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Indice
La música en la antigua Grecia o el preámbulo de la música occidental La música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental Latinoamérica
y su música autóctona El siglo VIII - Pipino"El Breve" y Carlomagno La música en la civilización occidental - La música medieval Del renacimiento al barroco: Nueva visión musical Principales géneros musicales del siglo XIII La música desde el renacimiento hasta el surgimiento de la ópera La Teoría Musical y la Música Instrumental en el siglo XVI La Música en Venezuela durante el siglo XVI El Siglo XVII y el surgimiento de la Opera El Barroco- La Opera Italiana - Revolución Musical del siglo XVII La Música del Barroco al Clasicismo La Música en Venezuela durante el siglo XVII Aparición de la Orquesta - Los Grandes Violines y la Música Instrumental Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII Características estéticas del Barroco Musical La Música en Venezuela durante el siglo XVIII Gluck, La Reforma de la Opera y su importancia Aparición y consolidación de la Sinfonía - La Orquesta Sinfónica Los Primeros Músicos Románticos Venezuela y su música hacia el siglo XIX De Wagner, Brahms, el Renouveau Francés y Verdi, hasta los inicios del siglo XX De Berlioz al Renouveau dramático y sinfónico Francés El Jazz y el Rock - Algunos Hitos de la música en Norteamérica Música y Musicología - Los Elementos de la Música De Musicología - Musicología Histórica - Musicología Sistemática - Musicología Aplicada ------------------------- |
La Música en la Civilización Occidental Importancia del Naciente Cristianismo en la Conformación de un Nuevo Lenguaje Musical Occidental En el 332 a.C., Alejandro Magno toma pacíficamente Jerusalem y la convierte en provincia griega que luego pasa a los ptolomeos y posteriormente, a los griegos seléucidas, para convertirse en un Estado judío a raíz de la rebelión de los Macabeos frente a Antíoco IV (167 a.C.) quien había profanado el Templo e intentado helenizar la ciudad. Desde el 63 a.C., tras la conquista de la ciudad por Pompeyo Magno (106-48 a.C.), Jerusalem pasó a ser la provincia romana de Judea convertida en reino; Roma designó como primer rey judío en el 37 a.C., al Tetrarca Herodes Antipas El Grande (73-4 a.C.) quien había logrado recuperar la ciudad de Jerusalem del dominio de los asiáticos partos. Herodes además, emprendió la reconstrucción del Templo. El imperio romano establecía distinciones entre religiones lícitas e ilícitas. El judaismo estaba permitido, pero cuando se diferenció de él, el cristianismo pasó a formar parte de las religiones ilícitas. Sin embargo, luego de la rebelión judía en el 66 d.C., el emperador Nerón para pacificar Judea, envió tropas al mando de Vespasiano y de su hijo Tito Flavio Vespasiano, quien tomó y destruyó Jerusalem en el 70 d.C. A pesar de estos hechos, los romanos eran bastante permisivos y tolerantes en materia religiosa. Aparentemente, hasta el siglo III, el culto imperial no fue obligatorio para los habitantes del imperio (Cfr. Cornelio Tácito, Anales; Ammiano Marcelino, Historia). Alrededor del año 40, el evangelista San Marcos establece la iglesia cristiana (egipcia o copta) en Alejandría; y a finales del siglo I, el 20% de la población egipcia ya profesaba el cristianismo. Durante el año 54 de nuestra era, llega a Roma Simón Bar Jona, el apóstol San Pedro, (Mt.4. Simonem, qui vocatur Petrus) aquel pescador asiático de Batbsadia, Galilea (Pedro, recibió de Jesús la Suprema Pontificia potestad de transmitirla a sus sucesores. Instituyó el primer orden eclesiástico y la oración del Padre Nuestro) Palestina. Convertido ahora en Jefe de la Nueva Religión Cristiana, establece la sede pontificia en Roma y es martirizado en el 67, siendo su sucesor Lino (pontificado 67-78), quien había nacido en Volterra, Toscana. Los primeros cristianos de Roma eran judíos conversos y griegos, residentes en colonias, fuera de la urbe romana propiamente dicha; y también, algunos romanos y esclavos. Tomaron de las Sinagogas sus formas de cánticos así como también, algunos cantos y danzas rituales greco-romanas y residuos de costumbres ceremoniales de antiguas religiones de Egipto y Asia Menor, especialmente de Siria. Años después, en la primavera del año 61, a principios del reinado de Nerón, llega también a Roma el Apóstol San Pablo (de la tribu de Benjamín y perteneciente a la clase de los fariseos con educación estrictamente judía) natural de Tarso, Cilicia, (Antigua región al SE de Asia Menor, entre Armenia y Siria, convertida en provincia romana por la conquista de Pompeyo en el 67 a.C. y que fue agregada a Siria en tiempos de Augusto 63 a.C. 14 d.C.), colonia griega y luego romana del Asia Menor. Pablo, o como se llamaba a sí mismo Paulo, quien al igual que la mayoría de los primeros cristianos, había sido educado (con la dirección del rabino Gamaliel) bajo influencia rabínica judía, era al mismo tiempo, israelita y ciudadano romano. Fue perseguidor de los cristianos y más tarde se convierte en defensor y luego promotor de la nueva religión cristiana, combatida probablemente, más que por diferencias teológicas o filosóficas, por no coincidir con algunas leyes existentes sobre orden público las cuales eran interpretadas por los gobernadores romanos a su propia conveniencia y antojo (Plinio el Joven, Correspondencia X, 96; Eusebio de Cesárea, Historia eclesiástica V.1). Frecuentemente, se les acusaba injustamente de cualquier clase de motines, incendios, asesinatos… y la justicia del imperio no se mostraba muy clemente. Capturado y hecho prisionero en Jerusalén, donde un motín de jefes judíos había intentado someterlo a tormentos y quitarle la vida (Hechos 22, 25-29), es rescatado de una amenazadora turba por el Tribuno Claudio Lisias (Hechos 23,12-34) invocando su calidad de Ciudadano Romano. Lisias remite a Pablo a la jurisdicción del procurador Félix en Cesárea y posteriormente, el procónsul Porcio Festo, sucesor del procurador Félix, lo envía a Roma donde finalmente, es martirizado. Pablo, es quien nos da más informaciones acerca de los usos musicales de los primitivos cristianos, habla en sus Cartas o Epístolas (Efes.5,19 y Colos.3,16) de los Cantos Sinagogales o Cantos Espirituales (Pneumatiké), usados en la nueva religión, los cuales se dividían en:
Estos hechos también, tienen mucha importancia desde el punto de vista de la formación y desarrollo de la música occidental, ya que con ellos, se establecía pues, la nueva religión en la capital del Imperio Romano y allí, en la clandestinidad de las Catacumbas, mezclaron sus cantos y rituales, síntesis de ancestrales raíces orientales con nuevas melodías, instrumentos y usos musicales de ascendencia grecorromana (ejm. Himno de Oxyrhyncos) para constituirse en una de las más importantes semillas de la tradición musical occidental. A la muerte del emperador Trajano (117), asume el gobierno Publio Elio Adriano, quien había sido adoptado por Trajano. Adriano persigue y dispersa a los judíos, reconstruye Jerusalem y la convierte en colonia romana con el nombre de Aelia Capitolina, excluyendo a los judíos. Desde finales del siglo II, los emperadores, no obstante, tratan de imponer un férreo control al cristianismo, a través de elaborar legislaciones anticristianas para todo el imperio. Surgen de esta manera, la legislación de Septiminio Severo (193-211), quien prohibe el proselitismo judío y cristiano y martiriza a Felicidad y a Perpetua (203); Maximino (235), quien trata de debilitar a la nueva religión cristiana haciendo morir a varios miembros del clero. Y más tarde, las persecusiones que van desde Decio (249-251) hasta Valeriano (253-260) y las sangrientas persecusiones de Dioclesiano (a partir de 292) y su socio Galerio. La situación de los cristianos en el imperio romano cambia sustancialmente, a partir del 306, cuando Constantino I (¿280-337), el hijo de Constancio Cloro con una cristiana (Sta.Elena), se apodera progresivamente de las diferentes porciones en las cuales el emperador Dioclesiano había dividido el imperio; y a partir del año 313 (con el Edicto de Milán del Emperador Constantino) la Nueva Religión podrá ser libremente adoptada por el pueblo. La tolerancia de la religión cristiana por parte del imperio, permitió también, que Jerusalem se convirtiera a partir del siglo IV, en ciudad cristiana y lugar de peregrinación. Para los cristianos, a partir de ese momento el Reino de Dios ha bajado a la tierra y el Emperador será visto por ellos (Cfr.Eusebio, Historia Eclesiástica) como el nuevo Moisés o el nuevo David (Cfr. Jean Comby, Pour lire l’ Histoire de l’ Eglise). En el 315, en las Monedas del Imperio aparecerán los signos cristianos (Monograma de Cristo), la moneda será un instrumento de propaganda religiosa dentro del Imperio. Siguiendo la tradición, el Emperador no puede desinteresarse de los asuntos religiosos, sobre todo cuando ponen en peligro el orden debido en el interior del Imperio. Se establece así, un nexo muy fuerte entre el poder temporal y el poder espiritual. Sin embargo, en este tiempo Constantino reina en Occidente y su cuñado Licinio en Oriente, este último empieza a castigar a los cristianos. Constantino marcha contra él, lo derrota en Crisópolis y queda como único emperador en el año 324; se puede considerar esta última fecha como el verdadero comienzo del Imperio Cristiano. Los cristianos aceptan entonces el Carácter Sagrado del Emperador (Jean Comby, Pour lire l’ histoire de l’Eglise, Edit. Verbo Divino, Tomo I pág. 74), a quien considerarán como el Jefe Temporal o Guía del Pueblo Cristiano. Bajo este título y conjuntamente con el Pontífice, tanto Constantino I, y un poco más tarde Teodosio I, convocarán los Concilios (Iglesia Constantiniana) de Nicea y el oriental de Constantinopla (381), respectivamente. Sin embargo, la religión tradicional todavía estaba fuertemente, arraigada en los dos extremos de la escala social. Los Senadores e intelectuales romanos seguían apegados a la tradición cultural y política con su dimensión religiosa y por otra parte, el habitante del campo (Paganus) y muchos sectores populares, seguían practicando las ceremonias, danzas, cantos y costumbres mágico-rituales que aseguraban el éxito de las cosechas y vendimias, la fecundidad de los campos y del ganado. Hacia finales del siglo III, la estructura del Imperio Romano se comienza a tambalear para derrumbarse. Juliano (331-363) llamado El Apóstata, intenta la restauración del viejo culto imperial. Los cristianos se niegan a aceptarlo y finalmente, antes de emprender la campaña contra la dinastía persa de los sasánidas en la que encontrará la muerte, produce la amnistía general (¡vicisti, galilee!). En el año 380, el Emperador TEODOSIO I, El Grande (378-395), quien trata nuevamente, de unificar el Imperio, proclama al CATOLICISMO RELIGIÓN DEL ESTADO (Iglesia Teodosiana). Los herejes y los paganos son perseguidos, demolidos sus templos y dejan de celebrarse las fiestas paganas. Sin embargo, muchas costumbres y usos tradicionales del viejo imperio romano, tales como los combates de gladiadores en los circos, se mantuvieron hasta entrado el siglo V, cuando a la muerte de Teodosio I, Alarico I (382-410), rey de los visigodos saqueó Roma, raptando a Placidia, hermana del emperador Honorio Flavio (384-423) hijo de Teodosio que había recibido de su padre el imperio de occidente. A partir de entonces los visigodos se establecieron en Aquitania hasta ser derrotados por los francos de Clodoveo I en la batalla de Vouillé (507) y el imperio romano de occidente quedó debilitado y en franca decadencia hasta su definitiva caída en manos de los hérulos de Odoacro (476). Fin de la Música Antigua e inicios de la Música Medieval: La Música al servicio de la Religión La Edad Media tiene como característica de sus inicios, la aparición del Cristianismo. Los primitivos cristianos eran en su mayoría, judíos y continuaron el culto en el templo y en la sinagoga. Este culto era sencillo y consistía en lecturas de las escrituras sagradas, ciertas oraciones y el cántico sin acompañamiento instrumental o con muy pocos instrumentos, de los Salmos tomados del respectivo libro del Torá. Por eso, desde los inicios de la Era Cristiana (época de la Didaché, o de la difusión de la Doctrina de Cristo transmitida a las Naciones por los Apóstoles) obviamente, la música utilizada en las ceremonias del Nuevo Culto tenía profundas raíces heredadas de las Sinagogas judías, influenciadas también posteriormente, por los usos y costumbres Griegas, Romanas, Orientales y en especial, Sirias; así como también, por las culturas de otros pueblos orientales con los cuales había tenido contacto la nueva religión, a través de la predicación de los primeros apóstoles y discípulos cristianos. A las lecturas de los libros sagrados y a los salmos, himnos y cánticos, los cristianos agregaron como nota característica, el Ritual de la EUCARISTÍA (Acción de Gracias), iniciado por su fundador y el cual se realizaba al anochecer seguido de un ágape de acción de gracias. Este oficio, tuvo su origen en la costumbre devocional que practicaban las hermandades religiosas judías de la Refacción en Común, pero con la modalidad de la Comunión establecida por Cristo en la Última Cena (Const. Apostólicas VIII, 5) y que se resumía en cuatro partes fundamentales: 1. El Ofertorio, donde se toman el pan y el vino y se ponen juntos en la mesa. 2. La Oración, para dar gracias a Dios y bendecir al pan y vino juntos. 3. La Partición, o rito de partir el pan para compartirlo. 4. La Comunión, o distribución del pan y del vino. Estas prácticas se iniciaron en lugares privados y en ocasiones ocultos y secretos (Catacumbas,etc.), ya que no podemos olvidar que, durante los tres primeros siglos de la Era Cristiana, los cristianos eran una secta prohibida y perseguida en el medio religioso de la Antigüedad (Cfr.Minucio Félix, Octavius,IX, 6). Por eso también, en los primeros tiempos del Cristianismo, especialmente en Roma, los seguidores de la nueva religión no veían a la música con buenos ojos, porque ella perpetuaba el paganismo romano que le había dado el sentido hedonista (doctrina que considera el placer como el fin de la vida) de exaltar el goce de los sentidos y los placeres de la vida. Por lo cual, los instrumentos estaban prohibidos en los servicios divinos. En algunas poblaciones orientales ocasionalmente, se solían acompañar los cantos religiosos con la Kithara (Cítara, instrumento de cuerdas de origen griego que para tocarlo se colgaba en el hombro con el auxilio de una cinta; solía tener entre siete y doce cuerdas las cuales se tocaban pulsándolas con un plektron o pajuela. Dicho instrumento, estaba relacionado con la práctica poética de la Kitharodia. Más tarde, fue sustituido por la Lira) pero siempre se obviaron los Instrumentos Orgiásticos tradicionales, tales como el Aulos. Sin embargo, por las Epístolas del Apóstol Pablo (Cor.14.8; Ef.5.18), sabemos que los cristianos cantaban por igual dentro de algunas Iglesias HIMNOS litúrgicos (Himnodia) y CÁNTICOS espirituales de carácter popular acompañados de la flauta y en ocasiones, danzados al estilo de las ceremonias paganas grecorromanas y egipcias. Para evitar los abusos y usos inadecuados hacia fines del Siglo III, los Doctores de la Iglesia proscribieron el uso de instrumentos paganos y solo se permitió el Canto sin acompañamiento (Himno de Oxirincos, Egipto, siglo III). Aunque los primeros Padres de la Iglesia Católica (Efrén de Nibisín, Atanasio, Basilio de Cesárea, Gregorio de Nisa, Juan Crisóstomo, Ambrosio de Milán, Jerónimo, Agustín) se interesaron en estudiar los Problemas de la Teoría y la Ciencia de la Música, los Musicógrafos de la Edad Media procedían como si no conocieran la existencia del arte musical fuera de la Iglesia. Esta práctica incidió en que por contraste, la música gozara de la enorme ventaja de verse admitida en el Culto Oficial y en las celebraciones de la Iglesia, papel que se negaba a otras artes. Las principales formas musicales cultivadas por la liturgia cristiana en sus inicios La liturgia (leitos ó latos: público; y ergon: trabajo ó función) cristiana comprende los actos o funciones públicas rituales religiosas. Para los cristianos griegos es sinónimo de Eucaristía; para los cristianos romanos abarca todos los actos del culto religioso. En estos actos se utilizaron desde los primitivos tiempos del Cristianismo, tres formas importantes de música religiosa; como lo hemos señalado antes, estas fueron: El canto de los SALMOS (o Salmodia, llamada de esta manera por consistir en cánticos acompañados por la cítara o la lira pulsada o Psallein) y de los HIMNOS (Himnodia), además de la entonación de CÁNTICOS, legados a la nueva religión por el mundo hebreo. Como hemos señalado, el apóstol San Pablo hace referencia a los Salmos, Himnos y Cánticos en conexión con la vida cotidiana de los cristianos (Ef. 5,19; Col. 3,16). El canto de los Salmos en un principio, era practicado por todos los creyentes incluidas las mujeres y los niños, pero pronto se restringió la participación femenina en el canto de los rituales durante las ceremonias. El pontífice San Ponciano (pontificado de 230-5), dispone la organización, distribución y el Canto de los Salmos en la liturgia, además de la recitación del Confiteor Deo y el establecimiento oficial del saludo: Dominus Vobiscum entre los cristianos. SALMODIA. Como dijimos, el culto religioso de los primeros cristianos giraba en torno a la Didaché, a la Homilía o comentarios de la palabra además de exhortaciones morales, y a la Salmodia o Canto de los Salmos. La recitación semicantada de los Salmos se origina, como sabemos, en el antiguo culto judío, donde se hacía de manera Antifonal (entre dos coros) y luego, Responsorial (solista y coro). Cada Salmo, consta de Versículos con número variable de sílabas y se canta dentro de un mismo tono determinado y atendiendo a un patrón o fórmula que suele contener las siguientes partes: Initium o giro introductorio; Tenor (Tuba o Repercussio) varía el número de notas según el número de sílabas; las partes están separadas por una ligera flexión melódica: Flexa o Mediatio, que también aparecía en el Initium y al final Terminatio o Finalis de cada versículo. Las letras de los SALMOS se toman directamente, de los textos del Libro N° 29 de la Biblia o Torá y en las primeras Órdenes o Reglas Monacales su entonación y canto fueron confiados a un SOLISTA (más tarde llamado Chantre o Cantor, dignidad que se confería en los templos principales; quienes debían vestir con Capa e indumentaria especial para cumplir sus funciones). También se entonan otros cantos al estilo de la Salmodia, cuyos textos se extraen de partes líricas de los Testamentos; estos eran: HIMNODIA o canto de los Himnos, con este término se designa generalmente, a trozos destinados primitivamente al canto de los feligreses y más tarde, reservados a la Schola Cantorum, fueron concebidos en estrofas con metros sencillos (yambo) y adaptación esencialmente silábica del texto a las melodías correspondientes; los himnógrafos más destacados pertenecían a la iglesia en Oriente; ellos fueron, San Telésforo, obispo griego y mártir, quien fue elegido y ejerció el pontificado entre 125 y 136, compuso el himno Gloria in Excesis Deo, que posteriormente, se integraría a la liturgia de la Misa como una de sus partes comunes; San Clemente de Alejandría (¿150-216?) y San Efrén de Siria (c.306-373), llamado La Lira del Espíritu Santo, por la belleza y profundidad de sus poesías e himnos, entre los cuales destaca el Himno en contra las ideas de Bar Daisan (c.154-222) quien había tratado de difundir el gnosticismo y el ocultismo mezclados con el cristianismo y cuyos seguidores, en tiempo de Efrén, continuaban propagando. CÁNTICA o práctica de entonación de los Cánticos, melodías de contenido religioso, populares y sencillas que se interpolan en las ceremonias y permiten la incorporación y participación de todos los fieles, en el ritual y la liturgia. RESPONSORIALES Y RESPONSORIOS. Más tarde, intervinieron los FIELES respondiendo también al Solista con frases muy simples, fórmulas muy breves o puntuaciones (Amén) y alternando con el Oficiante o el Chantre en determinadas ocasiones. Este Canto con Respuestas del Coro recibió el nombre de SALMODIA RESPONSORIAL, o Salmos Responsoriales y Responsorios. Los principales Salmos Responsoriales son el Alleluia (derivados del Hallel judío, aclamación coral de Alabanza a Dios, o canto melismático adornado con largas vocalizaciones y melismas, con variadas fórmulas exclamativas de júbilo hebreo usado, al igual que el Amén, en las Sinagogas) el Gradual y el Tracto, en el Ritual de la Misa, y los Responsorios en el Ritual del Officium. GRADUALES Cuando se comenzaron a realizar las ceremonias litúrgicas en templos, al entonar el Cántico, el Salmista o Chantre, se ubicaba en un sitio elevado en las gradas del Ambón (espacioso púlpito ubicado a ambos lados del Altar). El hecho de cantar desde las Gradas (Gradus) que conducían hasta el Altar, hizo denominar a esta modalidad: Cánticos Responsoriales de Gradas o GRADUALIA (Graduales), los cuales se convirtieron en una parte muy importante del Oficio Divino ya que preceden la proclamación del Evangelio o de las Epístolas y están seguidos del Alleluia. En los Oficios de Difuntos, se entona un Canto que sustituye al Alleluia y recibe el nombre de TRACTUS (Tracto) ANTÍFONAS Posteriormente, a partir de su introducción en la Liturgia Occidental por parte de San Ambrosio, se hizo frecuente el Canto Alternado entre DOS COROS, el cual recibió el nombre de CANTO ANTIFONA, y fue aceptado y autorizado por el papa Dámaso I (pontificado 366-384). Desde el Siglo II, todas estas formas se cantaban aplicando tres de los Modos de la citarodia grecorromana que pasaron a ser los más usuales entre la nueva religión. Estos Modos fueron los tres favoritos del Sistema Diatónico Clásico, es decir, el Modo Dórico (de Mi), el Yastio o Hipofrigio (de Sol) y el Eolio o Hipodórico (de La). Los otros Modos, el Frigio o Modo Aulético que se relacionaba con el culto a Dionisos (Baco) y el Modo Lidio, que tenía connotación sensual o frívola, fueron desechados por el culto cristiano. Vale la pena recordar que, es precisamente, durante el siglo II y comienzos del III, cuando se empieza a manifestar un Arte Cristiano propiamente dicho, con representaciones de escenas evangélicas y de símbolos tales como el ancla y en especial, el pez ya que la palabra griega ichthys, pez, contiene las iniciales de Iesous Christos, theou uiós, frase que se traduce: Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador. NUEVOS CAMBIOS A PARTIR DEL SIGLO III En el seno de la Iglesia durante el siglo III, EL LATIN REEMPLAZA RAPIDA Y PROGRESIVAMENTE AL GRIEGO EN LA LITURGIA Y LOS OFICIOS. La música litúrgica cristiana comienza a tomar un carácter original que la diferencia del resto de la música antigua. Esto, a pesar de las múltiples raíces y voces griegas que perduraron en vocablos tales como: Cristo: el ungido Iglesia: el pueblo Bautismo (bausto): sumergir Obispo: supervisor Diácono: el que muestra o exhibe las imágenes Ágape: Banquete ritual Kyrios: Señor (se reservaba para Dios y para Cristo) Igualmente, en esta época se desecha y olvida la Notación Musical Alfabética Griega, que aún persistía durante el siglo II (Cfr. Gaudencio) y se sustituye por caracteres latinos. San Ponciano, cuyo pontificado ocurrió entre 230 y 235; ordenó el Canto de los Salmos y el uso del saludo Dominus vobiscum. Y SAN PACOMIO, quien vivió entre el 290 y el 346; monje anacoreta, fundador de las primeras Órdenes Cenobíticas o de Vida Comunitaria y Reglas en el Alto Nilo, Egipto y otros territorios orientales del siglo IV, impuso a los monjes la condición de ser buenos cantores de Salmos y así, los monasterios y abadías comenzaron a desarrollar el CÁNTICO DEL OFFICIUM religioso. La transmisión de la enseñanza musical en este tiempo, se hace en los claustros y a viva voz. El OFFICIUM o DIVINUM OFFICIUM que consiste en el rezo y cántico de las Horas Canónicas; es el servicio religioso celebrado a distintas horas del día, es decir del tiempo que durante el día, el monje dedica a la alabanza de Dios, el cual fue dividido en: Horas Mayores 1. Ad Matutinum o Maitines, oficio nocturno, antes de nacer el día; 2. Ad Laudes o Laudes, al nacer el día; 3. Ad Vesperas o Vísperas, al final del día; 4. Ad Completorium o Completas, antes de recogerse. Horas Menores 1. Primam, después del Laudes; 2. Tertiam, a media mañana (más o menos 9 a.m.) 3. Sextam, al mediodía y 4. Nonam a media tarde (cerca de las 15 hrs.), las cuales eran cantadas entre el nacimiento y la puesta del sol. Las Vigilias vinieron a engrosar estas costumbres y se realizaban los días en los cuales no se celebraba Eucaristía. Resulta interesante acotar que durante el siglo III, San Urbano I, romano de nacimiento, elegido Pontífice en el 222, hasta su martirio en el 230; convirtió al cristianismo a Santa Cecilia en ese mismo año 230, y en el lugar donde la martirizaron, Trastevere, hizo construir la Iglesia donde reposan los restos de la Santa, convertida en Patrona de los Músicos. Como señalamos anteriormente, en el Siglo IV siendo Pontífice San Melquíades (pontificado:311-314), el Emperador Constantino I El Grande (¿280-337), hijo de Constancio Cloro, triunfó sobre el Emperador romano Marco Aurelio Valerio Majencio (¿280-312), quien murió ahogado en el Tíber (312) en la Batalla del Puente Milvio a las puertas de Roma. Constantino, luego de su triunfo se convirtió al Cristianismo (In hoc signo vinces). Luego, al año siguiente, hace público el Edicto de Milán (313), con el cual aseguró a los cristianos igualdad de derechos, garantizó el libre ejercicio de su religión; autorizó oficialmente el canto y la música en la liturgia cristiana y no se opuso al desarrollo de los mismos. Ya hemos dicho que los símbolos cristianos comienzan a aparecer públicamente en las acuñaciones de monedas (315) y como dijimos, muchos cristianos aceptan la autoridad del emperador (Pontifex Maximus) como emanada de la voluntad divina y le considerarán como Guía del Pueblo de Dios, Nuevo Moisés o Nuevo David (Jean Comby, Pour lire l’ histoire de l’Eglise, Edit. Verbo Divino, Tomo I pág. 74). Así, leemos en Eusebio, Obispo de Cesarea (¿265-340) …los que habíamos puesto nuestras esperanzas en el Cristo de Dios, rebosábamos de un gozo indecible, y para todos florecía una alegría divina en todos los lugares que poco antes se hallaban en ruinas por las impiedades de los tiranos… (Eusebio, Historia Eclesiástica, X, 2.9, Edit.CLIE). El emperador incluso, prohíbe la magia y la práctica muy común de los haruspicios (costumbre que desde los etruscos, consistía en la adivinación por consulta de las entrañas de los fallecidos, en especial, del hígado), aumenta las prohibiciones además, adversa y persigue a los herejes y disidentes como Arrio (318), quien negaba la unidad y consubstancialidad de la Trinidad, la divinidad de Jesucristo y componía canciones para propagar sus ideas. En el siglo IV se multiplican las sedes episcopales. Para evitar la agitación, con la aprobaciónn del Pontífice San Silvestre I (314-335), en 325 el emperador Constantino convoca el primer Concilio Ecuménico (Universal) en Nicea de Bitinia, más allá del Bósforo, al cual concurrieron unos 300 obispos. Será la primera reunión de la mayor cantidad de grandes personalidades de la iglesia. El Concilio entre otras cosas, condena el Arrianismo, formúla el Credo in unum Deum, y a partir de entonces, se produce una vasta cantidad de nuevos Himnos y Cánticos cristianos de variados estilos y tendencias en los diferentes Templos e Iglesias y Sedes Episcopales. (Eusebio, Vida de Constantino III, 15-16). Los últimos templos paganos dentro de las fronteras del imperio son destruídos, en Alejandría hacia el 389 y en Cartago en 399. San Hilario, Obispo de Poitiers (¿315?-367), impulsa el desarrollo de la Himnodia (vgr. Gloria in excelsis Deo) y de la modalidad de Canto Llano conocida como: Canto Galicano, práctica que continúa y refuerza en ese mismo Siglo IV, San Ambrosio, Padre de la Iglesia y Obispo de Milán (340-397), quien, a su vez, introduce el Canto Antifonal e Himnal, conocido como Canto Milanés o Ambrosiano, de uso oriental en las Iglesias de Occidente,…Secundum morem orientalium partium… Utiliza una estructura secuencial en melismas y despoja a las melodías litúrgicas de los elementos superfluos para que fuesen más populares. (Canto Ambrosiano -hacia el 386- con dos semicoros y una pequeña doxología o fórmula de abanza a la Stma. Trinidad como estribillo, el cual se mantiene en nuestros días dentro de la Liturgia del Duomo de Milán). San Ambrosio, inicia la fusión de la Sinaxis Cristiana con la Eucaristía, ritual que traslada al mediodía y denomina, al nuevo rito de la Hora Messa resultante de esta fusión: MISSA, definiendo claramente las partes rituales comunes que la integran, llamadas Ordo Missae (San Agustín, Confesiones, Libro IX, Cap.7). El Oficio de la Sinaxis, consistía, según la descripción de San Justino (c.100-c.165) padre de la iglesia, natural de Jordania (Naplusa), autor de la Apología de la Religión Cristiana y mártir del Siglo II (c.165), en: 1. Saludo Inicial, que daba el celebrante con respuesta de la iglesia. 2. Lección. 3. Lección o Lecciones separadas por Salmodia. 4. Salmodia principal. 5. Sermón 6. Despedida de los Catecúmenos (o sea, los no bautizados, no considerados aún como miembros de la iglesia). 7. Oraciones finales. 8. Despedida de la Iglesia. A partir del siglo IV, queda constituida la MISSA como el CENTRO (al Mediodía) de la Liturgia y del Officium, dividiendo así, las Horas Canónicas. También, desde el año 325, la Iglesia Cristiana establece oficialmente y con carácter obligatorio el Domingo como el Día Feriado o Día del Señor. Estos usos y costumbres se oficializan y generalizan a partir del año 380, cuando, como dijimos, el Emperador Teodosio I, con el Edicto de Tesalónica declara a la Religión Cristiana como Religión Oficial del Nuevo Imperio Romano (Jean Comby, Pour lire l’ histoire de l’Eglise, Edit. Verbo Divino, Tomo I). Este Ritual de la Missa se propaga entonces rápidamente, desde Milán hacia otros territorios dominios de la Iglesia latina. La Missa, compuesta por cinco (5) partes distintas y Comunes del Ordinarium que aún se conservan (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus -con su Benedictus- y Agnus Dei), pasa entonces a ser, desde el punto de vista musical, una de las Formas Musicales más antiguas e importantes de la tradición musical sagrada de la cultura occidental. Vale anotar que a principios del siglo IV, María, hermana del monje San Pacomio, había establecido la primera comunidad monástica femenina en el Alto Nilo. Podemos afirmar además que, para el año 400 el OFFICIUM (Divinum Officium) practicado, era ya casi idéntico en todas las comunidades monásticas tanto de Oriente como de Occidente. También la iglesia armenia se organiza en el siglo IV; el armenio pasa a ser lengua culta en los inicios del siglo V con San Mesrop (m.441), creador de un alfabeto. El cristianismo se implanta en los países del Cáucaso: Santa Nina, una esclava raptada a los romanos, convierte a la ciudad de Georgia y Wulfila (m.383) convierte a los germanos al cristianismo. Sin embargo, en el siglo V, muchas de estas iglesias de fuera del imperio no aceptan las decisiones de los concilios de Efeso (431) y Calcedonia (451). OTRAS INFLUENCIAS A fines del Siglo V (Temprana Edad Media), en el año 476, el pueblo germánico (uno de los pueblos genéricamente llamados Bárbaros, que tenían ya tres siglos, desde el S. II coexistiendo con el Imperio Romano, en ocasiones como invasores y en otras como aliados) de los hérulos comandados por su Rey Odoacro (m. 493; hijo de un ministro de Atila), destronan al último emperador romano Rómulo Augústulo e INVADEN LA PENINSULA ANTE EL DECADENTE IMPERIO. Cabe recordar que el Imperio Romano de Occidente tuvo como primer Emperador a uno de los hijos de Teodosio I, Flavio Honorio (395-423) y se prolongó hasta la caída de Rómulo Augústulo. A la caída del Imperio Romano de Occidente (476), la tradición musical greco-romana se mantuvo en el seno de la recién fundada Iglesia Cristiana, cuya sede principal se había establecido en Roma, y de sus comunidades monásticas. Europa sufre estas sucesivas invasiones de Germanos, Hunos, Alanos, Vándalos, Suevos, Burgundios, Ostrogodos, Visigodos y más tarde los Árabes, las cuales se producirán a lo largo de cinco siglos y se integrarán parte de los usos y costumbres de los invasores a los pueblos dominados, principalmente en la casi totalidad del territorio de la Península Ibérica. Entre el siglo III y el V, surgen y son acogidas algunas herejías como el arrianismo que será oficial para los germanos y visigodos hasta la conversión de Recaredo I en 589, este rey visigodo de España de 586 a 601, convocó el III Concilio de Toledo, el cual prohibió los cantos profanos y danzas que eran usuales dentro de las iglesias; y otras como, el pelagianismo y el nestorianismo. No obstante, y con algunas excepciones, los reyes godos respetan en Italia (del 493 al 552) los residuos musicales de la cultura clásica grecorromana consistente en la música para Cítara y Lira y las canciones acompañadas con ellas en los banquetes profanos. De allí que la música de los primitivos cristianos fuera esencialmente, vocálica ya que el acompañamiento instrumental, como vimos, estaba asociado a usos y costumbres no acordes con el espíritu austero de la nueva religión. La condenación de los espectáculos teatrales y circenses por parte de la religión cristiana encuentra apoyo en los reyes visigóticos. Teodorico el Grande (¿454-526), rey de los ostrogodos o godos del Este, pueblo germánico que invade Italia; intenta sin éxito reconstituir el Imperio de Occidente y funda una monarquía que será destruida por Justiniano en 552; destierra de su palacio los instrumentos, incluso el órgano hidráulico (Hydraulis), las composiciones corales y el virtuosismo instrumental, las juglaresas cantoras y demás residuos del viejo imperio. Los germanos aportaron varios instrumentos musicales, en especial, cuernos dorados o krumphorn y lures de bronce o loures, así como las flautas de huesos y clarines para usos ceremoniales y rituales. Comienza aquí en el siglo V, la Historia de la Música Medieval Europea u Occidental y se extenderá hasta las proximidades del siglo XV. Grecia y Roma configuraron unos esquemas culturales y mentales que influyeron definitivamente, en la futura manera de pensar y hacer de los pueblos del viejo Continente, que al llegar a la Edad Media adquieren homogeneidad y se convierten en el germen del nuevo ideario occidental. Nota: El Emperador Constantino trasladó la capital del Imperio a Constantinopla en 330. Con la división del Imperio por Teodosio I en 395, se establece el Imperio Romano de Oriente, que tiene como primer emperador a Arcadio (395-408), primogénito de Teodosio I y dura hasta el siglo XV, con la Caída de Constantinopla en manos de Muhamad II, el 29 de mayo de 1453, quien vence a Constantino XI, el cual murió defendiendo la ciudad. La Schola Cantorum La conformación de la llamada Schola Cantorum, primera escuela de cantores litúrgicos, había sido iniciada ya en el Concilio de Laodicea (Siria, Asia Menor) en el año 350, para proteger a los cantores legales contra los abusos de usurpadores indeseables que adulteraban los usos litúrgicos. Su consolidación definitiva tiene lugar en el año 390 cuando el Concilio de Cartago fija las normas para el Oficio de Chantre o Cantor. La Schola Cantorum, es una organización concebida como un grupo de músicos expertos cantores y jóvenes aprendices que preparan, componen e interpretan los cantos sagrados para las Basílicas, Catedrales e Iglesias mayores; se dedican a rescatar, retomar y estudiar las composiciones más antiguas para recomponerlas y además, amplían el repertorio con nuevas obras. La Schola constaba regularmente de siete (7) cantores, tres de los cuales se desempeñaban también como solistas. Al cuarto cantor o cantor secundario, se le solía llamar Archiparafonista o archi-cantante secundario; y los restantes tres cantores eran los Parafonistas o cantantes secundarios. Se empleaba también voces infantiles de las Escolanías para las octavas paralelas. Este modelo de agrupación se aplicó en casi toda Europa y de manera especial en Metz, St. Gall y Tours. Más tarde, en el Siglo VII, el Papa Gregorio I, le aseguró su perpetuación a la Schola Cantorum, destinándole dos edificios cerca de la Basílica de San Juan de Letrán. En uno de ellos se alojaban los Cantores y el Clero de la Iglesia Papal; y en el otro, funcionaba un Orfanato u Hospital (Schola Cantorum, quæ pridem orphanotrophium vocabatur, A.W.Ambros, Geschichte der Musik II, 13) donde se educaba y entrenaba a los futuros coristas, es decir, donde se formaban las Escolanías. El Canto Llano y la Música Litúrgica Cristiana Cuando el Emperador Constantino traslada la capital del Imperio a Constantinopla (330), ya Roma había comenzado a perder prestigio. A partir del año 522, queda reducida a mera capital de provincia del Imperio Bizantino y como consecuencia el movimiento intelectual y espiritual romano experimenta un descenso de nivel para ser simple ciudad receptora de los movimientos culturales del este. Sin embargo, desde el siglo IV, con el fortalecimiento y rápida expansión del cristianismo se desarrollaron varios arzobispados y conventos, que acumularon prestigio e importancia en forma relativamente, independientes de Roma. Los Papas o mejor dicho, los Obispos de Roma, de los siglos IV, V, aportaron mucho a la organización y sistematización de la música litúrgica y del Canto Llano: cantinelas litúrgicas de diverso tipo de origen paleocristiano, una manera de cantar con voces iguales, ritmo lento, uniforme y una melodía de extensión limitada, sin la inclusión de lirismos personales por parte de los intérpretes, derivada de la mezcla entre las tradiciones griegas, sirias, romanas y los usos y costumbres religiosas judías; especialmente, Dámaso I (¿304?-384), nacido en Guimarães, Portugal, sucesor Liberio en el 366 y a quien se debe también la introducción del tradicional canto judío del ALLELUIA aún fuera del Tiempo Pascual, en especial los Domingos; León I Magno (de 440 a 461, quien logra negociar la retirada de Atila en 452); Gelasio I; Símaco (de 498-526); y los papas a partir del siglo VI, Bonifacio II (Papa de 530 a 532) Juan II (Papa de 533 a 535); y Juan III (Papa de 561-574). Esta forma de hacer música, ignora la atracción ejercida por la Tónica sobre los demás grados de la gama. Emplea Escalas Modales donde las notas permanecen independientes, estando ordenadas y no subordinadas a una fuerza atractiva central. Por eso proyecta no sólo una impresión de grandeza sino simultáneamente, una sensación de dulzura, de manera especial, en las cadencias. Nobleza del lenguaje, igualdad del canto unisónico y otras características que logran producir una maravillosa sensación de serenidad. Es importante señalar y dejar claro que la Notación Cuadrada para el Canto Gregoriano o notación romana, sólo se desarrolló a finales del siglo XI e inicios del XII, tomando como punto de partida los primitivos neumas (punctum, virga, podatus o pes, clivis o flexa, scandicus, climacus, torculus y porrectus) o indicadores no de alturas de tono sino de direcciones, utilizados en el norte de Francia y Aquitania. La Reforma Gregoriana del Siglo VII En el siglo IV, San Siricio I (pontífice 384-399) se hizo llamar Papa (del griego, Padre) y a partir del siglo VII, Bonifacio III, quien ejerció el Pontificado desde el 19.II.607 y murió el 12.XI.607, Estableció que el único obispo universal fuese el de Roma, por lo tanto: el Papa. A partir de entonces, se difunde y acepta el concepto de papado universal, como Petri Apostoli Potestatem Accipens (Cfr. Jean Comby, Pour lire l’ Histoire de l’Eglise, Vol. 1, pág.106).
Sin embargo, la proliferación de usos, costumbres y tradiciones de variados orígenes exigía la necesidad de una unificación en el ritual y la liturgia y el Obispo de Roma, ahora Papa en su carácter de Pontifex Maximus y cabeza visible de la iglesia, reclamaba la conducción de la nueva religión. Así, Roma con la autoridad papal, se aferra a las tradiciones propias y establece el predominio del Rito Romano.
En el siglo VI (definitivamente será en 1054. Cfr. Pág.81), a pesar del esfuerzo de los emperadores por mantener la unidad dogmática y política, el Oriente se independiza del Occidente. A fines de ese mismo siglo VI, en el 589, el Concilio de Toledo prohíbe una vez más, todos los cantos profanos y danzas que eran usuales, como hemos dicho, dentro de las iglesias ya que, con la invasión de los Bárbaros y la extensión y difusión del Cristianismo, la proliferación y características variadas de las obras de valor religioso y musical dentro de la Primitiva Iglesia, en la cual encontramos mezcladas las tradiciones sirias, griegas, latinas, gálicas, hispanas y ahora, elementos visigóticos adquirió proporciones preocupantes. Varios pontífices mostraron su interés en la búsqueda de solución a tan grave situación; y en especial el Papa Gregorio I, Magno, el cuarto grande entre los padres latinos de la Iglesia; nacido hacia el 540; en el 570 fue nombrado Præfectus Urbis de Roma y elevado al Papado en 590, hasta su muerte en 604. Con su revisión pastoral se abrió al mundo germánico, fomentó el rezo y canto del Officium y, en aras de preservar la unidad de la Iglesia, estableció una importante Reforma para la unificación del culto, la liturgia y el canto. CODIFICACION DE LA LITURGIA Y DE LOS CANTOS LITURGICOS. Hasta el siglo VII, como acabamos de señalar, había diferentes Modalidades de Liturgias y formas de Cantar dentro de la Religión Cristiana (romana; milanesa o ambrosiana; española, mozárabe o visigótica; litúrgias galicanas; irlando-británica o céltica; bizantina; siriaca oriental y siriaca occidental; copta o egipcia; etc.). La organización sistemática de la música litúrgica debe haber ocurrido en tiempos de Gregorio I y se prolongó durante los siglos siguientes a su pontificado. Según el musicólogo y compositor belga del siglo XIX, François Gevaert (F.A.Gevaert: El Origen del Canto Litúrgico, 1890), esta transformación definitiva se completa con la acción posterior de los papas Gregorio II (715-731) y Gregorio III (731-741). Para la llamada Reforma Gregoriana, que dará su nombre al Canto Gregoriano, tradicionalmente, se ha tomado el año 590 como fecha definitiva dentro del proceso de consolidación de las melodías gregorianas. Esta manera de cantar se extiende por toda la cristiandad occidental, predomina durante el románico y llega a España en el siglo XI. Los cantos de las dos formas del Oficio Divino Católico (El Monástico y el Catedralicio) se ordenan entonces, y se recopilan, según el Año Eclesiástico, en dos (2) libros, a saber: El Graduale Romanum el cual contiene los cantos que cambian en cada Misa según el Calendario Litúrgico (Propium): Introitus, Graduale, Alleluia, Tractus (en Cuaresma y Réquiem), Secuencia (Fiestas y Réquiem), Offertorium y Comunio; y también, los cantos para las partes fijas (Ordinarium): Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus con Benedictus, Agnus Dei; luego el Réquiem y otros. Y el Antiphonale Romanum en el cual se encuentran los cantos para el Officium de cada día: Laudes, Primas, Tercia, Sexta, Nona, Vísperas, Completas. Y un libro adicional para los cantos nocturnos: Maitines o Liber Responsoriale. De acuerdo con la extensión misma de las melodías gregorianas se emplea el Tetragrama (pauta de 4 líneas) para escribir las notas o Neumas, los cuales a partir de formas primitivas, se desarrollaron en la Edad Media hasta convertirse en las formas cuadradas (punctum quadratum) y romboidales (punctum inclinatum), que aún conocemos. Se utilizan también, Neumas para dos notas: Pes seu Podatus; para tres notas: Porrectus, Scandicus, Salicus, Torculus y Climacus; y para cuatro o más notas: Porrectus flexus, Pes subbipunctis, Torculus resupinus y Climacus resupinus. Además, existen otros Neumas: Epiphonus, Pressus, Ancus y Quilisma, los cuales no se refieren a la altura del sonido, sino al modo de ejecución de los mismos. Se emplean en el Gregoriano, Dos (2) claves, la de Ut o Do y la de Fa, las cuales pueden ser colocadas en diferentes posiciones dentro del Tetragrama. La Reforma Gregoriana convierte pues a Roma en el CENTRO INDISCUTIBLE del desenvolvimiento de la Música Eclesiástica y de la Música en general. Llevados los elementos orientales a occidente, Roma los examinó, seleccionó con todo cuidado lo que consideró más conveniente y cualitativamente mejor y tras remodelar, pulir, fusionar y mezclarlos con los materiales existentes tanto en Roma como en Milán y la Galia, creó algo nuevo que venía a convertirse en el Vínculo Universal tan requerido para reunificar la fracturada unidad; surge así: El Canto Gregoriano, que como hemos visto, proviene de una mezcla y síntesis de cantos litúrgicos judíos y melodías rituales cristianas de Egipto, Siria y diferentes partes de Europa, influyen en su formación:
El Repertorio que se canta, en el Gregoriano consiste en piezas extraídas de las Sagradas Escrituras, en especial, del Libro de los Salmos y composiciones eclesiásticas utilizadas desde la antigüedad cristiana. Se le suele conocer como: La palabra de Dios cantada. Lo cantan los sacerdotes, el pueblo, los ministros, acólitos, lectores, diáconos y los Solistas-Cantores (Chantres) formados para esta disciplina de los cantos litúrgicos y reunidos en la Schola Cantorum. Esta Nueva Cultura Musical fue llevada por la fuerza misionera integrada por las órdenes y reglas monásticas de la Iglesia, en especial la Orden Benedictina que había sido fundada por San Benito de Nursia (¿480?-547) en 529, a través de la Galia, Britania, la Península Ibérica, Lombardia y los Alpes hasta la Europa Central. Así fueron surgiendo los nuevos Arzobispados como el de Canterbury; poco después el monje irlandés Gallus o San Galo (553-646), fundó entre los Alpes y el Lago de Constanza (Suiza) la ermita y luego Abadía de Saint-Gall (614) o Sankt Gallen, la cual se constituyó en uno de los centros culturales más importantes durante la Edad Media; y más tarde hacia el siglo VIII, el monje británico Winfrid (680-754) conocido como San Bonifacio (quien en representación del papa Esteban II, consagró rey a Pipino El Breve, se convirtió en Apóstol de los Germanos y luego murió martirizado por los frisones en los Países Bajos), reorganiza la iglesia franca, funda ayudado por Pipino y Carlomagno, varios obispados, abadías y el Arzobispado de Maguncia (747). El siglo VII señala además, el comienzo de una Teoría y Ciencia Medievales de la Música, cuyo basamento gira alrededor de la Iglesia Católica y del Pontificado Romano. San Isidoro de Sevilla quien como vimos, ejerció gran autoridad y supo exigir y hacer cumplir los acuerdos del IV Concilio de Toledo (633), presidido por él y en el cual se concedía especial importancia a la interpretación de los Himnos en el culto, como signos que no debían nunca omitirse en los servicios y ceremonias de la Iglesia. No vaciló en afirmar: ...Tam turpe est nescire musicam, quam nescire litteras (Etymol. Cap.14). El nos aporta además, importantes datos acerca de los instrumentos populares y tradicionales heredados desde el imperio romano, en la música de los siglos VI y VII, menciona y enumeras entre ellos: Acitabulum, instrumento de percusión en forma de copa; Bucina, tipo de corneta parecido al trombón; Tuba, trompeta de largo tubo. Cithara, Lira; Barbiton, rabel o lira; Calamus, espécie de flauta de caña; Classicum, trompeta ceremonial de fanfarrias; Cornu, canutillo o tubo; Fides, Lira clásica; Fidicula, pequeña lira de cuerdas; Fistula, caramillo; Indica, cítara india; Lyra, al comienzo, caparazón de tortuga en cuyos extremos se sujetaban cuerdas tensas; Organum, nombre dado a partir de esta época, al instrumento de viento Hydraulis, inventado por Ctesibius; Psalterium, instrumento parecido a la lira pero de cuerdas percutidas; Pandura, especie de zampoña con varios tubos de caña de diferentes tamaños sujetos, uno al lado del otro y formando escala musical; Pectem, arpa de veinte o más cuerdas; Phoenice, cítara fenicia; Sambuca, tipo de flauta; Sistrum, pandereta de bronce de origen egipcio; Simphonia, pieza cóncava de madera cuyos sonidos se producían al ser golpeada por pequeños bastoncitos o baquetas de madera; Tibia, flauta de hueso; Tintinnabulum, pequeña campana; Tympanum, tambor. |