LA MÚSICA EN LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL
La Música Medieval
Desde los primeros años del Cristianismo, griegos y latinos compitieron por extender la religión y evangelizar a los Países Eslavos ubicados en las llanuras del Danubio.
En la segunda mitad del siglo IX, bajo el papado de San Nicolás I, El Grande (Papa de 858 a 867), los hermanos Constantino Cirilo (conocido como Cirilo el Filósofo, 827-69) y Metodio, naturales de Tesalónica y conocedores de la lengua eslava de los macedonios, llegan a Moravia hacia finales del 863, idean el Alfabeto Cirílico (del cual se derivan el ruso y el serbio) para la lengua eslava y traducen buena parte de los libros sagrados (la Biblia) y los textos litúrgicos; ante la falta de correspondencia del cirílico con las necesidades de los eslavos occidentales; unos años más tarde, idearon un nuevo alfabeto llamado Glagolítico y adaptaron los textos de la Liturgia Eslava del Rito Romano a dicho alfabeto.
El Papa Juan VIII (Papa de 872 a 882) aceptó la Liturgia Eslava en glagolítico pero pronto se inició un conflicto con los obispos bávaros que sólo aceptaban el latín o las otras dos lenguas en las cuales Poncio Pilatos había ordenado escribir la condenatoria de Jesucristo, es decir, el griego o el arameo.
Al año de la muerte de Metodio, el nuevo Papa Esteban V (885-891) condenó y prohibió la liturgia en lengua eslava (885). Por tal razón, la liturgia en lengua glagolítica se extinguió gradualmente y solo se conservó en algunos monasterios.
La gran corriente musical de los siglos iniciales del medioevo estaba pues, en manos de la iglesia católica; pero llegado el siglo IX, el pueblo comienza a apropiarse de la música eclesiástica y a darle su toque peculiar.
El instrumento conocido en el Imperio Romano con el nombre de Hydraulus ó Hydraulikón (Órgano), comienza a emplearse frecuentemente, tanto en la música de los templos, como en las fiestas mundanas en versiones portátiles (Portative).
Se conocen y aceptan también, las primeras piezas para la danza, llamadas Estampidas y Danzas Reales, algunas instrumentales y muchas de ellas cantadas y con acompañamiento de vielas, órganos, arpas, cierto tipo de tambores, címbalos, castañuelas, panderos y flautas.
A finales del siglo X empiezan a surgir las primeras Monarquías Feudales. Por otra parte, la consolidación del Feudalismo como Sistema o status, crea las Órdenes Militares y las Clases Caballerescas, las cuales representan un nuevo concepto de Eclesiología Romana.
Los grandes señores feudales, con sus vasallos, caballeros y escuderos, que con el correr del tiempo adquirieron también sus pequeños feudos, convirtiéndose así, en modestos terratenientes, formaron junto con los señores, una sociedad feudal militar dedicada a impartir y ejecutar órdenes y pasarse el tiempo en la práctica de Torneos, equitación y caza.
Una característica de esta sociedad era su visión trifuncional:
1. Los que rezan, las gentes de la Iglesia, permanecen y desarrollan el ocio sagrado que requiere su oficio; deben ser protegidos y defendidos por
2. Los que luchan, los guerreros; y
3. Los agricultores y artesanos, deben producir mediante su trabajo, el alimento y provisiones que requieren los que rezan y los que luchan.
Vale la pena recordar que con la Constitución Romana del año 824, el emperador Ludovico Pío, a quien nos referiremos más adelante, hijo y sucesor de Carlomagno, obligó al Papa San Pascual I (Papa de 817 a 824) y a su sucesor, Eugenio II (Papa de 824 a 827), a prestar juramento de fidelidad al Emperador ya que éste: …ejercía una función de vigilancia sobre la administración de los territorios de la iglesia romana y controlaba las elecciones pontificias, a tal punto que ningún nuevo papa habría de ser consagrado hasta prestar juramento de fidelidad al emperador…
De esta solidaridad surgirán Las Cruzadas (ocho en total, realizadas entre 1095 y 1270) la primera de ellas predicada en Francia e impulsada por el propio Papa de origen francés Urbano II (Otón ó Eudes de Lagery, papa 1088-1099), a través de los Concilios de Placenza (1094) y Clermont (1095), en las cuales las sociedades caballerescas tomarán la Cruz como símbolo, acudirán a combatir el Islam, a petición del emperador bizantino, Alexis o Alejo I Comnemo (1081-1118), quien debió, sin embargo, resolver con habilidad diplomática la llegada de gigantescos contingentes de cruzados comandados por Pedro El Ermitaño y Godofredo de Bouillón, ya que él solo había solicitado tropas para reforzar las propias y garantizar así, el gobierno de Bizancio, debilitado tras la derrota y prisión del basileus bizantino Romano IV Diógenes, por parte de las tropas turcas seleúcidas de Alp Arslam, en la Batalla de Manzikert (19 de Agosto de 1071), la cual marcó el inicio de la caída de Bizancio, ante el empuje cada vez creciente de los turcos.