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Indice
La música en la antigua Grecia o el preámbulo de la música occidental La música en Roma: Influencia de los Romanos en el desarrollo de la música occidental Latinoamérica
y su música autóctona El siglo VIII - Pipino"El Breve" y Carlomagno La música en la civilización occidental - La música medieval Del renacimiento al barroco: Nueva visión musical Principales géneros musicales del siglo XIII La música desde el renacimiento hasta el surgimiento de la ópera La Teoría Musical y la Música Instrumental en el siglo XVI La Música en Venezuela durante el siglo XVI El Siglo XVII y el surgimiento de la Opera El Barroco- La Opera Italiana - Revolución Musical del siglo XVII La Música del Barroco al Clasicismo La Música en Venezuela durante el siglo XVII Aparición de la Orquesta - Los Grandes Violines y la Música Instrumental Principales Orquestas Europeas del Siglo XVIII Características estéticas del Barroco Musical La Música en Venezuela durante el siglo XVIII Gluck, La Reforma de la Opera y su importancia Aparición y consolidación de la Sinfonía - La Orquesta Sinfónica Los Primeros Músicos Románticos Venezuela y su música hacia el siglo XIX De Wagner, Brahms, el Renouveau Francés y Verdi, hasta los inicios del siglo XX De Berlioz al Renouveau dramático y sinfónico Francés El Jazz y el Rock - Algunos Hitos de la música en Norteamérica Música y Musicología - Los Elementos de la Música De Musicología - Musicología Histórica - Musicología Sistemática - Musicología Aplicada ------------------------- |
Las Escuelas Peninsulares El período comprendido entre el siglo XVI y comienzos del XVII, marca uno de los momentos estelares de la producción musical en el territorio peninsular (España y Portugal). Su música se caracteriza por su austeridad y sentido ascético. En ella, el misticismo se logra con una expresividad profunda. La música permanece fiel y apegada al texto. Se compone haciendo uso de un lenguaje musical novedoso, con disonancias, empleo artístico de los silencios y un especial y bien coherente uso del contrapunto.
La Escuela Española: Los Reyes Católicos cuyo reinado se extiende desde 1474 hasta 1516, fomentan con interés la música y pondrán especial empeño en la creación de centros para el cultivo de este arte. La música polifónica española se cultivaba principalmente, en las Catedrales y Conventos. La Escuela Española tiene como máximas figuras a: Antonio de Cabezón (1500-1566), el famoso organista, ejecutante de laúd y compositor ciego de la corte española de Carlos V y Felipe II. Juan de Anchieta (c.1450-1523), nacido en Azpeitia; músico de la corte en 1489. Desde 1504 fue rector de la iglesia de su ciudad natal. Autor de una extensa obra que comprende misas, motetes, canciones y piezas populares profanas. Juan del Encina († 1529), quien es autor de una importante obra teatral y musical conservada en el MS Cancionero del Palacio, tanto profana como religiosa, p.e. O Reyes Magos Benditos. Cristóbal de Morales (1500-1553), sevillano; uno de los más destacados polifonistas españoles del siglo XVI. Bartolomé Escobedo (c.1515-1563), teórico y compositor. Integrante de la Capilla Pontifical en Roma en 1536, se desempeñó como juez en la disputa (1551) entre Vicentino y Lusitano. Maestro de capilla en Segovia desde 1554; es autor de motetes, Miserere, misas, etc. Francisco Guerrero (1528-1599), Maestro de Capilla en Jaén (1545), Málaga y Sevilla. Visitó Lisboa, Roma, Venecia y Tierra Santa; es uno de los grandes maestros de este período. Autor de hermosos villancicos y chanzonetas para la Navidad. Francisco Soto de Langa (1539-1619), cantor sopranista masculino y compositor de madrigales y Laudi Spirituali. Ingresó al Coro Papal en 1562; luego integró el coro en la iglesia de los Oratorianos de San Felipe de Neri. Joan Pujol (1573-1626), maestro de coros y compositor catalán, autor de varias misas y otras obras religiosas, canciones profanas y madrigales. Se desempeñó como maestro de capilla en Tarragona (1593-95), luego en la Catedral de Zaragoza (1595-1612) y en Barcelona (1612-26). Y en especial:
Tomás Luis de Victoria (1535-1611), también discípulo de G. P. da Palestrina y el más grande de los compositores religiosos de la Polifonía Renacentista Española, cuyas obras brillan con el fervor visionario de los místicos. Presta sus servicios como músico, al Infante D. Luis, hijo de D. Manuel I de Portugal. En 1565 y con el apoyo de Felipe II, sobrino de D.Luis, se traslada a Roma para luego convertirse en el más importante autor de la polifonía ibérica. La Escuela de Evora, centro principal de la polifonía religiosa cultivada en Portugal, conocida también, como Escola de Manuel Mendes o Escuela Portuguesa, impulsada por el interés musical y artístico de los reyes portugueses D. Manuel I (1495-1521) y D. João III (1521-1557), al igual que en España, se desarrolla en el ambiente religioso de los monasterios y catedrales de la época y tuvo sus orígenes con Pedro do Porto Mateus de Aranda y Heliodoro de Paiva (c.1500-52), fraile y compositor, hermano de lactancia del rey D. João III (hijo de D. Manuel I y rey de 1521 a 57), quien mantenía en su Casa Real cincuenta y dos cantores y ocho músicos de cámara, entre ellos al compositor flamenco Johann de Bergomão, además tenía sus propios constructores de clavecínes (cravos). Luego llega a su apogeo con: Manuel Mendes († 1605), ilustre maestro que fue llevado desde Portalegre para Évora por el Cardenal Don Enrique (Enrique I de Portugal desde 1578 hasta 1580) en 1575. Entre sus alumnos y seguidores cuenta con insignes representantes, autores de magníficas obras polifónicas, tales como: Duarte Lôbo (c.1565-1646), compositor destacado, muchas de sus obras se publicaron en Antuérpia en cuatro volúmenes: Opuscula (1602), Cántica Beatæ Mariæ Virginis y Liber Missarum (1621), Liber II Misarum (1639); además es autor de un Officium Defunctorum em Canto Chão (publicado en 1603) y un Réquiem para 8 vozes y Sanctus da Missa Elisabeth Zacchariæ. Manuel Cardoso (1566-1650), cuyo Libro de Misas fue presentado a Felipe IV. Filipe de Magalhães (c.1571–1652), lisboeta, entre cuyas obras se cuenta: Cantus Ecclesiasticus Commendandi Animas Corporaque Sepeliendi Defunctorum (1641); los cuales luego, formaron otra generación de maestros polifonistas cuyas enseñanzas se diseminaron por todo el territorio portugués, entre ellos destacan: Estêvão Lopes Morago (n.1575), Estêvão de Brito (¿-1641) y Pedro de Cristo (c.1545?-1618), Matheus de Aranda (Siglo XVI) autor de los dos primeros libros de música impresos en Portugal: Tratado de Canto Llano (1533) y Tratado de Canto Mensurable (1535), además de publicar varias de sus obras. Aires Fernándes (¿?), Francisco Correia de Araujo (1581-1663), entre muchos otros. Tercer Período del Madrigal El último o Tercer Período del Madrigal, se extiende hasta los primeros años del Siglo XVII, cuando se funde con el inicio de la Ópera y el Oratorio; se le conoce a este período como del Madrigal Acompañado a voci et istromenti, Madrigale Concertato su l’istrumento, o del Madrigal Dramático. Destacan en él: Luca Marenzio (1553-1599) discípulo de Giovanni Contini, organista de la Catedral de Brescia y con Palestrina. Sus madrigales llegaron a Inglaterra introducidos por Nicholas Yonge (m. 1619) cantante y editor de música inglés, quien los publicó en 1588 traducidos a dicho idioma y con el título de Musica Transalpina. Antonio Barre, cantante, compositor e impresor de música italiano; integrante del Coro Papal y compositor de numerosos madrigales. Jhan Gero (1518?-1553) compositor flamenco nombrado Maestro de capilla en Orvieto, autor de motetes, música religiosa y madrigales. Andrea Gabrieli (1510-1586) organista y compositor, autor de misas, madrigales con instrumentos, ricercari, etc. Y su sobrino y alumno: Giovanni Gabrieli (1557-1612), cuya obra tuvo definitiva influencia en el desarrollo de los géneros musicales del Siglo XVI. Autor de magníficas obras para voces e instrumentos y de las Sacrae Symphoniae para muchas partes vocales e instrumentales. Giovanni Croce (1558-1609), discípulo de Zarlino y maestro de capilla de San Marcos de Venecia en 1703. Carlo Gesualdo, Príncipe de Venosa (1560-1613), sin lugar a dudas, es uno de los principales y originales polifonistas italianos del Renacimiento. En sus Madrigales y Sacræ Cantiones a cinco voces, destaca el uso del cromatismo como elemento expresivo característico. Orazio Vecchi (1552-1605), su madrigal escenificado L’ Amphiparnaso, está considerado como precursor inmediato de la ópera. Adriano Banchieri (1567-1634), teórico, autor de un interesante trabajo sobre el Bajo Continuo y compositor de misas, sinfonías italianas, conciertos sacros y obras para órgano. Pero sin dudas, el más ilustre compositor de este período es Claudio Monteverdi (1567-1643), quien dejó a la posteridad Ocho libros de Madrigales de diferentes formas y estilos, dándole un impulso renovador y abriendo el camino al dramatismo de la Opera.
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