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Hitos de Nuestro Sistema Musical ®

TABLA DE CONTENIDOS

La Actividad Musical del Hombre. Algunos antecedentes históricos de la Música en las Culturas Ancestrales avanzadas. Los Nexos con la Palestina Bíblica.

La música en la Antigua Grecia o el Preámbulo de la Música Occidental

La Música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental.

La Música en la Civilización Occidental. Importancia del Naciente Cristianismo en la Conformación de un Nuevo Sistema Musical Occidental. La crisis del siglo III.

Santa Cecilia: ¿Patrona de la Música y los Músicos?. Después de Constantino.

Fin de la Música Antigua e inicios de la Música Medieval. La Música al servicio de la Religión Cristiana.

Nuevos cambios a partir del Siglo III.

La Schola Cantorum. Otras influencias. El Canto Llano y la Música Litúrgica Cristiana. La Reforma Gregoriana del Siglo VI. El Siglo VII: Bizancio: De nuevo el griego. El Islam.

El Siglo VIII. Pipino “El Breve” y Carlomagno. Otros avances musicales a partir del siglo VIII.

El Desarrollo de la Teoría y la Escritura Musicales. La Música como Lenguaje. Nacimiento de Nuestro Sistema Tonal. Las Líneas de Altura. El Pentagrama. Representación por Notas. El uso de Compases.

La Música en la Civilización Occidental. La Música Medieval

La Antesala del Siglo XI. Juglares, Trovadores, Troveros, Minnesänger, Segreles. Nuevos Instrumentos Musicales del Medioevo.Goliardos, Archipoetas. Tropos y Secuencias

Ante una nueva visión cultural y musical. La Parroquia. Las Hermandades Musicales o Bandas. Las Universidades. El Organum. La Diafonía. La Escuela de Notre-Dame. Ars Antiqua. Principales Instrumentos y Géneros Musicales del Siglo XIIIl

Hacia el Renacimiento. El Tambor en Europa. Características del Ars Nova. Principales figuras del Ars Nova Francés. El Ars Nova Florentino.

A partir del Siglo XV. Desarrollo del Repertorio Bandístico. Otros cambios. Cualidades de la Música Renacentista

Las Escuelas Franco-flamencas. Los Meistersingers. La Chanson francesa

La Música desde el Renacimiento hasta el surgimiento de la Ópera. La Tradición Estética Europea hasta el Siglo XVII. La Música Profana. La Escuela Polifónica Italiana. Primer Período del Madrigal. La Música Reservata.

Segundo Período del Madrigal. Las Escuelas Peninsulares. La Escuela Española. La Escuela Portuguesa o Escuela de Évora. El Madrigal Dramático:Tercer Período.

La Escuela Inglesa. La Música Religiosa Reformista Luterana. La Escuela Francesa. El Repertorio Calvinista. El Repertorio Litúrgico Ortodoxo

La Teoría Musical y el desarrollo de la Música Instrumental en el S.XVI. La Teoría Musical.Villancicos y Pasiones. La Música Instrumental en el Siglo XVI.

Nuestra América y su Música Autóctona. La Música en Venezuela durante el Siglo XVI.

Desarrollo del arte violinístico. El Barroco. El Barroco Temprano o Frühnarock. La Opera y sus antecedentes. La Música Religiosa en el siglo XVII. Desarrollo del Oratorio y La Cantata.

La Música del Barroco al Clasicismo. El Concierto como Espectáculo Público y Negocio

La Música en Venezuela durante el siglo XVII

Aparición de la Orquesta. Los Grandes Violines y la Música Instrumental

El Barroco Pleno. La Opera Francesa. La Opera Alemana. La Ópera Inglesa. La Zarzuela Española

El Barroco Tardío

El Barroco Francés

El Barroco en la Península Ibérica

Características Estéticas del Barroco Musical. Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII. Música para los Príncipes. Los Sopranistas o Castrati.

La Música en la Venezuela del siglo XVIII

El Clasicisismo. Introducción y Antecedentes. Gluck: La Reforma de la ópera y su importancia.

Aparición y consolidación de la Sinfonía. La Orquesta Sinfónica. Haydn y Mozart. Francia y la Opéra Comique o Buffa. El Clasicismo vienés

La Gran Transición. Hacia el Romanticismo. Beethoven y los Primeros Románticos. El Romanticismo en Francia.

La Generación de 1810

La Era de los Grandes Virtuosos y La Nueva Dirección Orquestal

Venezuela y su música: siglo XIX e inicios del XX

Verdi, la Opera y la Música Italiana del siglo XIX e inicios del XX. El Drama Musical en Wagner: Grandes cambios después de la Generación de 1810

El Nacionalismo en la Música - Las Mujeres Compositoras

El Renouveau dramático y sinfónico francés.

Brahms, el Regreso al Sinfonismo y a la Música de Cámara

El Impresionismo Musical. Le Groupe des Six y las Nuevas Escuelas Francesas. La Jeune-France. La Escuela d’Arcueil. Los Aislados

Hacia la Música de hoy: rumbos y caminos.El sentido estético contemporáneo. Búsquedas, hallazgos y aportes

Nuevas Tendencias.Principales tendencias musicales contemporáneas consecuencias del modernismo

Latinoamérica y Venezuela dentro de las Nuevas Tendencias del Mundo. El Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela

El Repertorio Litúrgico Católico en los inicios del siglo XX

El Jazz y el Rock

Algunos Hitos de la música en Norteamérica

Música y Musicología

De Musicología. La Musicología Histórica. La Musicología Sistemática. La Musicología Aplicada

BIBLIOGRAFIA CITADA Y RECOMENDADA

El Barroco Pleno

 

Este período ubicado, como hemos señalado, entre 1630 ó 40 y 1680 ó 90, se caracteriza por el gran auge y desarrollo de la Ópera, el Oratorio y la Cantata; la aparición de la Ópera en Francia  y  la renovación de la Suite de Danzas.

 

Coincide con la llegada a Francia del violinista, director y compositor Jean-Baptiste Lully (1632-1687), nacido en Florencia y luego, a partir de 1646 a la edad de 13 años, radicado en Francia, primero como músico y luego director de la Orquesta de cuerdas al servicio de la condesa Anne Marie Louise d’Orleans, Mademoiselle de Montpensier (1627-93) conocida como La Grande Mademoiselle, mujer de gran cultura y prima del rey. Lully gran violinista y compositor era hombre de apetitos desordenados y además, padecía de diabetes. En 1652, pasó a prestar servicios en la Corte del joven rey Luis XIV, quien apenas contaba 14 años. Fue uno de los veinticuatro integrantes de la Orquesta-ballet Les Violons du Roy y luego fue nombrado su Director.

 

La Opera Francesa

 

En la magnífica Corte francesa del siglo XVII, la Ópera comienza a desarrollarse un poco más tarde que en Italia. Luis XIII y su hijo Luis XIV fueron grandes aficionados a la música y habían puesto en boga los Ballets de Corte en la sociedad parisina y luego, las Comedias-Ballet. Estos espectáculos consistían en intermedios musicales con danzas, los cuales se ejecutaban en las representaciones de comedias y dramas pastoriles.

 

En el año 1581 se presentó con gran lujo en el Louvre el Ballet Comique de la Reine, con la coautoría y colaboración del violinista italiano Baldassaro da Belgioioso (1535-1587), conocido en Francia como Balthazar Beaujoyeulx. Este músico que había llegado a París en 1555 para dirigir la orquesta de cuerdas de Catalina de Médici enviado por Jean de Cossé, Duque y Mariscal de Brissac, quien había sido encargado por Enrique II de Francia para ocupar con sus tropas el piamonte italiano; tuvo importante participación en la presentación de dicho espectáculo, el cual consistió en una acción danzada con la ejecución de arias, cantos dialogados, coros y partes instrumentales sin ninguna unidad dramática. Fue este el primer ensayo de Comedia-Ballet, género que paulatinamente, llegó a adquirir prestigio como espectáculo cortesano para luego decaer en importancia.

 

En 1642, a la muerte de Armand-Jean du Plessis Cardenal de Richelieu (1585-1642), asume el cargo de Primer Ministro de Luis XIII el cardenal naturalizado francés (en 1639), de origen italiano Giulio Mazzarini (1602-1661), el cual había sido recomendado por Richelieu para que le sustituyera y quien se mantendría en el gobierno hasta su muerte.

 

En 1646, Mazzarini, introduce la ópera en Francia; para ello, invita a París al ya nombrado compositor de la Escuela Romana de óperas Luigi Rossi (1598-153) para que termine y presente en París su ópera Orpheus; Rossi, como señalamos anteriormente, desde 1620 había estado en Roma al servicio del cardenal Barberini. El cardenal Mazzarini, en 1660 también encargó al veneciano Pietro Francesco Cavalli (1602-76), el estreno de su ópera Serse (Jerjes) para las celebraciones del matrimonio concertado de Luis XIV con María Teresa de España (1661),  y  además le invitó a presentar en Francia, otras de sus óperas. De esta manera, se introducía en el país galo, la tradición de la ópera italiana. 

 

La MÚSICA FRANCESA estaba en ese momento bajo la supervisión del compositor Robert Cambert (1628-77), alumno de Jacques Champion de Chambonnières (1602-1672). Cambert había sido organista de la Iglesia de Saint-Honoré en París y se desempeñaba como Superintendente de Música Real e intentó crear una ópera nacional; primero, en 1669, compuso la música para la comedia titulada Pastoral; y dos años más tarde, la música de la ópera en cinco actos Pomone (1671), ambas con libretos de su asociado, el abad y muy mediocre poeta Pierre Perrin (1620-1675), con esta obra se inauguraba en París el primer teatro de ópera y obtuvo más de una centena de presentaciones. Pero pronto, las dificultades económicas surgidas entre el autor de los textos y el compositor, incidieron en el olvido y el fracaso de las obras de Cambert.

 

Por su parte, las óperas de Pietro F. Cavalli constituyeron un suceso en París, sin embargo, la música y los músicos franceses con Cambert al frente, se manifestaron en franca hostilidad contra la corriente italiana en las óperas y dieron más realce a la acción que al sentimiento, no se abandonaron a las fluctuaciones emocionales del drama italiano y pusieron énfasis en la incorporación predominante de la Danza y el Ballet, que por lo demás, constituían la pasión del rey Luis XIV.

 

Antes de morir en 1661, el Cardenal Mazzarini produce la naturalización francesa del florentino Jean-Baptiste Lully quien, como sabemos, permanecía en Francia desde muy joven; de inmediato se le da el nombramiento como Maestro de Música de la Chapel Royal y Compositor de la música de Cámara del rey. Desde entonces, Lully será mimado de la esplendorosa corte del Rey Sol, Luis XIV y brillará como árbitro del acontecer musical en Francia. Al año siguiente en 1662, es nombrado Maestro de Música de la Familia Real. 

 

Diez años más tarde, en 1671 y con permiso real se promueve la constitución de la Académie Royale de Musique* u Ópera Nacional; su estreno se hace el 3 de marzo del mismo año con la ópera Pomone del organista de la Iglesia de Saint-Honoré, Robert Cambert.

 

En 1672, Lully asume la dirección y administración de la Académie Royale de Musique, después de lograr el monopolio de la producción de óperas y la destitución del libretista Pierre Perrin y del compositor Robert Cambert, quien se trasladará a Londres. Lully inaugura el nuevo Teatro de la Ópera en ese mismo año con un Pasticcio de sus primeras óperas titulado Les Festes de l’Amour et de Bacchus, preparado por su libretista Philippe Quinault.

 

Desde el comienzo de su reinado en 1661, Luis XIV de Francia había mostrado una gran atracción, predilección y gusto por la Danza y el Ballet; de hecho, él mismo, era buen bailarín. Para satisfacer la voluntad y deseos del rey, Jean-Baptiste Lully, quien conocía bien y practicaba la danza, contó con los servicios del destacado maestro de ballet Pierre Beauchamp (1636-1705), el cual es contratado en 1650 y designado como Superintendente del Ballet Real; cargo que ocupó en la Academia Real de Danza hasta la muerte de Lully en 1687. Para lograr un ambiente más adecuado y resaltar la importancia de la danza, se contratan también, los servicios del decorador y escenógrafo italiano Giacomo Torelli.

 

Es muy importante recordar que ya desde el año 1588, se conocían en Francia, los principios artísticos para el movimiento y colocación de las piernas y los pies en las distintas danzas de corte más usuales. Estos habían sido expuestos en una obra anterior titulada Orchesographie, del sacerdote tratadista e historiador de la danza, músico y coreógrafo conocido como Thoinot Arbeau (1520-1595) y cuyo verdadero nombre era Jean Tabourot*.

 

De esta base de principios técnicos y casi un siglo más tarde, partirá Pierre Beauchamp para formular las posiciones de la danza clásica e inclusive, introducir los Tours en l´air para el Ballet Royal de Lully, Le Triomphe de L’Amour (1681), el cual culminaba con un Minuet, danzado por Luis XIV y Mdme. De Montespan; el Minuet se convirtió así, en danza preferida de las cortes, desplazando a la Courante.

 

Lully, quien introduce el Recitativo francés; presenta su primera ópera Cadmus et Hermione en 1673; a partir de esta fecha, obtiene un Permiso Real para ejercer el Monopolio de la producción de Óperas.

 

Logra además, imponerse como el primer clásico de la ópera francesa con una buena cantidad de obras, entre ellas: Alceste, Thésée, Atys, Isis, Psyché, Amadis de Gaule y Achille et Polyxène (1687). Con libretos escritos por Jean Baptiste Poquelin MOLIÈRE (1622-1673) desde 1664, Thomas Corneille (1625-1709) y con el poeta Philippe Quinault (1635-1688), creó una forma específica de ópera francesa: las Comédies-Ballets y las Tragédies Lyriques,  en las cuales un elemento esencial e imprescindible para complacer la preocupación real era la incorporación de la danza o Ballet.

 

Lully fue el más importante compositor francés de su período y ejerció gran  influencia en el desarrollo de la Overture Francesa cuya estructura formal estaba integrada por una introducción en tempo Lento, seguida de una sección en fuga de características muy brillantes y fastuosas en tempo Vivo y solía terminar con otro tempo majestuoso y Lento. Esta estructura formal fue muy imitada y cultivada por muchos compositores hasta mediados del siglo XVIII.

 

Escribió la música de sus Comedias-Ballets; como un nuevo espectáculo que conjugaba la comedia, la música y la danza; también compuso 18 óperas: entre las cuales destacan, Cadmus et Hermione, Alceste, Thésée, Atys, Psyché, y muchas otras; también compuso música religiosa para la Capilla Real, incluidos numerosos motetes: seis grandes motetes, entre ellos Dies irae para la Misa de Requiem, para doble coro;  Te Deum, y un Miserere, que era composición favorita del Luis XIV. Y catorce pequeños motetes, entre los cuales destacan los Salmos para las Vísperas Dixit Dominus, Anima Christi y un Regina coeli.

 

Su Música Instrumental incluye varios grupos de danzas y dieciocho Trios pour le coucher du Roi; obras instrumentales, como las Suites de Symphonies et trios; un gran número de Divertissements  como, en esa época se llamaba a las danzas o ballets intercalados dentro de las óperas; y obras ceremoniales.

 

En 1687 Lully se lastimó un pie con el bastón cantoral con que dirigía un Tedeum para celebrar la mejoría del rey, y murió a causa de la herida por envenenamiento de la sangre.

 

Debemos mencionar aquí, a uno de los integrantes, junto a Lully, del grupo de 24 violinistas del rey Luis XIV. Se trata de François Duval (c.1673-1728), iniciador de la Escuela francesa de violín; autor de numerosas sonatas para dicho instrumento y las publicó en 1794. Escribió varios libros para violín, violonchelo, para dos violines y violonchelo.

 

La autoridad pujante de Lully orientó la composición de los músicos franceses del momento; sin embargo, a su muerte siguió un período de decadencia en el cual se trató de continuar el estilo del maestro. En esta dirección encontramos a: 

 

Henri Du Mont (1610-1684), cuyo verdadero nombre era Henry de Thier y quien se desempeñó como vice-maestro de capilla de Luis XIV; fue notable organista y clavecinista. Escribió mucha música religiosa, Misas, motetes, etc. Y Pascal Colasse (1649-1709), quien hacia 1677, obtuvo un puesto en la Ópera gracias a Lully, y luego en 1683 fue uno de los cuatro superintendentes de la capilla real, cada uno de los cuales debía dirigir la música durante tres meses. Escribió varias óperas y en alguna de ellas (Achille et Polyxène) compartió autoría con Lully.

 

También Marc-Antoine Charpentier (1634-1704), quien se desempeñó como maestro de capilla de la Sainte-Chapelle de París; autor de varias óperas, Tragédies spirituelles, Histoires sacrées, misas, cantatas y ballets, había intentado rivalizar con Lully pero sólo logró parecer como un seguidor e imitador.

 

Destacó también como compositor y principal ejecutante del violón (viola da gamba), Marin Marais (1656-1728), alumno de Lully y autor de una interesante obra para Viola da Gamba, Clave y Narrador titulada Le Tableau de l’Operation de la Taille (1717).

 

Muerto Lully resaltan dentro del Barroco Francés las figuras de: André Cardinal Destouches (1662-1749),  natural de París; este compositor logra obras dotadas de un complejo sentido armónico e interesantes disonancias.

 

Jean-Joseph Mouret (1682-1738), natural de Avignon y quien estuvo al servicio de la duquesa de Maine en París. Compuso algunas óperas y en especial, varias operetas que le ganaron el apelativo de sus contemporáneos como Músico de las gracias.

 

Joseph Bodin de Boismortier (1689-1755), autor de óperas- ballet, según la tradición francesa; un Concerto en Re mayor, frecuentemente, tocado por Fagot y orquesta de cámara y varias Cantatas francesas.

 

Jean-Marie Leclair (1697-1764), autor de las óperas Scylla et Glaucus y Le Danger des épreuves; sonatas para cuerdas, 12 conciertos para violín, ballet y divertimentos.

 

Michel Corrette (1709-1795), conocido por sus Concertos Comiques, escribió numerosos conciertos para instrumentos de viento y orquesta, además de varias Canciones para voz e instrumentos. 

 

Serán, André Campra (1660-1744), nacido en Aix-en Prevence, autor de las óperas L´Europe Galante, Le Carnaval de Venise, Tancrède; y aporta ideas concretas para dar coherencia al ballet dentro de la ópera. Y especialmente, Jean-Philippe Rameau, natural de Dijon; los autores de Óperas y Óperas-Ballet, que obtendrán éxitos más grandiosos y duraderos después de Lully. Campra además, fue Maestro de Capilla de Notre-Dame de París (1694), desarrolla también y da nueva vigencia, al género parecido a la Cantata pero de menores proporciones y que venía cultivándose desde el Renacimiento; se trata del Motete, al cual nos hemos referido anteriormente, pero esta vez, acompañado por un grupo orquestal, se trata pues, del Motete Orquestal. Estas composiciones lograron gran aceptación y popularidad por parte de numerosos feligreses.

 

François Couperin (1668-1733), compositor parísino de nacimiento; con toda razón llamado “le Grand”; descendiente de una familia de grandes músicos; su legado más importante fue el desarrollo de la literatura de teclados para el clave y el órgano. Se especializó en las pequeñas formas para clave y para órgano, condensadas en su Art de Toucher (1716). Compuso unas 230 obras para clave, 42 piezas para órgano, cuatro Concertes Royaux para clave, cuerdas e instrumentos de viento, y otras muchas obras.

 

Jean-Philippe Rameau (1683-1764), natural de Dijon; hijo de un organista, realizó sus primeros estudios en el colegio de los Jesuitas de su ciudad natal. Se trasladó a Italia en 1701 y luego, desde 1732 regresó y permaneció en París. Fue adversado como músico por J.J. Rousseau, por ser Rameau defensor de la corriente francesa que enfrentaba a los italianistas. A partir de 1745 pasó a ser Compositeur de cabinet du Roy de Luis XV. Rameau es quien devuelve la unidad dramática a la ópera francesa, y se convierte en el representante genuino de Francia, durante la famosa confrontación con la ópera bufa italiana; tenía ya más de 50 años cuando presenta su ópera Hippolyte et Aricie, partitura que provocó una verdadera revolución musical en Francia; su teoría consistía en afirmar que:...la melodía nace de la armonía (Ratifica su concepto en otras óperas como: Dardanus, Les Indes galantes, 1735, Castor et Pollux, 1737, etc.). Rameau, modificó la estructura formal de la Overture Francesa, la simplificó con la división bipartita y organizó sus tempi según el siguiente esquema: Lento y Presto; está estructura formal será continuada por Bach y Hændel, quienes utilizaron la forma fugada para el Presto final.

 

Su concepto del drama musical se aproximó a las ideas que serían expuestas por Gluck. Rameau por su parte, destacado como compositor y teórico, fue la figura central que representó a la música francesa en la ya mencionada, Guerre des Buffons.

 

Como teórico, cuando fue designado organista de la catedral de Clermont-Ferrand en 1715, escribió un importante Traité de l’harmonie y otros trabajos teóricos; estableció el empleo del bajo fundamental y las inversiones en los acordes de terceras sucesivas. Autor de muchas óperas y Pièces en Concert.

 

La Opera Alemana

 

La Ópera llega a los germanos a través de Viena, Salzburgo y Praga, con las características e influencias italianas que imperaban entonces; el norte Cristiano Reformista Luterano mantuvo reservas frente a ella y el nuevo sentido de diversión y promovió la creación de Misterios y Moralidades, y en algunos casos, las Farsas Carnavalescas. 

 

No fue sino en 1678, cuando apareció el primer teatro alemán de ópera como empresa privada sin subvención: el Theater am Gänsemarkt (Teatro del Mercado de los Gansos) de Hamburgo. En dicha ciudad, Reinhard Keiser (1674-1739), compositor formado bajo la tutela de Johann Schelle (1648-1701) en la escuela de Santo Tomás de Leipzig; desde 1694 dirigió el Theater y escribió para él más de un centenar de obras; en su orquesta por cierto, tocaba el joven violinista procedente de Halle, llamado Georg Friedrich Händel.

 

En Viena se destacan como compositores de óperas, el austriaco, nacido en Hirtenfeld, población cercana a Graz, Johann Joseph Fux (1660-1741), autor de 18 óperas, 50 misas, 3 Requiems, 22 motetes y más de un centenar de Himnos y canciones, 10 Oratorios y otras obras instrumentales; también descolló como teórico; fue Vice-Maestro de Capilla de la Corte en 1713, luego Maestro de Capilla en 1715; y el alemán nacido en Adorf, Sajonia. Johannes Kaspar von Kerll (1627-1693), alumno de Giovanni Valentini en Viena y luego, de Giacomo Carissimi en Roma; estuvo al servicio del Elector de Baviera en Munich entre 1656 y 1674. Es autor de varias óperas, entre ellas: Oronte, Erinto, Le Pretensioni del sole, I Colori geniali, etc., además escribió misas, motetes y obras religiosas e instrumentales.

 

Sin embargo, el genio germano siempre gustará de darse a la ensoñación y a la especulación metafísica; de ahí que su Drama Lírico no sea Opera, o sea, la unión armónica de poesía y música dramáticas, ya que en él, el equilibrio se rompe a favor de la fantasía y el simbolismo... Muy pronto, Alemania recibió la influencia de la ópera italiana que se había extendido por todas las cortes europeas. Sin embargo, en los primeros momentos, los compositores alemanes no mostraron gran interés por cultivar este género de música profana.

 

Será el compositor natural de Köstritz, Sajonia, Heinrich Schütz (1585-1672), discípulo de Giovanni Gabrieli en Venecia desde 1609 hasta 1612; es el más importante de los compositores alemanes precedentes a J. S. Bach; y es quien compone también y estrena en el Castillo de Hartenfels, cerca de Torgau en 1627 la primera ópera en alemán: Dafne, sobre una traducción del libreto de Ottavio Rinuccini realizada por Martin Opitz y en ocasión de las bodas de la hija del Elector con el Landgrave de Hesse-Darmstadt. Vivió en Copenhague desde 1633 hasta 1641. En 1662 presenta su ciclo de 12 madrigales para doble coro basados en textos de los Salmos bíblicos y presentados bajo el nombre de Der Schwanengesang.

 

Años más tarde, en 1644 se estrena en Alemania la ópera Seelewig del compositor natural de Bayreuth, Sigmund Gottleb Staden (1607-1655).

 

Sólo años después, comienza a desarrollarse el arte lírico alemán en el Teatro de Hamburgo (Theater am Gänsemarkt) –para la época el mas distinguido de alemania-, donde resaltan las figuras de: Johann Theile (1646-1724), compositor nacido en Naumburgo; alumno de Schütz, autor de las óperas Adam und Eva y Orontes; la primera de ellas sirvió para inaugurar el Teatro de Ópera de Hamburgo en 1678. Así como también, el director y compositor Reinhard Keiser (1674-1739) quien hacia 1694, le da un importante impulso con sus óperas: Circe, Penelope, Der geliebte Adonis, Stoertebecker und Joedge Michaels, y otras.

 

Destacaron otros compositores; entre ellos Johann Friedrich Fasch (c.1688-1758), autor de tres óperas, cantatas sacras, motetes y Pasiones, además de excelentes partituras de música instrumental.

 

Georg Philipp Telemann (1681-1767), natural de Magdeburg, autor de las óperas Der gedultige Socrates, Der neu-modische Liebhaber Damon, y otras; además fue cultor de la Overtura Suite, serie de danzas (alemande, courrante, sarabande, giga, minuet, gavote, bourré, etc) a las cuales, siguiendo el modelo francés, le añadió la Overtura. Un buen ejemplo es su Overtura de la Naciones Antiguas y Modernas. 

 

En Hamburgo, se destacó Johann Mattheson (1681-1764), autor de óperas, cantatas, 24 oratorios y de obras teóricas como: Das neu eröffnete Orchester (La recién creada orquesta, 1713); Der vollkommene Capellmeister (El perfecto Director, 1739).

 

Es interesante mencionar al compositor nacido en Viena, Johann Heinrich Schmelzer (c.1623-1680), músico de la Corte en su ciudad natal desde 1649 y luego maestro director de la orquesta de la Corte desde 1679; autor dedicado a la composición de música para Ballet (moda francesa de la época) para unas cuarenta óperas italianas presentadas en Viena.

 

La Ópera Inglesa

 

Tiene sus orígenes en las tentativas de aproximar el arte musical al arte literario en el siglo XVI (Mascaradas o Masks) de Robert Jones (c.1570-c.1617), con sus libros de canciones en estilo recitativo italiano publicados en 1600 y puestos en escena con grupo de niños hacia 1610 para el entretenimiento de la reina, actividad que fue prohibida años más tarde; así mismo, con la presentación de los dramas de James Shirley (1596-1666) y otros autores, puestas en escena luego, en forma de Masques con música por Matthew Locke (c.1630-77) con su Cupid and Death (1653).

 

Durante el gobierno de Oliver Cromwell, en 1656 se presentó una de las primeras óperas en Inglaterra, se trató de El Asedio de Rodas; no obstante, Cromwell y los puritanos prohibieron el teatro y la ópera. Fue luego de la Restauración, en 1660 con Carlos II, cuando se regresó a las presentaciones del Teatro Isabelino de William Shakespeare y a la presentación de óperas.

 

Destacan entonces, el londinés Pelham Humfrey (c.1647-1674), quien fue enviado por el rey Carlos II a estudiar en París bajo la tutela de J. B. Lully y llevó esas influencias de vuelta a Inglaterra, hacia 1667, donde enseñó a Henry Purcell; y John Blow (c.1649-1708), nacido en North Collingham; alumno de Henry Cooke (c.1615-1672) y luego, organista de la Abadía de Westminster desde 1668 hasta 1679; y en cuya obra prevalece la influencia de la escuela italiana.

 

La figura central de la ópera inglesa de sus inicios es Henry Purcell (1650-1695) oriundo de una familia francesa. Sucesor de John Blow, como organista de Westminster en 1679. En Chelsea,  presenta su ópera Dido and Æneas (1689), siguiendo los modelos italianistas como reacción frente a la ópera francesa. Compuso también, más de cuarenta obras para el Teatro, entre ellas destacan, The Fairy Queen, The Prophetess, The Tempest  y King Arthur, con esta ópera, Purcell deja plasmado un modelo de ópera británica, en la cual el papel de la música es casi episódico, limitándose a escenas pastoriles y de fantasías; no obstante, su partitura es de gran valor y magnífica factura, impregnada del melodismo poético de las canciones tradicionales inglesas.

 

Purcell se destaca también como compositor de obras instrumentales entre ellas, ocho suites, piezas para clave, órgano, obras para grupos de cámara; muchas Anthems, espécie de motetes usados en el ritual y liturgia anglicana; himnos y otras obras de música religiosa, etc.

 

Pero entre los propulsores más importantes hay que nombrar a Georg Friedrich Haendel (1685-1759), “el alemán de escuela italiana”, residenciado y nacionalizado en Inglaterra. Autor de las óperas: Agripina, Rinaldo (1711), Admeto, Alcina, Alessandro, Giulio Cesare, Scipione, y muchas más.

 

En 1728 surge en Inglaterra la Opera de los Mendigos (The Beegar´s Opera), la cual constituía una sátira del arte operístico italiano y expresaba la animadversión contra todo arte extranjero; ubicada en el bajo mundo criminal, con gran comicidad por parte de los ejecutantes y basada en la recopilación de canciones populares, danzas, baladas y melodías de moda, arregladas por el músico berlinés residenciado en Inglaterra, Johann Christoph Pepusch (1667-1752) para el dramaturgo John Gay (1685-1732); esta modalidad, suerte de precursora de las modernas comedias musicales tuvo un éxito tan clamoroso en el gusto popular inglés, que pudo arruinar el teatro lírico dirigido por Hændel.

 

La Zarzuela Peninsular

 

Hacia finales del siglo XVII e inicios del XVIII, siendo reyes de España, primero, el hijo y sucesor de Felipe IV, Carlos II (rey de 1665 a 1700), y luego, por testamento del anterior, el primer representante de la Casa de Borbón y nieto de Luis XIV de Francia, Felipe V (rey de 1683 a 1746); se vio florecer el Teatro Musical en ese país.

 

Maestros como Juan Hidalgo (c.1612-1685), inventor de un instrumento llamado claviharpa y autor de las óperas, Celos aun del aire matan; Los Celos hacen estrellas; y Ni amor se libra de amor, crearon para la corte española, obras escénicas con la influencia italianista de moda; para ello se sirvieron de textos de autores como Pedro Calderón de la Barca (1600-81), Juan de Tassis Peralta conde de Villamediana (1582-1622) y Gabriel Bocángel (1608-58). Pero a pesar del italianismo imperante, hubo maestros como Sebastián Durón (1660-1716), organista y compositor destacado y uno de los primeros exponentes de la ópera española. Entre sus obras destacan: La muerte en amor es la ausencia; La Selva encantada del amor, y otras. Y Antonio Literes (1673-1747), músico de la corte española, organista, violinista y compositor; escribió varias óperas y también la zarzuela Coronis, además de otras obras.

 

Estos autores produjeron gran número de obras teatro-musicales llamadas Zarzuelas, las cuales pronto se pusieron de moda. Al igual que en Italia, eran óperas pero cantadas en castellano y con partes habladas. Se les llamaba así, porque estas obras teatro-musicales se solían presentar en el Real Sitio de la Zarzuela, coto de caza de los reyes españoles donde abundaban los zarzales.

 

Progresivamente y con el tiempo, las Zarzuelas fueron derivando, cada vez más, hasta convertirse en obras esencialmente costumbristas de la vida peninsular. Varias de ellas, como Hazer cuenta sin ya huésped, se representaron también en el Palacio Ducal de Vilaviçosa, Portugal, durante el reinado de Pedro II (rey de 1683-1706).

 

                El compositor aragonés José Melchor Baltazar Gaspar de Nebra Blasco (1702-1768), autor de numerosas obras sacras: misas, cantatas, lamentaciones y villancicos; será tal vez, uno de los autores más importantes de las primeras obras de este género, como sus zarzuelas No todo indicio es verdad, Alexandro en Asia y Viento es la dicha del Amor, esta última, estrenada el 28 de noviembre de 1743.

 

Breve visión al Melodrama en el Oriente

 

Como simple curiosidad, vale la pena acotar que el desarrollo de la ópera dentro del sistema musical occidental, coincide con la época de esplendor de una manifestación del Teatro Melodramático Japonés conocida con el nombre de Kabuki, al final del período Edo y durante el período Tokugawa, es decir, desde los inicios del siglo XVII (1603) y se prolonga hasta el siglo XIX (1867).

 

En esta manifestación teatro musical cuya tradición aún perdura, la música acompaña a la voz, la cual se expresa en un tono intermedio ubicado entre el canto y el recitativo con gran riqueza de matices y microtonalidades.

 

En el Kabuki cuyo nombre significa Ka, cantar; bu, bailar y ki, habilidad; los movimientos de los actores, los colores y el sonido, se integran en un único acto escénico. Una única potencia de expresividad artística. Imagen, corporalidad, espacio y sonido en un solo ritmo armonioso, dinámico, sin cortes ni escisiones y con uso de maquillajes muy característicos para cada actor. Además, los actores deben exhibir vistosos vestuarios; en coloridos escenarios y representan indiferentemente, tragedias o situaciones cómicas. Entre los principales cultores del Kabuki se destacan: Chikamatzu Monzaemon, Takeda Izumo, Namiki Gohei y Namiki Senryū, entre otros. 



*Con este nombre se conoció en sus comienzos a la actual Opera de París.

*Thoinot Arbeau, Orchesographie, con más de 40 danzas.