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Hitos de Nuestro Sistema Musical ® |
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La música en la Antigua Grecia o el Preámbulo de la Música Occidental La Música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental. Santa Cecilia: ¿Patrona de la Música y los Músicos?. Después de Constantino. Nuevos cambios a partir del Siglo III. El Siglo VIII. Pipino “El Breve” y Carlomagno. Otros avances musicales a partir del siglo VIII. La Música en la Civilización Occidental. La Música Medieval Las Escuelas Franco-flamencas. Los Meistersingers. La Chanson francesa Las Escuelas Peninsulares. Tercer Período del Madrigal. La Escuela Inglesa. La Escuela Francesa La Música Religiosa Reformista. El Repertorio Litúrgico Ortodoxo La Teoría Musical y desarrollo de la Música Instrumental en el S.XVI Nuestra América y su Música Autóctona La Música en Venezuela durante el siglo XVI La Música del Barroco al Clasicismo. El Concierto como Espectáculo Público y Negocio La Música en Venezuela durante el siglo XVII Aparición de la Orquesta. Los Grandes Violines y la Música Instrumental El Barroco Pleno. La Opera Francesa. La Opera Alemana. La Ópera Inglesa. La Zarzuela Española El Barroco en la Península Ibérica La Música en la Venezuela del siglo XVIII El Clasicisismo. Introducción y Antecedentes. Gluck: La Reforma de la ópera y su importancia. La Era de los Grandes Virtuosos y La Nueva Dirección Orquestal Venezuela y su música: siglo XIX e inicios del XX El Nacionalismo en la Música - Las Mujeres Compositoras El Renouveau dramático y sinfónico francés. Brahms, el Regreso al Sinfonismo y a la Música de Cámara Nuevas Tendencias.Principales tendencias musicales contemporáneas consecuencias del modernismo El Repertorio Litúrgico Católico en los inicios del siglo XX Algunos Hitos de la música en Norteamérica De Musicología. La Musicología Histórica. La Musicología Sistemática. La Musicología Aplicada |
CAPITULO XVII Noticias de los Inicios
Las primeras noticias documentadas que poseemos acerca del establecimiento formal del llamado Sistema Musical Occidental en Venezuela, están estrechamente relacionadas con la fundación de la ciudad de Santa de Coro el 26 de julio de 1527*, por el conquistador español Juan de Ampíes (ó Ampués), hombre sereno y pacífico, quien por encargo de la Real Audiencia de Santo Domingo, pudo realizar una obra de política amistosa con los pobladores indígenas y luego de un proceso de conversaciones y acuerdos con el cacique Manauré, jefe de los indios de la nación Caiquetia, logró ser reconocido como feudatario del monarca español, y proceder a la fundación de la dicha ciudad. Casi dos años después, el 24 de febrero de 1529 llega a esa ciudad que, para entonces, era el único asentamiento español designado como la primera capital provincial de Venezuela, el gobernador alemán Ambrosio Alfinger (Llamado en alemán, Ambrosius Ehinger –c.1500-1533), socio y representante de la Compañía de los Welseres, en virtud de una capitulación de la corona española, la cual consistía en un contrato entre el Imperio Español y una familia de comerciantes alemanes, quienes recibían el derecho de realizar el desarrollo y explotación de los nuevos territorios, como parte de un pago por deudas contraídas por el monarca español.
Al año siguiente, el Papa Clemente VII (Giulio de Médici, Papa de 1523-34) erige a Coro en el tercer (3°) Obispado del Nuevo Mundo y primero de Venezuela, el 21 de julio de 1530; siguiendo los usos y costumbres de la época, este hecho implicaba la inmediata creación de la tradicional Capella Catedralicia para el ceremonial episcopal y por supuesto, la designación de un Chantre o Maestro de Capilla y un organista para organizar y dirigir sus funciones.
El primer obispo de Coro, será el notario sevillano, clérigo y navegante español, don Rodrigo de Bastidas* (1460-1526), quien había llegado a Panamá en 1501, junto con el piloto Juan de la Cosa; y desde 1511, conocía bien la costa norte de Suramérica. Más adelante, funda la ciudad de Santa Marta en Colombia (1525), donde se establecerá el segundo obispado del llamado Nuevo Mundo; y finalmente, en 1530, es nombrado primer obispo de Coro, ciudad a donde llegará después de su visita canónica a Puerto Rico, seis años más tarde.
En 1534 llegan a Coro, también designados por el Papa, el Deán de la Catedral de dicha ciudad, presbítero y buen cantor Juan Rodríguez de Robledo (¿1504-1570), a quien algunos autores han confundido con el primer cantor o chantre, designado para el nuevo obispado; y el religioso, músico y organista Juan Fructos de Tudela,* nombrado sí, primer Chantre del nuevo obispado, quienes se debían encargar de la organización y gobierno de la diócesis, así como de realizar los preparativos y ceremoniales para la llegada del obispo Bastidas, lo cual sucede en 1536. Dentro de estas actividades se encontraba la creación y entrenamiento de cantores para la Capella o Schola Cantorum de la iglesia, según las normas y usos canónicos vigentes. Las funciones de organista debieron cumplirse en algún órgano portátil muy frecuente durante el siglo XV e inicios del XVI, traído por el propio Chantre, ya que la recién fundada ciudad carecía de este instrumento. De cualquier manera, estos hechos establecían el primer vínculo sistémico formal con la tradición musical occidental europea del siglo XVI.
Tres años después de su llegada a Coro, el obispo Rodrigo de Bastidas es nombrado también, gobernador temporal de Coro para suceder al welzer Jerónimo Saillier (llamado Spira, según los documentos españoles), quien fallece en 1539. Por primera vez, en las Indias, un prelado era revestido de poderes cívico-militares. Y de prelado, Rodrigo de Bastidas optó por transformarse en guerrero y ambicioso buscador de El Dorado*.
Muerto Rodrigo de Bastidas; el monarca español Carlos V, siguiendo las fórmulas de entonces, presentó al Papa Paulo III (Alejandro Farnese), la candidatura de don Miguel Ballesteros para sucederlo; así, el 22 de agosto de 1546, fue designado Ballesteros, como nuevo obispo de Coro, quien no logró darle renovadores impulsos a la diócesis y murió en 1560.
Diversas circunstancias, entre ellas las consecuencias de tormentas y fenómenos geológicos y las frecuentes visitas de piratas y saqueadores a la ciudad de Coro, motivaron el traslado del cuarto obispo (sucesor de Pedro de Agreda), el fraile dominico Juan Manuel Martínez Manzanillo, a la ciudad de Caracas, donde falleció el 1 de enero de 1592, luego de diez años de ejercicio del gobierno eclesiástico de la diócesis, ahora de Coro-Caracas. El obispo Martínez Manzanillo fue el primero en ocuparse de hacer construir una iglesia de piedra para la parroquia de Santiago de León (Caracas) hacia finales de 1582, según se desprende de la carta enviada por el prelado al rey Felipe II, fechada el 22 de febrero de 1583. Así las cosas, la verdadera organización y desarrollo de las actividades musicales para la diócesis debieron acometerse seriamente, desde la nueva iglesia de la ciudad de Caracas. Por las Actas de Cabildo Capitular de Caracas sabemos que el 16 de Julio de 1591, el Ayuntamiento de Caracas acuerda la contribución de 50 pesos a fin de subvencionar al Profesor Don Luís Cárdenas Saavedra para la fundación de una Escuela, entre cuyas enseñanzas figuraría el Canto Llano. Podemos deducir que también el primer órgano llegó a Venezuela entre 1590 y 1591, ya que al año siguiente, Melchor Quinttela, organista de la iglesia de Caracas en 1592, es nombrado en las Actas del Cabildo de Caracas del día 31 de julio del mismo año, donde se le solicita y aprueba un sueldo del Cabildo por su trabajo: …pidió petición Melchor Quintella, organista, se le nombre salario por servir a tal organista…y que en el ynter toque los órganos que se le pagará… Este es el primer organista de nombre conocido, en los anales de la ciudad de Caracas*. Un año más tarde el 8 de Agosto de 1593, el mismo Ayuntamiento acuerda abonar a don Juan Arteaga, la suma de 30 pesos anuales como Profesor de Canto en la Escuela fundada por Cárdenas*. Por las crónicas de Caracas, sabemos que se llevaron a cabo bailes de Diablos o Diabladas en la Plaza Mayor de la ciudad; estas danzas, que se realizaban en Europa* (en Toledo desde 1280, en Sevilla desde 1282, en Barcelona de 1318 y en Gerona desde 1320, por sólo citar algunos ejemplos) desde el siglo trece con motivo de las fiesta del Corpus Christi, se hicieron frecuentes y se adaptaron fácil y rápidamente al sincretismo religioso de nuestros pobladores; y consistían en bailes y rituales musicales para lograr la purificación y arrojar los malos espíritus de los cuerpos de los danzantes. A fines del siglo XVI, el Dragón acompañado de gigantes y diablitos se incorporaron a las festividades del día de Corpus en la ciudad de Caracas. El 21 de agosto de 1595, en la Plaza Mayor y según costumbre, tuvo lugar la puesta en escena de la representación o auto teatro-musical El Dragón de Corpus, escrito especialmente, por Melchor Machado.* *Rafael María Baralt, Resumen de la Historia de Venezuela, Brujas-París 1939. *C. De Utrera, Don Rodrigo de Bastidas, Santo Domingo 1930. *Crf. Antonio de Egaña s.j., Historia de la Iglesia en la América Española, Edic.BAC N°256 *C. Bayle, El Dorado fantasma, Madrid 1931. J. de Oviedo y Baños, Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela,140-150, Madrid 1885. R.M.Baralt, ob.cit., 184. *Cfr. Fundación Bigott, Enciclopedia de la Música en Venezuela, p 488. *Cfr. María Luisa Sánchez, La Enseñanza musical en Caracas, Tip. La Torre, Caracas, 1949, p. 5. *Cfr. Van den Borren & J.Chailley, Histoire musicale du Moyen Age/ Gérold, Histoire de la musique/ Dom Goudaud, Le Danse dans les églises. *José Antonio Calcaño, La Ciudad y su Música, p.110. Edic. Fundarte, Caracas 1980.
(Crf. Historia de la Iglesia en la América Española, Antonio de Egaña, Edic.BAC N°256) |