas óperas, logran concentrar la atención de los públicos europeos y aportarle a la ópera italiana una nueva vitalidad y vigencia; cronológicamente, ellos son:

 

GIOACCHINO ROSSINI (1792-1868). Es él, el único de los compositores italianos de este temprano romanticismo, que logra producir la parte fundamental de su obra en su propio país. Nacido en Pesaro, al noroeste de la península, región de las Marcas; es a su genio lírico  a quien le corresponde triunfar en la Europa de la Restauración, comienzos del siglo XIX, cansada de patrioterismoy violencia política; y que si bien debatía incansable en los salones y bibliotecas, simultáneamente, buscaba en el teatro la diversión, alegría y placer.

 

Hijo de Giusppe Rossini, músico cornista de la Banda de su pueblo y de la cantante de teatros Anna Guidarini, aprendió los rudimentos de la música con su padre. Luego con el músico y vinatero Giuseppe Prinetti y con el sacerdote y músico Giuseppe Malerbi. En 1804, desde muy temprana edad, a los 12 años, lo encontramos componiendo sus hermosas 6 Sonatas para Cuerdas, en las cuales ya demuestra una astuta visión, estilo y características muy personales de composición musical. También escribe una Serenata per piccolo complesso (flauta, oboe, corno inglés y cuerdas); y unas Variaciones para clarinete y pequeña orquesta.

 

Más tarde, se desempeñó como clavecinista acompañante en varios teatros. En 1810, contando 18 años de edad, logra su primer éxito con la ópera breve en un acto La Cambiale di Matrimonio (El contrato de matrimonio), con libreto de Gaetano Rossi. Dos años después, el 12 de septiembre de 1812, conquistaba La Scala de Milán, logrando 53 funciones de su séptima ópera La Pietra del paragone (La Piedra de toque), melodrama giocoso en dos actos con libreto de Luigi Romanelli;  y así, a pesar de algunos fracasos ocasionales, se consolida como el primer compositor de su tiempo.

 

Con sus óperas de 1813, IlSignorBruschinoFiglio per azzardo) en un acto; Tancredi, cuyo argumento en dos actos, con libreto también de Gaetano Rossi, se desarrolla en la Siracusa del 1005; y L’ Italiana in Algeri; (La italiana en Argel), ópera cómica en tres actos con libreto de Angelo Anelli y en la cual tienen gran importancia y dificultad las arias para mezzosoprano (Isabella); demuestra su alto grado de perfección y dominio del género bufo.

 

Autor de cuarenta (40) óperas, su obraLa inútil precaución, llamada luego, Il Barbiere di Siviglia, estrenada el 20 de febrero de 1816; con libreto de Cesare Sterbini basado en la obra de Pierre-Augustin de Beaumarchais, representa la culminación de la ópera buffa; escrita especialmente para la mezzosoprano con grandes dotes de coloratura, Gertrude Righetti (Rosina) y el tenor sevillano Manuel del Pópolo Vicente García (1775-1832), en el papel del Conde Almaviva; y el barítono Luigi Zamboni como Fígaro.

 

El compositor, igualmente, logra un magnífico dominio del melodrama con sus óperas serias Otello, ossiaIl Moro di Veneziacon libreto de Francesco MariaBerio di Salsi (1816); La Gazza Ladra (1817), con libreto de Giovanni Gherardini y Louis-Charles Caigniez, estrenada en La Scala de Milán el 31 de mayo de 1817;Mosè in Egitto (1818), y su última ópera en cuatro actos, escrita a los 27 años, Guillaume Tell (1829) con libreto de Étienne Jouy e Hippolyte Bis, dedicada por el compositor al público parisino y estrenada en la Opéra de París el 3 de agosto de 1829 de entre otras.

 

Rossini, en 1822, se casó con la famosa mezzosoprano y soprano dramático-coloratura, Isabella Colbran (1785-1845), quien fue una de las mejores intérpretes de sus obras. Más tarde se separaron; y en 1845, luego de la muerte de Isabella, contrajo matrimonio con la famosa modelo Olympe Péllisier (1797-1878).

 

La obra operística de Rossini constituye un verdadero lazo de interconexión entre la tradición de la ópera barroca, representada por sus arias cerradas, dúos, concertantes, coros y sus abundantes pasajes de rapidísima vocalización coloratura pero utilizados de una forma totalmente novedosa, donde además, el rigor formal de los elementos de la renovación glukiana de raíces clásicas son fácilmente identificables; hasta la picardía y expresión de pasiones y sentimientos del nuevo romanticismo que comienza en los albores del siglo XIX.

 

Rossini, es un verdadero maestro en el arte de mezclar con gracia las escenas cómicas y patéticas que le permitieron adueñarse tanto del espíritu de la ópera seria como de la comedia bufa italiana.

 

A los 28 años se retiró de la composición melodramática y en sus años de madurez sólo escribió algunas piezas menores para canto y piano, su Stabat Mater y una Petite Messe Solennelle.

 

Murió en Passy cerca de París, el 13 de septiembre de 1868 y fue sepultado en el Cementerio del Père Lachaise, París; en 1887, sus restos fueron trasladados a la Basílica de Santa Croce en Florencia, donde se encuentran sepultados junto a Maquiavelo, Galileo, Miguel Angel, Vasari, Ghiberti y otras importantes figuras.

 

GIUSEPPE SAVERIO RAFFAELE MERCADANTE (1795-1870), nacido en Altamura, cerca de Bari en la costa Adriática, región de Apulia; estudió música en Nápoles. Es autor de más de cincuenta óperas muy influenciadas por la Grand Opéra francesa de Meyerbeer y Halévy. Excelente orquestador; se destacan sus óperas Violenza e Constanza (1820), Elisa e Claudio (1821), La Vestale (1840), Leonora (1844), Virginia (1866); además de un hermoso Concierto en Si bemol mayor para Clarinete, veinte misas, salmos, cantatas, piezas líricas, etc. Residenciado durante un tiempo en Portugal, compuso varias óperas para el Teatro São Carlosde Lisboa. Regresó a Italia en 1831; En 1870, murió en Nápoles, ciudad en la que había sido director del Conservatorio en 1840 hasta 1863 cuando quedó ciego.

 

Junto a GIOVANNI PACINI (1796-1867), compositor siciliano nativo de Catania; su formación musical la realizó fundamentalmente en Bolonia. Invitado por Rossini, se trasladó a Roma donde colaboró con el compositor; luego, en 1827, viajó a Viena y París pero pronto se retornó a Italia. En 1857 se mudó a Pescia, cerca de Pistoia (Toscana), ciudad donde se residenció hasta su muerte ocurrida el 6 de diciembre de 1867.

 

Autor de una importante lista de óperas, tales como: L´escvazione del Tesoro (1814); La sposa fedele (1819); La Vestale (1823); Medea (1845); Rolandino di Torresmondo (1858); y Belfagor (1861); entre otras.

 

Aunque la música de estos dos compositores fue considerada algo efímera, ambos dierona la ópera italiana interesantes aportes en la moderna técnica de la orquestación de sus óperas, muchas de las cuales fueron muy celebradas en su tiempo,

 

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GAETANO DONIZETTI(1797-1848), natural de Bérgamo, región de Lombardía al norte de Italia. Hijo de una familia pobre y sin tradición musical; se destacó como alumno del sacerdote y compositor de óperas, párroco de la iglesia matriz de Bérgamo, Simon Mayr (1763-1845).

Es autor de sesenta y cinco (75) óperas, en las cuales intentó seguir los perfiles de la ópera clásica; entre ellas se destacan, Anna Bolena (1830), ópera que fue premiada en Milán; L´elisir d`amore (1832), ópera cómica en la cual se destaca el aria de tenor Una furtiva lágrima; su ópera Lucia di Lammermoor, estrenada el 26 de septiembre de 1835, con libreto de Salvatore Cammarano, basado en la novela de Walter Scott The Bride of Lammermoor; obra que demuestra su dominio magistral de las voces, los coros, la orquestación y el Bel Canto. También sus óperas Lucrezia Borgia (1833),Belisario(1836); y su obra maestra, la ópera Don Pasquale (1843), considerada como la última de las grandes óperas bufas italianas.

 

Es él, quien le aporta a la ópera italiana un público nuevo y popular con su estilo melódico lírico, lleno de gracia, brillante y efectiva orquestación, con gran energía dramática en el tratamiento de las voces solistas y coros. Donizetti fue autor también de hermosas obras de música de cámara y sinfónica, entre ellas, una hermosa Ave María para soprano, coro y cuerdas; un Allegro en Do mayor para orquesta de cuerdas; Concertino para oboe en Fa mayor; Sinfonía para Banda en sol menor; Concertino para clarinete en Si bemol mayor; Concertino para corno inglés en Sol mayor; y Concertino para flauta en Do mayor.

 

VINCENZO BELLINI (1801-1835), Vincenzo Salvatore Carmelo Francesco Bellini, siciliano; natural de Catania. Compañero de Mercadante y Donizetti en el Conservatorio Colegio de San Sebastián de Nápoles; es autor de la conmovedora historia de La Sonnambula (1831) cuyo personaje Amina, fue creado por Bellini para ser cantado por la soprano coloratura Giuditta Pasta (1797-1865).

 

Resalta también, la gran historia trágica de la sacerdotisa druida Norma (1831) con libreto de Felice Romani, basado en la tragedia del poeta francés Alexandre Souret (1788-1845) y cuyo argumento se desarrolla en la Galia del siglo I a.C.

 

Bellini otorga un puesto de especial privilegio y consagra el Virtuosismo vocal (Bel Canto) con sus hermosas y sublimes cantinelas frente a una orquesta tratada en un segundo plano. No obstante, escribió una Sinfonía en do menor y otra, en Re mayor.

 

Otra de sus obras famosas es, su última ópera en tres actos, I Puritani (1835) basada en la historia de los puritanos de Oliver Cromwell (1650).

 

Bellini, fundamentalmente se destaca como un gran cultor de la melodía; fue autor también de misas, motetes y un Concierto para oboe y orquesta. Murió tempranamente, a la edad de 34 años, en París.

 

Estos cuatro últimos compositores habían logrado conciliar su italianismo con la Grand Opéra francesa, sin abandonar sus tradiciones nacionales italianas; sin embargo, la situación política de la Italia de la década 1830-1840; resquebrajada su unidad y bajo el dominio de la monarquía austriaca como consecuencia del nuevo mapa político creado por el Congreso de Viena en 1815; exigía de los artistas una reacción para afirmar con claridad los ideales de unificación y liberación. El antiguo carbonario, escritor y filósofo fundador del movimiento  la Joven Italia, Giovanni Mazzini, en su Filosofía de la Música (1836) emplazaba a los compositores para que en el Dramma Musicale, asumieran posturas frente a los acontecimientos políticos que afectaban la nacionalidad italiana.

 

Esta actitud es asumida por Giuseppe Verdi a partir de 1842, cuando no vacila en dar un viraje y cambio total  de rumbo al melodrama de Donizetti y Bellini, al componer su Nabucco, y no duda en afirmar: Mi carrera artística comenzó con esta ópera...

 

Italia, necesitaba con urgencia su propia música, de acento viril y heroico que impulsara y sirviera de acicate a la vehemencia y pasión nacionalista de las nuevas generaciones.

 

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GIUSEPPE VERDI. Su nombre completo era Giuseppe Fortunino Francesco Verdi; nacido el 10 de octubre en Roncole, cerca de Busseto (en ese entonces Ducado de Parma, que formaba parte de Francia), el 10 de octubre de 1813 y muerto en Milán el 27 de enero de 1901; es único tanto en lo que respecta a la evolución musical y dramática de la ópera del siglo XIX, como por el significado de su obra en el campo de la lucha por la unidad italiana, planteada en su Nabucco (1842). Italia estaba en plena fermentación política, cada provincia quería quitarse el yugo de la dominación extranjera y unirse, el nombre de Verdi sirvió para ello.

 

Verdi inició su formación musical en su pueblo, luego continuó en Busseto, con Ferdinando Proversi (1770-1833); más tarde, se desempeñó como organista de la iglesia de su pueblo. En 1836 se casa con Margherita Barezzi de quien tiene dos hijos, pero pronto en 1840, enviuda y ese mismo año, mueren también sus hijos.

 

Verdi logra sobreponerse a las dificultades y dos años después, en 1842, con libreto de Temistocle Solera, escribe su ópera Nabucco la cual, como hemos apuntado, cambiará su destino musical.

 

El genio de Verdi adquiere proporciones especiales, sobre todo en lo referente al Dramatismo de su música, expresado en sus veintiocho (28) óperas, entre ellas: Oberto (1839), Un giorno di regno (1840), Nabucco (1842), estrenada el 9 de marzo en la Scala de Milán, en ella correspondió a la soprano Giuseppina Strepponi, cantar el papel de Abigaille; Ernani (1844), I dueFoscari (1844), Alzira (1845), Giovanna d´Arco (1845), Macbeth (1847), I Masnadieri ó Los Bandidos(1847), Luisa Miller (1849), Rigoletto (1851) con libreto de Francesco Maria Piave, estrenada en el Teatro La Fenice de Venecia, el 11 de marzo de 1851; Il Trovatore (1853); La Traviata (1853); I Vespri Siciliani (1855); Simon Boccanegra (1857); La Forza del Destino (1862); Don Carlos (1867); Aída (1871); Otello (1887); y Falstaff (1893).

 

En 1859, contrajo nuevas nupcias con la soprano Giuseppina Strepponi (1815-1897). Además de sus óperas, Verdi compuso una Messa per Rossini (1869). A la edad de 60 años, compuso su Cuarteto en mi menor (1873) y también el famoso Misa de Réquiem (1874) para el 1er. Aniversario de la muerte del destacado milanés, poeta, novelista y escritor del romanticismo italiano, autor de Los Novios, Alessandro Manzoni (1785-1873); y en 1880, escribe su Ave María para soprano y cuerdas; además de obras para coro y unas dieciséis canciones. En 1874, fue designado miembro del Senado. Sin dudas, Verdi fue el más importante de los compositores italianos de ópera del romanticismo italiano.

           

Su estilo ejerció mucha influencia en numerosos compositores líricos, incluidos los representantes del VERISMOITALIANO (de fines de siglo XIX y comienzos del siglo XX), corriente artística y cultural, versión del Naturalismo francés, que buscaba, aferrarse a un supuesto orden realista en la ópera pero principalmente, una más amplia gama expresiva de emociones, a través de la comunicación vocal y una nueva manera más realista de concebir el drama musical.

 

SEGUNDA PARTE: HACIA EL INICIO DEL SIGLO XX

 

El estilo de Verdi, sobre todo a partir de 1853, ejerció mucha influencia en numerosos compositores líricos, incluidos los representantes del Verismo Italiano (de fines de siglo XIX y comienzos del siglo XX), corriente artística y cultural, versión del Naturalismo francés, que buscaba, aferrarse a un supuesto orden realista en la ópera pero principalmente, una más amplia gama expresiva de emociones, a través de la comunicación vocal y una nueva manera más realista de concebir el drama, lo cual se nota en las primeras óperas veristas de:

 

AMILCARE PONCHIELLI (1834-1886), nacido al sur de Italia, en Paterno, cerca de Cremona, Región de Basilicata. Se formó en el Conservatorio de Milán. Es autor de varias óperas, entre ellas: I promessi sposi; La Savoiarda, llamada también Lina; y La Gioconda (1876), con libreto de Arrigo Boito, según la obra Angelo de Víctor Hugo. Ponchielli en 1872, escribió una hermosa Sinfonía para Banda, al estilo italiano.

 

ALFREDO CATALANI (1854-1893), natural de Lucca; se formó en el Conservatorio de París. Pronto se convierte en uno de los precursores del verismo italiano con su ópera La Wally (1892), con libreto de Luigi Illica, estrenada en la Scala de Milán con mucho éxito. Se desempeñó además, como profesor en el Conservatorio de Milán. Militan también, en esta tendencia verista: 

 

RUGGERO LEONCAVALLO (1858-1919) compositor napolitano; luego de iniciarse en la música con maestros particulares, ingresó al Conservatorio de Nápoles, donde obtuvo el título de maestro en 1876.

 

Fue muy reconocido como pianista de varios cafés tanto en Bolonia como en Inglaterra, Francia, Holanda, Alemania y Egipto. Autor de varias óperas, entre ellas, Chatterton, I Medici, y la más conocida: I Pagliacci (1892).

 

PIETRO MASCAGNI (1863-1945), nacido en Liorna, región de la Toscana; hijo de un panadero; bajo los auspicios del conde Florestano de Larderel realizó estudios en el Conservatorio de Milán, donde fue alumno de A. Ponchielli. Es autor de L’Amico Fritz; Guglielmo Ratcliff; Cavalleria Rusticana (1890) y otras óperas, además de una Sinfonía en Do menor; Poemas sinfónicos y una Rapsodia Satánica.

 

FRANCESCO CILEA (1866-1950), natural de la Calabria; Profesor del Reale Instituto Musicale de Florencia entre 1896 y 1904. Compositor de varias óperas: Gilda; L’ Arlesiana (1897, según Daudet); y Adriana Lecouvreur (1902, según Scribe); un concierto y una sonata para piano y numerosas piezas para este instrumento.

 

UMBERTO GIORDANO (1867-1948), nació en Foggia; de formación musical autodidacta, logró luego estudiar en el Conservatorio de Nápoles con Paolo Serrao (1830-1907). Compuso varias óperas, entre ellas: Marina; Mala Vita; Regina Diaz; Fedora (según Sardou); y Andrea Chénier, con libreto de Luigi Illica; obra inspirada en la vida del poeta francés de la segunda mitad del siglo XVIII; fue estrenada en Milán en 1896.

 

FRANCO ALFANO (1876-1954), compositor y pianista natural de Posilipo, Nápoles; Estudió en el Conservatorio de Nápoles y luego en el de Leipzig con Salomón Jadassohn (1831-1902). Desde 1919 y hasta 1923, se desempeñó como Director del Liceo Musicale Rossini de Bolonia; luego, en 1924, fue Director del Conservatorio de Turín. A la muerte de G. Puccini en 1924, terminó la ópera Turandot, según las notas y esbozos dejados por el maestro. Escribió varias óperas veristas, como Miranda (1896), Il Principe Zilah, Risurrezione (basado en la obra de Tolstoy). Es autor de un Himno al Libertador Simón Bolívar para voces unísono y orquesta (1930), sinfonías, conciertos, cuarteto de cuerdas, sonata para violonchelo y piano; Sinfonía Clásica (1953); Suite Adriática (1953); ciclos de canciones, entre ellas 3 con versos del poeta bengalí nacido  en Calcuta, Rabindranath  Tagore (1861-1941).

 

RICCARDO ZANDONAI (1883-1944), nacido en Sacco, Trentino. Se formó musicalmente en Roveredo, Pesaro y Milán. Donde conoció al libretista y escritor Arrigo Boito. Escribió varias óperas, entre ellas: Il Grillo sul focolare (El Grillo en el Hoguera; según Dickens), estrenada en 1897. Además compuso, Concerto Romantico para violín y orquesta; un Concerto Andaluso para violonchelo y orquesta; cuartetos, canciones y otras obras, incluidas varias Bandas Sonoras para películas.

 

GIACOMO PUCCINI (1858-1924), oriundo de Lucca; siguió la tradición de Verdi y después de la muerte de éste, comienza su obra lírico musical militando cerca del Verismo Italiano para luego, en nuestra opinión y a pesar de algunos criterios distintos, alejarse de tal tendencia y buscar un Equilibrio Innovador entre el canto y la gran orquesta, lo cual vendrá a constituir el verdadero aporte de Puccini al desarrollo de la ópera.

 

Excelente orquestador, escribió también varias obras para conjuntos orquestales, entre ellas: I Crisantemi para cuerdas como homenaje fúnebre a la memoria de Víctor Manuel I Duque de Saboya (Enero de 1924); el preludio orquestal Edgar; un Preludio Sinfónico (1882); un Capriccio Sinfónico (1883); un curioso Requiem para coro, viola armónio u órgano; varias fugas; obras para canto, piano, coro, obras religiosas, etc.

 

A lo largo de su vida fue descartando los números cerrados (arias o piezas destacadas de su contexto) dentro de sus óperas; sin embargo sus partituras contienen algunos fragmentos en los cuales algún personaje se permite expansiones líricas de ese tipo. En su producción musical destacan sus doce (12) óperas, entre ellas de manera especial: La Bohème (1896), Tosca (1900), Madame Butterfly (1904) y Turandot (terminada por Franco Alfano, entre 1924-1926) y de manera especial, su ópera bufa moderna en un acto Gianni Schicchi, alimentada por la tradición operística italiana. Murió en Bruselas el 29 de noviembre de 1924, a los 66 años.

 

OTROS CAMBIOS Y NUEVOS CAMINOS EN LA

MÚSICA ITALIANA

La Generación de los 80´

 

Italia encontrará una reacción contra la ópera y el Verismo, y una profunda renovación y profundización del repertorio orquestal y la música instrumental en la obra de los compositores que integraron la llamada Generazione della` Ottanta (Generación de los 80´); quienes a pesar de crear algunas óperas, decidieron abordar los caminos sinfónicos y la producción de obras a capella, repertorio orquestal y música de cámara, dándole así, una nueva dirección a la actividad creativa y a la cultura musical italiana a partir de la primera mitad del siglo XX.

 

Entre los principales compositores que integraron este grupo, se destacan: 

 

OTTORINO RESPIGHI (1879-1936) nació en Bolonia. Estudió violín y composición en su ciudad natal y luego en San Petersburgo, bajo la tutela de Rimsky-Korsakov. Es autor de ocho óperas, entre ellas: Re Enzo, Semirama, Belfagor, Marie Victoire, La Campana Someras, La Fiamma, Lucrecia (terminada por su esposa), y otras. No obstante, pronto se convirtió pionero de la llamada Generazione della` ottanta, para dedicarse a impulsar la renovación de la literatura musical italiana sinfónica y de cámara. Profundizó sus investigaciones musicales sobre la música italiana de los siglos XVI y XVII; y emprendió la edición de obras de Monteverdi, Vivaldi y Marcello. Compuso también, varios ballet, obras para piano y orquesta, un Concerto en Estilo Antiguo y un Concerto Gregoriano para violín y orquesta, obras para violín, música de cámara y varias Suites Orquestales: Fontane di Roma (1917), Pini di Roma (1924), Vetrate di Chiesa, Trittico Botticelliano, Gli uccelli, Feste Romane, Sinfonía Dramática; Adagio con variaciones para violonchelo y orquesta; Impresiones Brasileras; Lauda per la Natività del Signore, con coro y solistas cantantes; y otras obras.

 

ILDEBRANDO PIZZETTI (1848-1908), natural de Parma; compositor de óperas y obras de cámara y obras orquestales, corales, etc.; incluyendo su Improvviso Sinfónico (1897); un Concierto inconcluso para viola y orquesta (1955); un Concerto para Violonchelo y orquesta (1933-34); un Concierto para violín y orquesta (1944); un Concierto para arpa y orquesta (1958-60); cantatas; tríos; sonatas para violín y piano; cuartetos de cuerda y otras obras. Su música coral a cappella es de gran interés. Impulsado por su maestro, el organista y compositor italiano Giovanni Tebaldini (1864-1952), profundizó sus estudios sobre la música antigua italiana, cuya influencia es fácilmente notable en sus composiciones.

 

A pesar de haber militado junto a Respighi, Malipiero y Casella en el movimiento de la Generazione della`ottanta, por las características formales de sus composiciones no lo podemos considerar un auténtico representante de la música moderna; sin embargo, su concepción del drama musical logró, especialmente en su Assassinio nella cattedrale, basada en la obra teatral escrita en 1935, por el poeta y dramaturgo anglo-norteamericano Thomas Stearns Eliot (1888-1965), un magnífico equilibrio entre la palabra y la música, lo cual constituyó una de sus preocupaciones fundamentales. Escribió interesantes obras instrumentales, entre ellas: dos Cuartetos de Cuerda, dos Tríos con piano y Sonata para violín y piano. 

 

GIAN FRANCESCO MALIPIERO (1882-1973), veneciano de nacimiento; junto a Alfredo Casella, asistió en París al estreno de Le Sacre du Primtemps (1913) de Stravinsky, cuya influencia le ayudó a direccionar su carrera musical hacia nuevas tendencias. Para esa época ya Malipiero tenía fama, pues se había acreditado en un mismo concurso, 4 de los 5 premios otorgados por la Academia Internazionale de Santa Cecilia (Roma), para ello presentó sus composiciones valiéndose de diferentes seudónimos.

 

Consecuente con los principios expuestos por Marinetti en el Manifiesto Futurista de 1808: …No hay belleza sino en la lucha. Ninguna obra de arte sin carácter agresivo puede ser considerada una obra maestra…; Malipiero se nos presenta como un compositor de genio violento, agresivo y atormentado; cuyas obras demuestran predilección por la líneas melódicas sin adornos, y poca tendencia por el desarrollo de los temas; así es muy conocido su Rispetti e Strambotti, obra ganadora del Premio Coolidge en 1920. Es autor de una conocida trilogía, L’Orfeide (1917-19), inspirada en la obra de Claudio Monteverdi; también es creador de varias óperas, oratorios, once sinfonías numeradas y seis no numeradas; además de una extensa lista de obras entre las cuales destacan: Sinfonía degli Eroi (1905); Sinfonía del Mare (1906); Sinfonía del Silenzo e della Morte (1908); dos Conciertos para violín; un Concierto para flauta; Concierto para Violonchelo, Sinfonía per Antigenida, Ditirambo Trágico y las tres series de obras llamadas Impresiones dal Vero.

 

Y el precursor del dodecafonismo italiano:

 

ALFREDO CASELLA (1883-1947) nacido en Turín, formado en el Conservatorio de París y quien en 1924 junto con Respighi y Malipiero, fundaron luego una asociación para fomentar la creación musical moderna en Italia, conocida como Corporazione delle Nouve Musiche. Casella, formó parte de la Generazione dell`ottanta (Generación de los 80´) cuyos integrantes se esforzaron en desarrollar el repertorio orquestal y la producción de obras instrumentales. Es autor de Paganiniana Op.65; Italia Op.11; dos óperas, dos sinfonías, conciertos y música orquestal y de cámara; además, y como musicólogo, realizó importantes investigaciones y publicó obras teóricas y ediciones de referencia; entre ellas, la edición de las 32 Sonatas de Beethoven; El Clave Bien Temperado; muchas obras de Chopin y otros compositores; además de un Manual sobre el piano.

 

           Estos renovadores de la literatura musical italiana han tenido entre sus sucesores a compositores como:

 

           LUIGI RUSSOLO (1885-1947), natural de Portogruaro, provincia de Venecia, región del Veneto; destacado como compositor, escritor y pintor. Se le conoce como el teórico y pionero de la música bruitista (bruiteurs) o futurista.

 

En 1910 suscribió el Manifiesto Futurista redactado en Italia (1908) por el ideólogo y escritor Filippo Marinetti (1876-1944) y publicado en Le Figaro de París (1909) y también en 1910. Russolo expuso sus teorías musicales en la obra L’Arte dei rumori (L’Art des bruits; ó El Arte de los Ruidos), publicada en 1913.   

 

Entre 1923 y 1927 patentó, perfeccionó y presentó su novedoso: Rumorharmonium, un invento conocido con el nombre de L´intornarumori[2] (Entonador de ruidos) ó también como Russolophone, un instrumento musical a teclas diseñado para producir e intervenir y modificar electrónicamente, sonidos y ruidos de animales, maquinarias y otros elementos sonoros de la vida moderna de su época.

 

MARIO CASTELNUOVO-TEDESCO (1895-1968), compositor y pianista florentino de nacimiento, descendiente de una familia judía; y más tarde, nacionalizado estadounidense. Más moderado que sus contemporáneos, se mantiene dentro del eclecticismo expresado en sus obras, la ópera cómica La Mandrágora (1926) con texto de Nicolás Machiavello y con la cual obtiene un premio en 1925; el Oratorio Mimado Bacco in Toscana y su Concierto para Guitarra en re mayor Op.99; y otros dos conciertos para este instrumento, uno de ellos para dos guitarras; la Batalla dall`esilio para canto y guitarra; óperas; varias sinfonías; Los Profetas para violín y orquesta; un concierto para piano; concierto para violonchelo y orquesta; además de su producción pianística; de cámara y otras obras. Murió en Hollywood.

 

VITTORIO RIETI (1898-1994), nacido en Ferrara; actor de teatro, cine entre los años 30 y 40; además, músico y compositor de ascendencia judío-italiano, natural de Ferrara. Fue alumno de Respighi en Roma; poco conocemos de sus primeras obras, ya que él mismo, destruyó todas las obras que había compuesto antes de 1920. Es autor de una Sinfonía Fatale (1946): la ópera Teresa nel bosco; varios ballets, entre ellos: Arca de Noé, El Sonámbulo, El Triunfo de David; cuatro Sinfonías; concierto para instrumentos de viento y orquesta; concierto para violín; Madrigal para 12 instrumentos; sonatas; música incidental para películas, y otras obras.



[2]Para ver sus características puede consultarse  L`intornarumori, en Wikipedia.

 

EL DRAMA MUSICAL EN WAGNER:

GRANDES CAMBIOS 

Después de la Generación de 1810

 

Luego de las obras de Carl Maria von Weber, la ópera alemana tiene una cierta continuidad en las composiciones románticas de KONRADIN KREUTZER (1780-1849) con su Das Nachtlanger von Granada (1834); CARL OTTO NICOLAI (1810-1849) quien en 1847, se desempeñó como director de la Ópera de la Corte en Berlín y entre otras obras, escribió Die lustigen Weiber von Windsor (Las Alegres Comadres de Windsor, según Shakespeare); y especialmente, GUSTAV ALBERT LORTZING  (1801-1851), con sus obras: Zar und Zimmermann (Zar y Carpintero, 1837), y Hans Sachs (1840), donde se mantiene el espíritu fresco y tradicional del Singspiel.

 

    Sin embargo, la ópera nacional que todo el pueblo deseaba se materializó finalmente, en la obra de RICHARD WAGNER, quien ocupa por derecho propio un sitial preponderante en la historia de la música dramática y de la evolución de la orquesta. Con su obra, Alemania logra por una parte, consolidar su gran aspiración, sostenida durante muchos años, de poseer una Ópera Nacional Alemana; y además, hacer una realidad total la corriente del romanticismo musical en su territorio: La Revolución de la Ópera.

 

Wagner se debate entre la historia y la mitología; finalmente, se decide por la leyenda: ...Después de llegar a la plena convicción de que la historia sin aderezos es insuficiente para los fines del arte… Con su ópera Parsifal, Wagner supera su propio dramatismo musical y llega al Simbolismo solemne del Drama Sacro. Su obra de realista, filósofo, dramaturgo y sinfonista emplea todo lo que el romanticismo había producido y apreciado, y lo ensambla todo en estructuras de proporciones gigantescas. Su Gesamtkunstwerk representa la muerte de las artes de vida individual.

 

RICHARD WAGNER (1813-1883), compositor, director de orquesta, poeta, dramaturgo y teórico musical alemán nacido en Leipzig. Decide dedicarse a la música a la edad de 15 años. Hacia 1850, plantea su novedosa teoría para transformar la ópera en el Drama Musical*, compuesto en forma consecuentemente desarrollada; la sucesión de escenas y el texto constituyen el fundamento de una música continua con la Melodía Infinita (Unendliche Melodie), el canto hablado, la técnica del Leitmotiv, una orquesta colorida, gigantesca con abundantes cromatismos y una armonía expresiva y altamente romántica.

 

Wagner, desde sus primeras óperas puso música a sus propios textos, en su convicción de que su ópera estaba destinada a transformar el mundo y no sólo a divertirlo. Maneja a la perfección el Leitmotiv (motivo conductor) introducido por sus predecesores Grétry, Weber y Berlioz. Evita, en lo posible, el uso de los recitativos y arias, características de las óperas de su tiempo; y conjuga con perfección el uso de la palabra en sus textos, la música y la acción dramática.

 

Con Wagner, la ópera alcanza la Obra de Arte Total ó Gesamtkunstwerk, cuyo fundamento técnico y espiritual era la nueva unidad músico-dramática, basada en la estructura formal de la antigua poesía germana aliterada* (stabreim) y temas musicales llevados en manera sinfónica; a la cual seguirán en el siglo XX, las obras de Alban Berg (1885-1935) e Igor Stravinsky (1882-1971) con sus renovados trabajos con formas antiguas y también, las obras de Bernd Zimmermann (1918-1970) y Mauricio Kagel (1931) con sus búsquedas de nuevas posibilidades del teatro musical.

 

En Wagner se unen el sinfonismo de Beethoven, la expresión teatral y una metafísica irracional de la redención (lecturas de Schopenhauer en 1854) en un Mito del Arte, cuya fuerza se eleva por encima del Drama Musical y se convierte en culto social y político. Wagner ideó la colocación de la orquesta en un Foso para hacerla invisible, en su teatro de Bayreuth.

 

Las óperas de Richard Wagner comprenden: Die Hochzeit (Las Bodas, 1832), Die Feen (Las Hadas, 1834), Das Liebesverbot (La Prohibición de Amar, 1836), Rienzi (1837-40), Die Fliegende Holländer (1843). Tannhäuser und der Sängerkieg auf dem Wartburg (1845), Lohengrin (1848), obras con las cuales Wagner encuentra definitivamente, el camino de sus epopeyas dramáticas y para escribir sus textos se inspira en las leyendas de la mitología germánica. Tristán und Isolde (1857-59), marca el punto culminante para alcanzar los límites de la tonalidad y preparar el camino al expresionismo atonal de la Escuela Vienesa del siglo XX. Die Meistersingers von Nümberg (1867-68), comedia seria y divertida a la vez, la cual representa un cierto retroceso en cuanto al sustrato armónico expresionista, esta vez menos radical y más diatónico, relacionado con el argumento de la misma, inspirado en la evocación anecdótica de la época de los Minnesänger medievales. Y luego, su tetralogía Der Ring des Nibelungen (Das Rheingold, 1869; Die Walküre, 1874; Siegfried, 1870; Götterdämmerung, 1874), compuestas entre 1869 y 1874. Finalmente, la ópera que él mismo consideró la última y más sagrada de sus obras, Parsifal (1882).

 

Su repertorio también incluye algunas obras orquestales: Obertura de Concierto (1831), Gran Obertura de Concierto en Do mayor (1832),  Obertura Rey Enzio (1832), Sinfonía en Do mayor (1832), Obertura Polonia (1832/36), Sinfonía en Re mayor (inconclusa, 1834), Obertura Cristóbal Colón (1835), Obertura Rule Britannia (1837), Obertura para Fausto (1840, segunda versión 1855), El Idilio de Sigfrido (Siegfriedidyll para pequeña orquesta), obra estrenada en su propia casa el 25 de diciembre de 1870 y compuesta para su hijo Sigfrido, nacido el 6 de Junio de 1869.

 

Wagner resume la riqueza orquestal de timbres y colores de Berlioz y Meyerbeer, el lirismo melódico de Schubert, Mendelssohn y Schumann, la fuerza del estilo operístico italiano de Rossini, Bellini y Donizetti y de la ópera francesa de Bizet y Auber; juntamente con la expresión germana de Carl M. Von Weber y su ayudante Heinrich Marschner (1795-1861).

 

Las reformas e innovaciones de Wagner, así como sus novedades formales y armónicas, alcanzan aspectos filosóficos y poéticos y producen cambios profundos en la estructura formal, melódica, armónica y hasta contrapuntística de la música; la introducción y consagración definitiva del procedimiento del Leitmotiv* o Motivo Conductor, como factor estilístico-constructivo dominante ampliación de los timbres e instrumentos musicales de la orquesta; y revolucionarios cambios en la plástica, la coreografía y la escenografía, las cuales responderán a nuevos patrones de estética teatral.

 

Su vida y su obra han sido controversiales debido, en parte, a sus escritos polémicos, tales como Das Judentum in der Musik (1850), y otros en los cuales opina sobre religión y música. Wagner se mostró partidario del monarquismo absolutista pero defendiendo el derecho a la libertad del pueblo.

 

Como curiosidad vale la pena recordar que durante el reinado de Pedro II El Magnánimo (1831-1889), segundo Emperador de Brasil, como parte del resurgimiento musical, ese país realizó gestiones en Zurich (1843) para que Richard Wagner se trasladara y estableciera en Brasil, lo cual nunca se pudo concretar.



*R. Wagner, Oper und Drama, 1851.

*Paul Henry Láng, Ob.cit. p.706 sig./ Hermann Wiessner, Der Stabreim in R. Wagner,1924

*Es importante tener presente que el leitmotiv, ya había sido usado por Reinhard Keiser (1674-1739), en varias de sus óperas; también Luis Spohr (1784-1859), Heinrich Marschner (1795-1861), C.M.von Weber (1786-1826) y H. Berlioz (1803-1869), se sirvieron de dicho recurso.

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