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Jesus Ignacio Pérez-Perazzo

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Hitos de Nuestro Sistema Musical ®

Indice

La actividad musical del hombre - Algunos antecedentes históricos de la música en las culturas ancestrales avanzadas

La música en la antigua Grecia o el preámbulo de la música occidental

La música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental

Latinoamérica y su música autóctona

La música en la civilización occidental - Fin de la música antigua e inicios de la música medieval: La música al servicio de la religión

El siglo VIII - Pipino"El Breve" y Carlomagno

Los siglos IX al XI - Desarrollo de la teoría y la escritura musicales - Nacimiento de nuestro sistema tonal

La música en la civilización occidental - La música medieval

Del renacimiento al barroco: Nueva visión musical

Principales géneros musicales del siglo XIII

La música desde el renacimiento hasta el surgimiento de la ópera

Las escuelas peninsulares

La música reformista

La Teoría Musical y la Música Instrumental en el siglo XVI

La Música en Venezuela durante el siglo XVI

El Siglo XVII y el surgimiento de la Opera

El Barroco- La Opera Italiana - Revolución Musical del siglo XVII

La Música del Barroco al Clasicismo

La Música en Venezuela durante el siglo XVII

Aparición de la Orquesta - Los Grandes Violines y la Música Instrumental

El Barroco Pleno

El Barroco Tardío

Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII

Características estéticas del Barroco Musical

La Música en Venezuela durante el siglo XVIII

El Clasicismo

Gluck, La Reforma de la Opera y su importancia

Aparición y consolidación de la Sinfonía - La Orquesta Sinfónica

Hacia el Romanticismo

Los Primeros Músicos Románticos

La Generación de 1810

Venezuela y su música hacia el siglo XIX

De Wagner, Brahms, el Renouveau Francés y Verdi, hasta los inicios del siglo XX

El Nacionalismo en la Música

De Berlioz al Renouveau dramático y sinfónico Francés

El Posromanticismo

Impresionismo

Expresionismo

Neoclasicismo

Las Nuevas Tendencias. La Música de hoy: rumbos y caminos - El sentido estético contemporáneo. Búsquedas, hallazgos y aportes

El Jazz y el Rock - Algunos Hitos de la música en Norteamérica

Música y Musicología - Los Elementos de la Música

La Historicidad de la Música

De Musicología - Musicología Histórica - Musicología Sistemática - Musicología Aplicada

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BIBLIOGRAFIA CITADA Y RECOMENDADA

La Música en la Civilización Occidental

La Música Medieval

Desde los primeros años del Cristianismo, griegos y latinos compitieron por evangelizar a los países eslavos en las llanuras del Danubio. En la segunda mitad del siglo IX, los hermanos Constantino Cirilo (conocido como Cirilo) y Metodio, naturales de Tesalónica y conocedores de la lengua eslava de los macedonios, llegan a Moravia (863), idean un alfabeto (cirílico) para la lengua eslava y traducen buena parte de los libros sagrados (la Bíblia) y los textos litúrgicos; ante la falta de correspondencia del cirílico con las necesidades de los eslavos occidentales, unos años más tarde, idearon un nuevo alfabeto llamado glagolítico y adaptaron la liturgia eslava del rito romano a dicho alfabeto. El papa Juan VIII (872-882) acepta la liturgia eslava pero pronto se inicia un conflicto con los obispos bávaros que sólo aceptaban el latín. Al año de la muerte de Metodio, el nuevo papa Esteban V (885-891) condena y prohíbe la liturgia en lengua eslava (885). La liturgia en lengua glagolítica se extinguió gradualmente y solo se conservó en algunos monasterios.

La gran corriente musical de los siglos iniciales del medioevo estaba pues, en manos de la Iglesia Católica; llegado el siglo IX, el pueblo comienza a apropiarse de la música eclesiástica y a darle su toque peculiar. Por otra parte, la Consolidación del Feudalismo crea las Órdenes y las Clases Caballerescas.

Los grandes señores feudales, con sus vasallos, caballeros y escuderos, que con el correr del tiempo adquirieron también sus pequeños feudos, convirtiéndose ellos en pequeños terratenientes, formaron junto con los señores, una sociedad feudal militar dedicada a impartir y ejecutar órdenes y pasarse el tiempo en la práctica de torneos, equitación y caza. De esta solidaridad surgen Las Cruzadas, en las cuales las sociedades caballerescas de los territorios cristianos acuden a combatir el Islam.

La antesala del siglo XI

En el año 843 con el Tratado de Verdún que divide la herencia del emperador hijo de Carlomagno, Ludovico Pío (814-840) en tres partes, la unidad del imperio franco se rompe; desaparece la dignidad imperial, guerras civiles y nuevas invasiones de normandos procedentes de Escandinavia y sarracenos, piratas musulmanes que salen de España o de Africa hacia las costas italianas y provenzales, en el sur; saquean y producen una casi total desorganización de occidente. A finales del siglo X, se vuelve a respirar una cierta estabilidad cuando se restaura el imperio con la coronación en Roma (962) del soberano alemán Otón I (912-973) y el establecimiento del Sacro Imperio Romano Germánico que durará hasta 1806. En el año 966 es bautizado como cristiano el duque Mieszko I (rey 960—992) y se funda el Estado polaco; se incorpora de esta manera a la cultura occidental latina e intenta frenar la presión alemana a través de estrechar sus relaciones con el papado. También en 989, recibe el bautismo en el Dnieper el gran duque Wladimiro I (956-1015), extiende la iglesia de Constantinopla hacia el norte y hace que la Rusia de Kiev entre a formar parte de los estados europeos. Adicionalmente, Geza, importante jefe de los magiares, unificó las tribus (c.970) y su hijo Esteban I El Santo (975-1038) convertido al cristianismo (987), conquistó Transilvania en el 1000, es coronado rey de Hungría y funda la dinastía Arpad. Y en la península ibérica, la lucha contra el Islam origina el establecimiento de varios reinos cristianos en España y Portugal.

Las guerras civiles, las invasiones y las reconquistas mencionadas se traducen en una descomposición del estado. Las tierras pertenecen al guerrero que las defiende o las conquista. Estos apelan a un rey o señor más poderoso, que les reconoce como vasallos y les garantiza la posesión y gestión de su feudo o beneficio. La iglesia, poseedora de importantes terrenos queda atrapada en el sistema feudal. Todo el que detenta un cargo o dignidad eclesiástica dispone de un terreno, propiedad o beneficio que le permite vivir. Se comprenden entonces las ambiciones que surgen dentro de la vida de la iglesia. Los obispados y las abadías son repartidas en ocasiones por la voluntad de los emperadores, reyes, duques, etc., quienes disponen de ellos a favor de sus preferidos. La calidad de algunos obispos deja mucho que desear, debido a que esa elección por parte de los poderosos no obedece sólo a consideraciones religiosas y espirituales. Comienza a hablarse entonces de simonía, tal como lo había intentado hacer el mago Simón (Hch 8, 14-25) y por supuesto, también se acusa a muchos sacerdotes y obispos de nicolaísmo, como en el Apocalípsis (Ap 2, 6; 14, 15). Los abusos se encuentran también en la conducta de varios papas; (p.e. Formoso I, 891-896; Sergio III, 904-911; Juan XI, 931-935; Juan XIX; Benedicto IX) las mujeres de una familia romana (Condes de Tuscolo; Marozia) manejan el episcopado. Todo esto explica los papas concubinarios y los papas menores de edad. La separación entre la iglesia griega y la latina se hace cada vez más profunda. Las dos iglesias no se comprenden la una ignora el latín, la otra el griego y el siglo X transcurre como una suerte de desierto cultural.

Es un período difícil y conflictivo cuyos efectos se sienten y repercuten directamente, en el arte y en la música (p.e., arte de los Goliardos); los cambios se hacen patentes en la mezcla de elementos: al canto llano tradicional se le comienza a agregar otros elementos derivados del arte juglar y trovadoresco, se esbozan así, los primeros intentos polifónicos.

El sistema feudal trata de encontrar cierto equilibrio. Algunos autores plantean la organización social tripartita como derivación de la voluntad divina, esto es la célebre Teoría de los Tres Órdenes: ...unos rezan, otros combaten y otros trabajan... La iglesia trata de poner límites a la violencia con las instituciones de paz: prohibición de hacer daño a los débiles y de no combatir en días determinados; además, la función guerrera queda santificada por la institución de las Órdenes de caballería.

Aparecen así, al lado de las tradicionales hazañas de Carlomagno (Siglo VIII), las nuevas gestas de Rolando o del Cid Campeador, las cuales corren de boca en boca hasta convertirse en mitos y leyendas que favorecen un nuevo sentido vivificador al estimular la imaginación y creatividad de los pueblos ávidos de acción y de fantasía. El Caballero, gracias a las hazañas de conquistas y reconquistas de ciudades, condados, ducados y reinos, adquiere cada vez, mayor importancia y es visto como símbolo de fortaleza y nobleza cristianas. De sus hazañas surgirán la poesía épica, la poesía amatoria, la música y la epopeya galante.

Las Invasiones generarán las reconquistas y las Cruzadas. Como consecuencia de estos hechos, comienzan a cobrar importancia las hazañas de Caballeros y Señores las cuales son cantadas por los Juglares (antiguamente, conocidos como Ioculatores, músicos-acróbatas profesionales).

Basados en el CARÁCTER DIVINO DE SU JERARQUÍA varios Monarcas reclaman para sí los máximos honores. Por otra parte, el FEUDALISMO, disputa el predominio cultural al clero y comienza a crear sus propias FORMAS PROFANAS de práctica musical. Se inicia esta revolución con la transformación de los textos, luego vendrán las sátiras e ironías, posteriormente los textos libres, surge así la MÚSICA CIVIL.

El pueblo comienza a cantar a sus héroes, no a los de la antigüedad clásica, sino a héroes de carne y hueso, sus contemporáneos, los que luchan contra los infieles. Este será el ARTE DE LOS JUGLARES y un poco más tarde, seguirán los cantos de gesta, amor y romance de los TROVADORES, TROVEROS y también de los Segreles. Y ello sucede, como una reacción de Occidente, ante la Invasión de los Pueblos Musulmanes que durará varios siglos y también, dejará importantes huellas en la cultura musical europea, en especial en la Península y por consecuencia, en Ibero América.

JUGLARES Llamado originalmente, Ioculator en latín, y luego, Juggler en inglés; jongleur, en francés, jogral en galaico-portugués. Los Juglares eran los sucesores y una nueva versión de aquellos ioculatores romanos a los cuales nos referimos en los capítulos anteriores, por lo general, el juglar solía ser un artista popular ambulante que cantaba y contaba anécdotas, traía y llevaba comentarios satíricos de cortes, practicaba acrobacias, malabarismos, trucos y juegos sirviéndose del respaldo de instrumentos musicales; era pues, un músico nómada o trashumante y cuando era contratado, servía con toda fidelidad a su señor Trovador. Los Juglares se convierten en los depositarios y transmisores del tesoro cultural que representaba la herencia popular pagana. Su presencia sirvió para el desarrollo del Teatro y de la Música durante la Edad Media. Se distinguían varios tipos de Juglares, siendo ellos:

JUGLARES propiamente dichos, los que se acompañaban con sus propios instrumentos musicales.

REMEDADORES, fundamentalmente, se dedicaban al arte de remedar, hacer imitaciones y caricaturizaciones.

CAZURROS, los de origen más pobre y de menores cualidades artísticas, por lo cual también, eran menos cotizados y sus actuaciones estaban destinadas al populacho en los bares y tabernas.

MIMOS, eran actores-cantores ambulantes se basaban en el dominio gestual expresivo y se les considera precursores directos del Teatro.

SOLDADESCAS, juglaresas bailarinas y cantoras que solían acompañarse con instrumentos y divertían con su música y sus bailes sensuales a las tropas.

La presencia de los Juglares sirvió para el desarrollo del Teatro y de la Música durante la Edad Media, se les llamó Ministriles, Ministrellos o Minnesänger (en Alemania) y Gleemen (en Inglaterra) cuando empezaron a prestar sus servicios como contratados por un señor, y su participación al servicio de las cortes, cada día cobró mayor importancia para las actividades cotidianas, banquetes, fiestas y “amoríos”; además pasaron a ser mediadores o puentes de conexión entre el arte y el pueblo.

De igual manera, comenzaron a ser utilizados por los Trovadores y Troveros para que divulgaran, de pueblo en pueblo, sus composiciones musicales. Nacía pues, La Canción y sus genuinos cantores profesionales.

Los JUGLARES se establecieron en los pueblos y ciudades y paulatinamente, se ORGANIZARON EN CORPORACIONES, Cofradías o Hermandades (Brotherhood), para defenderse contra la competencia de los vagabundos que podían amenazar su estabilidad.

TROVADORES Y TROVEROS

Desde finales del siglo X e inicios del XI, la figura del Caballero como hemos dicho, adquiría cada día mayor relieve e importancia. En estas circunstancias, se reafirmó la figura del Juglar y a su lado, surgieron además los Trovadores y los Troveros. El abandono del latín, idioma universal hasta entonces de todas las manifestaciones culturales, incluso las profanas, gracias a la efervescencia religiosa del pueblo, culmina en el último decenio del siglo XII en el movimiento sectario iniciado en Lyon, por Petrus Waldus (Pierre Valdès), quien lo rechaza y sustituye por las nuevas lenguas romances.

LOS TROVADORES, Este arte nació en la Provenza, antigua provincia al sur este de Francia (Aquitania), en la segunda mitad del siglo XI; se extendió por toda la región de la Occitania (Provenza, Delfinado, Auvernia, Lemosín, Guyena, Gascuña y Languedoc), una de cuyas características fundamentales fue el idioma o Lengua de Oc, llamado así por el término utilizado para la afirmación Oc (si), a diferencia de la Lengua de Oil, (de la cual procede el francés moderno). Los Trovadores eran poetas y cantores miembros de la Nobleza Feudal que componían temas líricos o románticos y cantos de amor o Trovas en lenguaje provenzal (Langue d’ Oc) o en sus variantes (languedociano, lemosín, auvernés y gascón), representando el primer testimonio de una naciente literatura poético-musical en idioma vulgar más libre del influjo germánico y con marcada influencia de razgos moros. Este arte de los Trovadores se comenzó a extinguir a fines del siglo XIII. Trovadores y Troveros produjeron gran cantidad de géneros y de formas de Canción profana. Los más destacados Trovadores fueron: Guillermo IX Duque de Aquitania y Conde de Poitiers (1071-1127), de quien se conservan 11 textos para sus canciones; Marcabrú († hacia 1140), cantor popular hijo de padres desconocidos; Jaufré Rudel († hacia 1150), Guiraut de Borneil, Bernart de Ventadorn (c.1147-1195), célebre trovador de quien se conservan 19 melodías, entre las cuales es muy famosa Quand vei la lauseta mover; Raimbaut de Vaqueiras (c.1180-1205), autor de las danzas-canciones Calenda Maia (Canciones de Mayo); Pèire Vidal (c. 1183-1204), autor de Vida et Razos, Barons de mon dan convit; Peirol (c.1188-1222); La Comtessa de Dia (c.1160); D. Sancho I, rey de Portugal (1154-1211), autor de Ay eu coitada; Pai Soares de Traveirós (hacia 1189); el Trovador galaico-portugués Martín Codax, autor de la Cantigas de Amor, Sete Cantigas de Amigo y otras más; y Guiraut Riquier, trovador de la época tardía, muerto en 1298, último trovador francés y también, D.Alfonso Sanches y D. Pedro Conde de Barcelos (1286-1329), considerados los últimos Trovadores galaico-portugueses, hijos bastardos de D. Diniz I (1261-1325) rey de Portugal y buen Trovador como su abuelo, Alfonso X El Sabio, de Castilla.

LOS TROVEROS, Hacia la segunda mitad del siglo XII, este arte de los cantores y poetas pertenecientes a la Nobleza cada día adquiere, como hemos dicho, mayor relieve hasta llegar a centrar en sí buena parte de la dinámica histórica, política y cultural de su época. Surge así, en el Norte de Francia la Escuela de los Troveros, siguiendo la tradición de los Trovadores provenzales pero con mayor influencia visigótica y germánica; además, cantaban en francés primitivo (langue d’oil).

El rey Ricardo I Plantagenet “Cœur de Lion” (1157-1199) rey de Inglaterra, hijo de Enrique II de Anjou-Plantagenet con Leonor de Aquitania, introdujo el arte de los Troubadours en el norte de Francia, de allí surgió la ECOLE DE TROUVÈRES a la cual perteneció como poeta y músico; se les conoce como Troveros para diferenciarlos de los demás Trovadores, aunque no existen diferencias esenciales entre ambas tendencias en cuanto a la concreción formal de sus melodías. Se ha conservado el manuscrito Chansonnier d´Urfé (c.1300); más de cuatro mil (4000) poemas y cerca de dos mil (2000) melodías de este período. Entre los Troveros del norte de Francia, destacaron también: Chrétien de Troyes (1120-1180), Blondel de Nesles (siglo XII), ministril del rey Ricardo I, de quien se conservan 22 canciones y además, se cuenta la famosa anécdota de haber cantado sus Trovas en 1193, desde las afueras del Castillo de Trifels en Dürenstein (Austria), en el cual se encontraba prisionero de Leopoldo Duque de Austria, el Rey Ricardo Corazón de León, quien le respondía a su cantor Blondel desde su encierro, con otras Trovas, que permitieron ubicar el sitio y posible acceso a su prisión y facilitar su liberación. Thibaut IV de Champagne, rey de Navarra, muerto en 1258; Conon de Béthune muerto en 1219, en una Cruzada.

Pero fue Adam de la Halle (1237-1287), el más famoso y representativo de los Troveros franceses; se desempeñó como ministril de Roberto II de Arras, a quien acompañó a Nápoles en 1283; es autor de 16 rondós a 3 voces y de la Comedia con Música: Jeu de Robin et de Marion, con diálogos y 28 canciones, considerada por muchos, como la Primera Opera Cómica.

El Arte de los Trovadores y Troveros de la Edad Media, como hemos señalado, cumple un importante papel en el desarrollo de la música profana, a la cual le aporta el Germen de la nueva visión occidental de la polifonía al incorporar el acompañamiento con nuevos instrumentos, además de establecer y desarrollar la Música Mensurada (música mensurabilis), ya que al componer música para sus versos ellos se vieron precisados a lograr en sus melodías, una estrecha relación con el texto poético, práctica que venía a oponerse al ritmo métrico del canto gregoriano no mensurado que estaba de moda. A ello, debemos agregar que la decadencia del latín como lengua viva convirtió los lenguajes en proceso de formación tales como, el gallego, el castellano, el francés, el catalán, etc., en nuevos instrumentos de invención y de presión, ya que estaban más próximos al pueblo común.

La influencia de estos Trovadores y Troveros se hizo sentir también, en todas las principales Cortes; ellos compusieron nuevos y muy variados Géneros y Formas de Canciones, las cuales tenían como base una melodía articulada sobre un poema, al cual se le añadía un simple y elemental acompañamiento instrumental. Los Géneros y Formas de Canción, más cultivadas y desarrolladas por ellos fueron:

1. Las de Tipo Letanía, en las cuales se exponían antiguas epopeyas en verso (Canción o Cantar de Gesta).

2. Las de Tipo Secuencia.

3. Las de Tipo Himno y

4. Las de Tipo Rondel Balada: con Introducción y Tres estrofas.

Virelai: de forma ABBACA, y

Rondeau: de forma AB con repeticiones según la sucesión de versos.

Según el Contenido de sus Letras, Las Canciones se agrupaban en:

  • Chanson o Canzo, canciones de amor, anhelo, ilusión, según esquema estructural a-a-b;
  • Alba, canciones de separación;
  • Pastourelle, canciones de amor bajo, caballeros enamorados de campesinas, etc.;
  • Sirventé, canciones de contenido político, moral o social;
  • Canción de Cruzadas, relatos, recuerdos, etc.;
  • Lamentación, Planch o Plainte, canciones fúnebres a la muerte del amo o Señor;
  • Jeu Parti, Tenso, Tensón o Partimen, canciones de diálogo o disputa; y
  • Ballades, o canciones para el baile (ballet de Corte);
  • Estampie, canciones bailables de varias partes, llamadas punctus con distintos giros melódicos en las terminaciones en cada una de sus partes. Cuando la danza tiene menos de cuatro puncti es conocida como Ductia.

Además de ser los Cantores Populares por excelencia, los Juglares, Trovadores, Troveros y Segreles, aportaron al desarrollo de la música, la introducción de numerosos instrumentos musicales considerados paganos y que estaban relegados ante el predominio de la Música Litúrgica, ceremonial y ritual.

SEGRELES, Eran cantores que no solían ser bien vistos, nobles descalificados (en ocasiones, bastardos) que hacían su trabajo de poetas y cantores como profesionales, mediante pago o retribución.

MINNESÄNGER, ó MINISTRILES, Llamados también Ménestreles, Ménétrieres, o Ministrellos, palabras que en los respectivos idiomas equivalen a profesor o instructor, fueron músicos contratados que estaban al servicio permanente de algún noble o comunidad y su trabajo cada día, cobró mayor importancia para las actividades cotidianas en las cortes, banquetes, fiestas, amoríos y celebraciones. Estos Cantores solían servirse esencialmente, del repertorio formal del arte caballeresco francés.

A mediados del Siglo XII se inicia la Poesía Alto alemana Media, conocida como Minnesäng, por el predominio que en ella tenía la temática amorosa (Minne= amor). El arte de los Minnesänger se extenderá hasta fines del siglo XIV, confundiéndose en su última etapa con el naciente arte burgués de los Maestros Cantores (Meistersinger) del siglo XV. Entre los más famosos Minnesänger podemos mencionar a: Dietmar von Aist, Meinholh von Sevelingen, Enrique VI (hijo de Federico Barbarroja), entre 1150 y 1170; Heinrich von Vedelke, Friedrich von Hausen y Henrich von Rugge, entre 1170 y 1200; Wolfram von Eschenbach (1170-1220), cantor inmortalizado luego por Wagner en su ópera Tannhäuser; Walter von der Vogelweide (1170-1230); en la etapa comprendida entre 1200 y 1230, entre otros, Reinmar von Hagenau, Hartmann von Aue y Hermann de Turingia.

Todos estos géneros contribuyeron en gran parte a la formación y desarrollo de la renovada VISIÓN POLIFÓNICA OCCIDENTAL, fenómeno musical característico de finales de la Edad Media y en especial del RENACIMIENTO.

Como lo señalamos anteriormente, fueron muchos los Instrumentos Musicales que gracias a las presentaciones de Juglares, Trovadores, Troveros, Segreles y Goliardos, se utilizaron, popularizaron e incorporaron a la música.

Instrumentos Musicales del Medioevo

Son variados los documentos de la época donde se nombran estos Instrumentos, entre ellos podemos mencionar: Atambores; Guitarra Morisca; Guitarra Latina (en forma de Lira); Rabé o Rebec; Vihuela de Péndola (pulsada con plectro o pluma) Canon (salterio de forma triangular) Medio Canon (pequeño salterio), Rabé Morisco o Rebec Moro; Galipa Francisca o Flauta pequeña francesa; Tamborete o Tambor de costado; Sonajas o Golpeadores de metal; Dulcema o Chirimía (especie de primitivo Oboe); Axabela o Flauta transversa; Albogue o Flauta pastoril; Albogón o flauta grande; Añafil o Trompeta Moruna; Atabales o Timbales; Baldosa o Cítara (pulsada por un plectro o pluma); y muchos otros.

GOLIARDOS. Desde fines del Siglo IX y durante los siglos X, XI, XII y los comienzos del XIII, con la fundación de las Universidades; hubo jóvenes teólogos y monjes que se separaban de las Órdenes y Reglas y salieron a los caminos; aparecían y deambulaban por Francia y de allí hacia los países vecinos. Esa especie de Clérigos disidentes o Vagabundos Intelectuales (bohemios), utilizaron un Latín Arcaico para cantar a los placeres al vino y al erotismo parodiando cantos litúrgicos y sustituyendo los versos del Officium por versos profanos. No se podría afirmar que no poseían estudios completos pero también se sabe que llevaban una vida alegre, componían canciones que hoy llamarían alocadas o de protesta, jugaban al azar por dinero y, como afirma Paul Henry Láng,…eran bebedores sin tasa. Se les llamaba, GOLIARDOS, del latín Gens Goliae o Gente de Goliath, gigante filisteo del Libro de Samuel, símbolo mismo del Diablo, según algunos pero según otros, el nombre deriva de Golias, el legendario archipoeta antepasado de Pantagruel y de Panurgo (Gargantúa y Pantagruel), uno de los famosos personajes del escritor, médico, humanista, profesor de anatomía y monje benedictino francés del Renacimiento, Francisco Rabelais (¿1494-1553).

Con el nombre de Archipoetas se conocía a los poetas goliardescos del S. XII. Uno de los más conocidos es el archipoeta renano de Köln (Colonia Agripina), Rainal von Dassel, autor de una patética Confessio y posiblemente del famoso poema goliardo: Meum est propositum in taberna mori.

Los Goliardos en sus parodias de los cantos litúrgicos, sustituían los textos del Officium por versos profanos.

Por ejemplo: a la famosa Secuencia Mariana del siglo XI que dice

Verbum bonum et suave

personemus illud Ave... (Con palabra dulce y suave

cantaremos esta Salve...)

Se le cambiaba el primer verso así

Vinum bonum et suave...

Así mismo: al Ave Virgo Benedicta... (Bendita Salve Virgen...)

Se le cambiaba por

Alba limpha maledicta.... (Maldita agua clara...)

Es interesante observar que, a pesar de lo profano y secular que fuera la intención de los cantos populares de estos poetas vagantes o nómadas del Latín Medio, les resultaba muy difícil sino imposible, alejarse totalmente de la Iglesia.

En muchas de estas composiciones, más que una Burla Grotesca se pretendía crear efectos cómicos, críticas al orden establecido y parodias satíricas contra los vicios y corrupciones. Esta era una Tendencia promovida muchas veces, como una derivación de las enseñanzas de algunos profesores de la Universidad de la Sorbona, quienes presumían de ser continuadores de las doctrinas críticas racionales del filósofo y teólogo francés Pierre Abailard (o Abelardo, 1079-1142) y del gran filósofo árabe-español Averroes (o Abu I-Walid Ibn Rusd, 1126-1198) quien declaraba a la fe libre de toda atadura (Doctrinas del entendimiento agente único, de la eternidad de la materia, y de la doble verdad) y se rehusaba a aceptar cualquier dogma.

No podemos olvidar que la población estudiantil de la época, estaba constituida como era lógico, por jóvenes nobles y burgueses provenientes de toda Europa; deseosos de aprender pero también de vivir su propia independencia no siempre libre de los excesos y extravagancias juveniles.

Es precisamente, en este momento histórico cuando están de moda las famosas canciones y poesías goliardescas conocidas con el nombre de Carmina Burana, de la poesía alto alemana del siglo XII, publicadas por Johann Andreas Schmeller (1785-1852) en 1847, canciones escritas en Latín Monacal y con notación neumática (Colección del Cancionero de estilo goliardo recopilado en el Monasterio de Benedictbeuren de Baviera; antiguamente conocido como Bura Sancti Benedicti, fundado en el siglo VIII por San Bonifacio), en las cuales se critican costumbres y vicios de la sociedad y el clero, y a las cuales no debemos incurrir en el error de generalizar y confundir, como muchas veces se hace, con el denominativo de Canciones Goliardas las cuales, eran otra cosa, ya que no todos los autores de estos versos y canciones eran clérigos lascivos; además, era común que el hombre medieval se tornara hacia lo profano para distraer su tedio y se mofaba de las autoridades civiles y eclesiásticas, pero sus dardos no apuntaban a la Iglesia misma, sino a la intransigencia institucional del medioevo frente al desarrollo del pensamiento.

Pronto todas estas influencias se dejaron sentir en la Música Litúrgica, a la cual se incorporaron los Tropos y Secuencias (clásica, rimada y estrófica) y a partir de los Tropos del Introitus Missæ (Canto de Entrada de la Misa), se desarrollaron Diálogos Cantados que incorporaron la acción dramática; surgen así, los Dramas Litúrgicos, los cuales también se representaron fuera de la liturgia y de las Iglesias.

perezperazzo@histomusica.com