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Indice
La música en la antigua Grecia o el preámbulo de la música occidental La música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental Latinoamérica
y su música autóctona El siglo VIII - Pipino"El Breve" y Carlomagno La música en la civilización occidental - La música medieval Del renacimiento al barroco: Nueva visión musical Principales géneros musicales del siglo XIII La música desde el renacimiento hasta el surgimiento de la ópera La Teoría Musical y la Música Instrumental en el siglo XVI La Música en Venezuela durante el siglo XVI El Siglo XVII y el surgimiento de la Opera El Barroco- La Opera Italiana - Revolución Musical del siglo XVII La Música del Barroco al Clasicismo La Música en Venezuela durante el siglo XVII Aparición de la Orquesta - Los Grandes Violines y la Música Instrumental Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII Características estéticas del Barroco Musical La Música en Venezuela durante el siglo XVIII Gluck, La Reforma de la Opera y su importancia Aparición y consolidación de la Sinfonía - La Orquesta Sinfónica Los Primeros Músicos Románticos Venezuela y su música hacia el siglo XIX De Wagner, Brahms, el Renouveau Francés y Verdi, hasta los inicios del siglo XX De Berlioz al Renouveau dramático y sinfónico Francés El Jazz y el Rock - Algunos Hitos de la música en Norteamérica Música y Musicología - Los Elementos de la Música De Musicología - Musicología Histórica - Musicología Sistemática - Musicología Aplicada ------------------------- |
Beethoven o la Gran Transición Hacia el Romanticismo Los años precedentes a la Revolución Francesa se caracterizan por gran agitación y turbulencia política en toda Europa; desde la América, al mundo lo recorre una oleada de libertad. En ese ambiente los espíritus jóvenes alemanes hacen patente su inquietud, lo cual convierte a Alemania en la cuna de las anticipaciones violentas o reflexivas que dieron decisivo impulso a la renovación cultural y literaria del siglo, convirtiéndola en la cuna de los fermentos románticos. No debemos incurrir en el error tradicional de tratar de establecer una fecha exacta de nacimiento para el Romanticismo Musical. Sus raíces las encontramos en el campo de la filosofía y la teoría política inspirada por los principios liberales que desembocan en 1789 en la Revolución Francesa. De ser mero espectador durante el siglo XVIII, el pueblo pasó a ser actor y protagonista en el siglo XIX. Las revoluciones liberales y socialistas formaron un frente muy similar que culmina en el nacionalismo empeñado en sacudir las dominaciones extranjeras. El capitalismo impone nuevos esquemas en su afán de controlar las actividades mediante el monopolio comercial. Los procesos industriales adquieren nuevas perspectivas ante la automatización y la producción en masa. Se colectivizaron hombres y materiales, y se vieron inmediatamente, afectadas muchas de las pequeñas industrias. Surgen nuevas ciudades al lado de nuevas industrias y la religión y la filosofía también propulsan la organización eficiente: en materia de religión, se engloba al Protestantismo versus Catolicismo. En materia filosófica, se exponen las teorías universales (Weltgeist ó espíritu del mundo) de Hegel y la teoría del cosmos de Humboldt. Culmina el siglo XVIII con Emmanuel Kant (1724-1804), quien establece las bases del idealismo, secularizando las soluciones metafísicas del racionalismo y convirtiendo sus objetos en ideas o principios. En 1776 se liberaliza el pensamiento económico con la obra de Adam Smith, La Riqueza de las Naciones. En el terreno político se implantan, primero en teoría y más tarde en la práctica, los principios de Igualdad, Libertad y Fraternidad esbozados por J. J. Rousseau en el Contrato Social desde 1762. En el plano religioso, la convicción acerca de la Libertad de Ideas propone un trato de igualdad a todos los credos y postulados. Entre los años 1789, con la Toma de La Bastilla y la derrota y caída de Napoleón en 1815, Europa se ve sometida a guerras, confusión, privaciones, cambios filosóficos y literarios. En las letras, destacan los novelistas franceses Madame de Staël (1766-1817), con la publicación de su Alemania (1813) que contribuye a difundir las corrientes románticas; François René de Chateubriand (1768-1848), Stendhal (Henry Beyle, 1783-1842), Honoré de Balzac (1799-1850), Alphonse Lamartine (1790-1869), Victor Hugo (1802-1885), Théophile Gautier (1811-1872) y Prósper Mérimée (1803-1870). En Alemania surge la obra literaria de Johann Wolfgang Goethe (1749-1832), quien publica sus Cuitas de Werther (1774) obra que populariza el suicidio por causa de amores contrariados, y su creación filosófico-poética: Fausto; Friedrich Maximilian von Klinger (1752-1831), Jakob Michael Lenz (1751-1792) y Friedrich von Schiller (1759-1805), quien escribe su obra Los Bandidos (1782) y su An die Freude o Himno a la Alegría (1785); autores estos, que reafirman los derechos del sentimiento sobre los de la razón y el de la novedad original contra las tradiciones convencionales, dando lugar a la llamada escuela del Sturm und Drang (nombre de un drama de Klinger titulado: Tormenta e Ímpetu, 1776), el cual consagraba la libertad sin límites al espíritu creador y cuyo patetismo fue, en realidad, la demostración del estado transitorio de un pueblo y no una fuerza permanente. Pero los efectos del Sturm und Drang crearon una crisis romántica en todos los clásicos. Los hombres se vieron de pronto insertados en una sociedad que, por obra de las circunstancias, llevó a la nación alemana de la esclavitud económica a un libre ordenamiento moderno; de una autocracia principesca a la participación de la clase media en el gobierno; del dominio de la nobleza y las cortes a la afirmación de los derechos del ciudadano. Se preparaba así, a la sombra de las formas supervivientes del clasicismo, la expansión ya cercana de un romanticismo naciente ya, tal vez, desde la Empfindsamkeit de finales del Barroco. Se difunden además, en estos años, las obras literarias de Ernst Theodor Hoffman (1870-1822), Adalbert Stifter (1805-1868), Eduard Mörike (1804-1875), Heinrich von Kleist (1777-1811); y las obras de los británicos Algemon Charles Swinburne (1837-1909), las atormentadas e impetuosas de Lord George G. Byron (1788-1824); la poesía lírica y romántica de Percy B. Shelley (1792-1822), y las novelas de Walter Scott (1771-1832). Así, el Romanticismo Musical se nutre de estas ideas e incorpora a la Música la noción de expresividad entendida como factor consubstancial de la confidencia que el compositor nos hace a través de su creación, para integrarnos a su problemática ideológica o sentimental. El verdadero romántico no podía ni quería ser naturalista, es más, lo rechazaba. En el Romanticismo privaba el entusiasmo por la unión de todas las artes. El romanticismo no conocerá el equilibrio y la mesura de lo clásico. El objeto de sus esfuerzos es el Hombre como centro de la sensación, como punto focal de todo sentimiento. Lo que separa al Romanticismo del Sturm und Drang (revolución que remató en el más puro clasicismo; en el orden y la armonía) es la naturaleza positiva y constructiva de aquel, en contraste con el afán destructivo y aniquilador de su predecesor. El romanticismo evoluciona a partir del mismo siglo XIX e irá asumiendo diversas facetas tales como el naturalismo, el verismo, el realismo, el realismo extremo (scapigliatura), el decadentismo y el simbolismo, hasta llegar al impresionismo (1874). Cada una de estas facetas afectará de alguna manera a los compositores y por supuesto, a sus obras. El siglo XIX abre un nuevo panorama al repertorio del Gran Órgano con las modificaciones estructurales que aporta Aristide Cavaillé-Coll (1811-1899), quien logra adaptarlo a las sonoridades de la orquesta romántica. Es importante señalar que, desde finales del siglo XVIII y de manera especial, durante la primera mitad del siglo XIX como consecuencia de la Revolución Industrial, tiene lugar un intenso movimiento de creación, producción y difusión de numerosos instrumentos musicales, así como también, la modificación y renovación de muchos otros que ya existían. El desarrollo y perfeccionamiento de los mecanismos de llaves, pistones, así como la introducción de nuevos y mejores materiales para la producción en serie, unidos al incremento lógico y creciente de las ediciones, trascripciones y publicaciones de partituras de muchos compositores, contribuyen a la popularización de multitud de obras, incluídas las óperas, cuyas versiones instrumentales para las Harmoniemusik y Bandas Militares, hacen que nuevos y numerosos públicos conozcan y se acerquen al hecho musical que les había sido inaccesible hasta el momento. Un ejemplo de ello. es la ópera de Carl M. von Weber, Der Freischütz, estrenada el 18 de junio de 1821 en el Royal Playhouse de Berlín bajo la dirección del mismo compositor; al año siguiente eran trascritos en Leipzig para Harmoniemusik y publicados por el editor Hofmeister, 12 de los 17 números de la ópera en reducción para flauta, 2 clarinetes, 2 oboes, 2 cornos, 2 fagotes, contrabajo y percusión. Y en 1823, se publica otra versión para Banda Militar realizada por Friedrich Weller, esta vez editada en Berlín y por la casa musical Schlesinger. Estos hechos, contribuyen en mucho, a la popularidad que tal ópera alcanza. Y de esta manera, a muchos compositores le serán encargadas obras y trascripciones de obras para estas novedosas agrupaciones de instrumentos de viento y percusión. (Cfr. Mismo autor: Las Banda, Semblanza de una gran Historia, Caracas 2003). |