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Jesus Ignacio Pérez-Perazzo

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Las Bandas: semblanza de una gran historia ®

Indice

Proemio

A manera de Prólogo

Razón de ser, finalidades y objetivos de esta obra

Aspectos históricos de importancia

Antecedentes

Los Orígenes de las Primitivas Bandas

A partir de la Antigua Grecia

Resumida historia de las Bandas y del desarrollo de su repertorio desde la Edad Media hasta el S.XVI

Organología de las Bandas desde el siglo XVI hasta los comienzos del siglo XVIII

Los Grandes cambios a partir del Siglo XVIII

Nuevas transformaciones y repertorio a partir del Siglo XIX

La transformación del Orgánico Bandístico en el siglo XIX

Evolución de las Bandas y del repertorio Bandístico durante la segunda mitad del Siglo XIX

Nuevas Obras, Concursos y perspectivas del Movimiento Bandístico a partir del Siglo XX

Organología, conformación y proyección de las Bandas de acuerdo al Orgánico Moderno

Las Bandas y su relación con otras Agrupaciones de Instrumentos de Viento y Percusión

Elementos fundamentales para la conformación de una Biblioteca de Repertorio Musical para las Bandas modernas en los países Latinoamericanos y del Caribe

Posibilidades para el aprovechamiento y optimización de la acción llevada a cabo por las Organizaciones Internacionales para la música de Bandas

Futuro de las Bandas en el Desarrollo Musical Latinoamericano

Alguna bibliografía recomendada sobre el desarrollo de las Bandas en el Mundo

Algunas Revistas y publicaciones periódicas sobre el tema de las Bandas

Apéndice I - Información sobre "Preámbulo para Banda" de Gonzalo Castellanos Yumar

Apéndice II - Los Instrumentos de Viento y Percusión en la Música Precolombina

Bibliografía General

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Depósito Legal If25220029002401
ISBN 980-07-8511-6

5. A partir de la Antigua Grecia

Jenofonte (Lac.Repl.,13,8) cita el uso del Aulos, instrumento musical, especie de doble oboe, utilizado para ejecutar, fundamentalmente, el modo frigio en la antigua Grecia y el cual había sido importado de Asia Menor.

Sirvió el Aulos para la glorificación del culto orgiástico de Dionisos y los lacedemonios lo usaban como clarín. Se atribuye a Licurgo su introducción en los ejércitos espartanos.

Los soldados marchaban al combate al son del aulos, con el fin de mantener un correcto orden en la formación y el mismo ritmo en la marcha. Antes de la batalla, los aulistas tocaban un preludio con el objeto de poner a los soldados en disposición de ánimo para la lucha, mientras que, el llamado Canto de Castor, constituía la señal para el ataque. Como instrumento de señales y órdenes militares, utilizaron el salpinx, o trompeta de metal; utilizaron además, otros instrumentos de viento, como la syrinx o siringa (flauta de Pan, en homenaje al dios pastoril de la Arcadia) y la flauta travesera.

Sobre estos hechos abundan los testimonios en Sófocles, Pitágoras, Aristóxenos, Dídimos, Platón, Aristóteles, Herodoto, Plutarco (Mus.26), Tucídides y Gelio.

También en Grecia (530 a.C.) se destacan Midas de Agrigento, hábil flautista y Herodoro de Mergara, trompetista ganador por diez veces del premio olímpico por su habilidad, según lo relata el poeta Píndaro (518-438? A.C) en sus Epinicios Olímpicos.

En Roma, durante el reinado de Servio Tulio (578-534 a.C), sexto rey de Roma, fueron instituidos formalmente los Grupos de músicos en las Milicias o Legiones Romanas con funciones específicas. Se establecieron así, los Cornicem (tocadores del Cornu) y los Tubicem (tocadores de la Tuba).

Posteriormente, hacia el año 400 a.C., estos grupos militares y ceremoniales romanos estarán integrados por flautas, cornos y trompetas de muy variadas formas y tamaños e instrumentos peculiares como la flauta Siringa (Syrinx) y el Lituo (Lituus) o trompeta curva.

Los romanos desarrollaron múltiples actos, ceremonias, usos y costumbres militares y rituales en los cuales, se hizo frecuente la utilización de diversos instrumentos musicales tales como la Bucina (Trompeta plegada con boquilla desmontable), la Tibia (Instrumento Nacional de los romanos, al principio era una flauta de hueso, luego pasó a ser transversal y finalmente, este términó designó al aulos y doble aulos), el Tympanum (Pandereta), el Scabillum (Sonajas para los pies), la Cymbala (Platillos), la Crótala (Sonajas), además de la Tuba (Trompeta recta), el Cornu (Trompa con vara transversal para sostenerla), la Syrinx (Flauta pastoril griega), el Lituus (Trompa etrusca de campana curva) y otros más.

Sabemos que en tiempos del Emperador César Augusto (63 a.C-14 d.C.), el Aulos, instrumento heredado de la cultura griega, aumentó sus dimensiones y llegó a ser un instrumento del tamaño similar al de las tubas.

Y el historiador Ammiano Marcelino (340-400 d.C.), nos ofrece documentación acerca del uso, por parte de los romanos, de grandes liras que debían transportarse en carros.

Pero los romanos, señala el musicólogo Paul Henry Láng, no sólo aumentaron el tamaño de sus instrumentos para aumentar la intensidad o volumen, sino que …reunieron gran número de ejecutantes hasta formar conjuntos de músicos verdaderamente impresionantes, tradición que ya existía en Egipto, tal como lo señalaba Ptolomeo Filadelfo (m. 340 a.C).

La investigadora y musicóloga norteamericana Helen L. Kaufmann, resume curiosamente, sus opiniones en este sentido, con la comparación descriptiva que citamos a continuación: …Banquets, religious festivals, and the famous Roman games featured musical programs on a Hollywood scale...

En refuerzo de tal afirmación y al mismo respecto, el famoso preceptor de Nerón, Lucio Anneo Séneca (4a.C-65d.C) en su obra Epistolæ 84,10, nos ofrece importantes datos acerca del gran número de cantores que se congregaban para actuar juntos y los cuales eran acompañados por …multitud de instrumentos de viento esparcidos entre el auditorio, mientras que los aulos, cornu y órganos (hydraulis) de todas clases y tamaños, se colocaban en el escenario.

Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C), en su De Oratoria III, 98, comenta las habilidades musicales de …expertos capaces de identificar una composición luego de escuchar las primeras notas de la flauta y del público romano en su labor de ejercer estricta crítica de las dotes y cualidades de los artistas.

Los virtuosos de la música eran respetados y considerados en todo el Imperio. Estudiaban bajo la tutela de memorables maestros; debían llevar una vida metódica y sana; realizaban giras de conciertos por el Imperio y recibieron pagos importantes y numerosas familias patricias continuaron la práctica que se había iniciado con los famosos Gracos, Tiberio y Cayo Sempronio hacia el 110 a.C., de enviar a sus hijos a las escuelas de música y de danza. También las mujeres romanas, tanto aristócratas como cortesanas, practicaron el arte de la música como cantantes e instrumentistas.

Marco Terencio Varrón (116-26 a.C), célebre autor del libro DE MUSICA, séptimo volumen de su obra Disciplinarum Libri y cuyo título ha servido de inspiración a este trabajo; destaca la importancia de la música como una de las principales disciplinas de la educación.

La esclavitud, institución mantenida por los romanos, les permitió adiestrar músicos y cantores en grandes cantidades.

Lucio Cornelio Sila (138-80 a.C) tuvo entre sus servidores al rico liberto Crisógono, el cual contaba entre sus propios esclavos a un gran número de instrumentistas y cantantes que se encargaban diariamente de mantener un permanente ambiente musical en su residencia.

Y Cayo Clínio Mecenas (69-8 a.C), pudo curar su insomnio escuchando música suave ejecutada a distancia.

Marco Fabio Quintiliano (35-96 d.C), célebre cultor de la retórica, redactor de los doce libros de la Institutio Oratoria y protegido del severo emperador Servio Sulpicio Galba, aporta numerosas citas y datos acerca de las actuaciones de mimos, joculatores, tañedores de cítara, cantores, bailarines, tocadores de flauta con forbeia (fuelle) y liras. (Institutio Oratoria, Musica ratio numerorum IX, IV, 139 y XI, 3, 22).

El temido emperador Calígula (12-41d.C), como señala Paul Henry Láng, …se deleitaba con la música de coros e instrumentos de viento mientras su galera se mecía en las olas del Golfo de Nápoles…

Domicio Claudio Nerón (37-68d.C), además de exhibir sus propias cualidades de citarista, implantó en el año 60 los Festivales Sagrados, en ellos la música cumplía un importante papel.

Y más tarde, el emperador Tito Flavio Sabino Domiciano (54-97d.C), estableció los Juegos Capitolinos, en los cuales se premió la actuación de instrumentistas, músicos, cantores y poetas. A partir de estas fechas y acontecimientos, la música además era considerada como Espectáculo y los músicos gozaron de condiciones y tratos muy especiales.

Indudablemente, los tambores e instrumentos congéneres de pieles y madera; los caracoles, cuernos de animales, las flautas de hueso o de caña y más tarde, los instrumentos derivados de ellos, es decir, los instrumentos de viento y los de percusión, por su sonoridad y características, fueron desde muy remotos tiempos los más adecuados y preferidos para los usos ceremoniales, protocolares y militares.

Hacia el año 400 d.C., se sabe de la existencia de Cornos Olifantes, construidos de marfil, o también, fundidos en oro macizo, los cuales eran utilizados para ceremonias, ritos y usos militares. (Cfr.Royal Art Collection, Dinamarca; hallados en 1639 y 1734 respectivamente). Podemos afirmar entonces, que por lo general, estas Bandas militares solían estar integradas, básicamente, por diversos tipos de instrumentos de percusión, tambores y trompetas o cornos de muy variadas formas y materiales, los cuales utilizaban para dar ordenes y señales a apartadas distancias, además para batir la marcha de los combatientes y para usos protocolares en las ceremonias y ritos oficiales; y obviamente, los integrantes de las primitivas bandas eran los usuarios exclusivos de dichos instrumentos, los cuales tuvieron, en muchas ocasiones y civilizaciones, una connotación ceremonial, religiosa y hasta mágica y misteriosa.

perezperazzo@histomusica.com